Perseverar en la Fe

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Perseverar en la Fe

El Hermano Yun, un chino condenado a estar en una celda de 1,20 de largo x 1,20 de alto x 90 de ancho, a causa de la persecución religiosa contra los cristianos en china, le pide a Dios -a pesar de ser consiente de que jamás ha sucedido algo así, por el contrario, hay gente en la cárcel por tener ese “contrabando”-, le pide, que le mande una biblia para sobrellevar su sufrimiento.
Contra todo pronostico el día siguiente en la mañana se abre la puerta de ese “cajon” y le arrojan una biblia.

Yun se puso de rodillas, lloro y dio gracias al saber que en su sufrimiento no estaba solo, todo sucede porque Dios lo permite, “Dios me mostraba que a pesar de los planes contra mi, por parte de hombres malvados, El no me había olvidado y tenia control sobre mi vida”.

Agradecer, es sanar, si el hermano Yun, en vez de ser agradecido y de haberse volcado a ver la grandeza del milagro recibido, se hubiera despachado en recriminaciones contra Dios -la causa de su encarcelamiento- en amargura y resentimiento no habría aguantado su sufrimiento.

La oración entonces se hace presente, -un alma agradecida ora- permitiendo la comunión y comunicación con Dios, oración profunda llena de alegría esperanza y fe que fortalece en los momentos difíciles como cuando metieron a Samuel y sus compañeros al horno, tan caliente que no podían acercarse a la puerta, pero Dios los protegía y mientas ellos cantaban a Dios, el mismo rey se convertía al ver el milagro.

No pedir cosas desenfocadas o etereas es un muy buen principio para obtener milagros, pide cosas específicas y que realmente necesites, nada de “Dios mio dame riquezas”, mejor se específico, si lo que tienes es una enfermedad ora por conseguir el medico que sera el vehículo de Dios para tu sanción, operación o lo que necesites y luego ora para que el espíritu santo llegue al medico y haga el procedimiento que Tu necesitas.

Pero si quieres bienes económicos empieza por dar limosna a quien mas necesite y pidele a Dios por esa persona -es tu hermano- luego pidele esa casa de X habitaciones para tus hijos con ese estudio para tu trabajo y esos
Jardines donde puedan jugar o hasta esa piscina donde hacer deporte y divertirse, pero no aquella supermansion donde todo es desperdicio, cuartos desocupados, caballos que nadie monta, comida que se bota, y nada de misericordia? Eso no te conviene.

Todos tenemos derecho a una vida digna pero nadie tiene derecho a desperdiciar o despilfarrar, todo tiene una medida. Recuerda que el hermano Yuan esta en ese cajón en china por defender tu Fe.

Espera un milagro concreto pero primero consultalo con Dios, es esto lo que conviene para Tu gloria Señor? O no podré vivir en tal lujo y molicie sin afectar mi fe y esto me llevara a la condenación? Porque el objetivo es nuestra salvación y las de todos aquellos que nos rodean, si algo puede llevarte al pecado y la perdición, no te conviene, pide con fe y escucha la respuesta de Dios.

Si lo que quieres es un esposo-a primero piensa para que lo quieres, cuantos hijos quieres tener y como los vas a educar, le darias uno a Dios? -permitirías que fuera sacerdote?- recuerda que el hermano Yuan esta solo y se necesitan misioneros en China.

Quieres edificar la sociedad de Dios o tienes un capricho?
Lo que quieres es una fiesta?
Sabes que el matrimonio es un sacramento que No se puede disolver salvo por la muerte?
Haz pensado como vas a cuidar a tu pareja cuando este vieja y enferma?
sabes que dentro del matrimonio la pornografía y las practicas contra natura también son pecado?

Si tienes esto claro y lo que buscas no es quedarte atrás por formalismos sociales, si te sientes capaz de pasar la noche en vela cuidando niños y tienes el coraje de corregirlos y guiarlos toda la vida…
Entonces pidele a Dios una persona que tenga esos, tus mismos valores y no busques en una discoteca, o una fiesta, no le busques de noche porque lo que buscas es quien te acompañe a lo largo del dia, buscale en la iglesia, en grupos de oración y en fin en los círculos católicos y familiares. No busques belleza porque se acaba, busca alguien con quien puedas tener una larga amistad, que sepa callar, reír y llorar contigo.

Asunción de la Virgen

The Assumption of the Virgin

Asunción

 La Santísima Virgen María supo cuándo iba a morir y supo que iba a morir en oración y recogimiento. Al conocer esto, pidió a su Hijo la presencia de los Apóstoles para la ocasión. Así, por avisos especiales del Cielo, los Apóstoles comenzaron a reunirse en Jerusalén.

La mañana del día de su partida, la Madre de Dios convocó a los Apóstoles y a las santas