Coronilla san Rafael Arcangel

En la medalla decir la siguiente oración

“Rafael Tú eres el Medico ,
Rafael Tú eres nuestra Guía,
Rafael Tú eres nuestro compañero,
Fiel Asistente en el dolor humano”

En cada una de las tres cuentas pequeñas,
decir un Ave María en honor a Virgen María Reina de los ángeles.

En cada una de las nueve cuentas decir la siguientes oración ,
en honor de los nueve coros angélicos,
uno en honor de cada coro,
1.Ángeles
2.Arcángeles
3.Tronos
4.Dominaciones
5.Virtudes
6.Principados
7.Potestades
8.Querubines
9.Serafines

Se dice la siguiente oración para cada coro

Santo, santo, santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.
El cielo y la tierra están llenos de tu Gloria!
Gloria al Padre:
Gloria al Hijo;
Gloria al Espíritu Santo!

Concluir la coronilla con la siguiente oración:
“San Rafael,
ángel de la salud,
de amor,
de la alegría
y la luz,
ruega por nosotros. “

ANIMISMO, ASTROLOGIA, ADIVINACION, FETICHISMO

El intento por realizar milagros mediante el uso de fuerzas ocultas más allá del control del hombre -el uso de la magia se incrementa mientras las civilizaciones declinan- el arte de llevar a cabo acciones más allá del poder del hombre con ayuda de poderes que no son Divinos, es no solo paganismo sino ocultismo.

Los registros escritos más antiguos sobre magia –invocación a ángeles o espíritus- se encuentran en las inscripciones de encantos, que escribas asirios copiaron en 800 a.C. aprox, de originales babilónicos, Egipto fue la tierra principal en cuanto a la magia-ocultismo.

La magia judía floreció antes del nacimiento de Cristo, tal y como aparece en el “libro de Enoc”, que fue redactado por varios autores judíos entre los siglos III a. C. y I. con el propósito de incluir brujería, angelología, ocultismo babilónico y Egipcio en sus ritos,  dice que los ángeles tuvieron relaciones sexuales con mujeres y engendraron gigantes. Es lo que en Apocalipsis 3,9-10 se describe como sinagoga de Satanás. “yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra”. Orígenes testifica que conjurar demonios, era considerado como específicamente “judío” y estos conjuros tenían que hacerse en hebreo. (In Math., xxvi, 63, P.G., XIII, 1757).

Hubo un Henoc hijo de Set y padre de Matusalén, el séptimo desde Adán y dice la biblia que caminó con Dios. ”Fueron todos los días de la vida de Henoc trescientos sesenta y cinco años, y anduvo constantemente en la presencia de Yahvé, y desapareció, pues se lo llevó Dios” Gen 5:23, pero hubo varios Enoc, Henoc, Enoch, uno de ellos era hijo de Caín, otro hijo de Rubén –hijo de Jacob- , también hubo una ciudad con este nombre Gen 4:17, etc, se habla de incesto en su nacimiento, alrededor ese libro  todo es ocultismo, de modo que  fue prohibido por el Concilio de Laodicea, año 364 que buscaba Limitar cualquier trato con cosas heréticas:

Con una visión opuesta a la de la biblia, ajena a la Palabra de Dios, y la inspiración del Espíritu Santo, son libros que se presentan como inspirados por Dios, pero que contienen evidentes errores y son obras perjudiciales, que llevan al lector a la idolatría y el error.

Lo comparamos con el código D’vinci una obra de historia-ficción, pero que se proclama como revelado proféticamente, o inspirado por Dios, o se ufana de ser un estudio serio, cuando en realidad está presentando mitología o novela pagana, de  origen gnóstico o peor aún, algo inventado en la sinagoga de satán, cuyo objetivo,   es crear una brecha entre la persona y su Creador es decir llevar las almas a la confusión y la ruina espiritual.

San Pablo advierte del culto a los ángeles ocultos: “Que nadie os prive del premio, a causa del gusto por ruines prácticas, del culto de los ángeles” Col. 2, 18. El canon 35 del concilio de Laodicea, condenó una práctica de adoración a los ángeles que se había difundido, y declaró que: “No es lícito a los cristianos que dejen la Iglesia de Dios para ir a adorar a los ángeles  -los ángeles no se adoran, se veneran- formando asambleas propias; esto está prohibido. Quien practica la adoración a los ángeles está separado, porque deja a nuestro Señor Jesucristo y sigue la idolatría.”

San Epifanio, obispo de Chipre, habla de que hubo una antigua secta, llamada “los Angelistas”, que enseñaba que “no se debe orar a Cristo ni hacer ofrendas nosotros mismos a Dios por Él, porque esto supera el merecimiento de la humanidad, sino que debemos orar a los ángeles”.

Según Straubinger los “hijos de Dios” eran los descendientes de Set y que las “hijas de los hombres” eran las hijas de Caín.

“Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, enseña, exhorta con toda longanimidad y doctrina; pues vendrá un tiempo en que no sufrirán la sana doctrina, antes, deseosos de novedades, se rodearán de maestros conforme a sus pasiones, y apartarán los oídos de la verdad para volverlos a las fábulas. Pero tú vela en todo, soporta los trabajos, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio”. 2Ti 4:2-5

Orar por el Prójimo

El canon 1172 del Código de Derecho Canónico declara que a nadie es lícito realizar exorcismo sobre personas posesas, a no ser que el Ordinario del lugar haya concedido licencia peculiar y expresa para ello.
Entre los castigos con los cuales Dios amenazaba al pueblo por su infidelidad, encuentran un amplio espacio las enfermedades (cf. Dt 28, 21-22.27-29.35). El enfermo que implora de Dios la curación confiesa que ha sido justamente castigado por sus pecados (cf. Sal 37[38]; 40[41]; 106[107], 17-21).

La enfermedad, aún teniendo aspectos positivos en cuanto demostración de la fidelidad del justo y medio para compensar la justicia violada por el pecado, y también como ocasión para que el pecador se arrepienta y recorra el camino de la conversión, sigue siendo un mal.
La victoria mesiánica sobre la enfermedad, así como sobre otros sufrimientos humanos, no se da solamente a través de su eliminación por medio de curaciones portentosas, sino también por medio del sufrimiento voluntario e inocente de Cristo en su pasión y dando a cada hombre la posibilidad de asociarse a ella.
1. El exorcismo sólo lo puede realizar el sacerdote con permiso expreso del ordinario del lugar.
2. Los laicos al hacer oraciones de liberación sólo pueden dirigirse a Dios, no al demonio, ni para preguntarle, ni para ordenarle que salga.
En los grupos de oración no se debe orar para expulsar al demonio, salvo que haya alguien debidamente autorizado para orientar la oración.
De todas maneras es necesario observar que, mientras el obispo del lugar no disponga otra cosa, los laicos pueden hacer oración de liberación. Es decir, pueden en sus grupos pedir a Dios que les libere de toda tentación, acción e influencia del demonio. Y eso lo pueden pedir respecto a la diócesis, respecto a una comunidad en concreto o respecto a una persona individual.
No existe un ritual para hacer oración de liberación. En la oración de liberación se pide a Dios que libere a alguien (o un lugar) de la influencia que allí pueda haber del maligno, se pueden leer salmos, cantar cánticos religiosos, rezar el rosario, cuando se reza por una persona presente, la persona siente molestias físicas, ganas de vomitar, opresión sobre la cabeza, etc, los fieles cristianos tienen perfecto derecho a orar a Dios para que libere a sus hermanos de toda atadura del mal, pero dada la complejidad del tema y lo delicado que es, se pide que haya una persona autorizada.
Obsérvese quienes imponían las manos en el Antiguo Testamento: sólo los sacerdotes y los profetas. ¿Por qué? Porque imponer las manos es signo de ejercer un poder que se tiene. Alzar las manos hacia Dios es signo de pedir a Él. Imponer las manos, es símbolo de ejercer un poder. El mismo gesto es elocuente, es poner encima las manos como si de éstas saliera un poder. Imponer las manos siempre ha sido considerado como un gesto eminentemente sacerdotal. Por eso desaconsejo el que los laicos impongan las manos.
Suelo aconsejar que sea toda la comunidad la que imponga las manos, y no sólo una persona, para evitar así protagonismos. Todos desde su sitio pueden extender la mano hacia la persona por la que se va a orar, o bien pueden formar un círculo alrededor de ella, pues lo que sana no es la mano, sino la oración dirigida a Dios.
Los laicos piden a Dios que bendiga, pero ellos mismos no bendicen. Los que han recibido el orden sacerdotal sí que hacen el gesto de la cruz, pues transmiten la bendición en razón del poder que han recibido en el sacramento del orden.
Al murmurador hay que echarlo de cualquier grupo de oración.

Libro: Un Dios Misterioso / 2013

Padre Fortea

Exorcismos en Egipto

 

En la árida colina de Muqattam, en el extremo sureste de El Cairo, varios miles de persones acuden cada jueves a la iglesia de San Simeón con la esperanza de que el poder de Jesucristo les cure o les libere del Demonio, a ellos o a sus seres queridos.

Y la mayoría de los que acuden allí al poder de Jesús son musulmanes. En Egipto, la población cristiana apenas llega al 10%, casi todos coptos.

La ruta hacia la iglesia atraviesa los peores barrios de la megaciudad egipcia, los barrios de basureros, de polvo, calles oscuras, ratas y toneladas de desechos apilados.

Pero San Simeón es un oasis espiritual que levantó el sacerdote copto Samaan en los años 90. Él lleva practicando exorcismos y oraciones pidiendo curación desde los años 70 y su fama en Egipto es enorme.

“La ceremonia semanal es una sucesión de cánticos y plegarias interrumpidos a menudo por los espeluznantes alaridos de los hechizados que pueblan los primeros bancos”, explica Francisco Carrión en un artículo en ElMundo.es, desde El Cairo, del que extractamos algunos párrafos.

»”Estoy enferma. He acudido a muchos médicos sin sentir el más mínimo alivio. Mis amigos me aconsejaron que viniera porque me han hecho magia negra”, relata Manal Adl Falil, una musulmana de 35 años llegada desde la provincia de Menufiya, en el fértil Delta del Nilo.

El padre Samaan bendice a quien se lo pide

»La brujería también ´habita´ el cuerpo de la musulmana Azza, una madre de 28 años y habitante de la mediterránea Alejandría. “Está endemoniada desde hace 6 años. Grita constantemente y cuando escucha recitar el Corán se queja de que le duele el corazón y se desploma”, asegura su progenitora Zeinab. “Es la primera vez que entramos en una iglesia porque en la mezquita no pudieron curarla”.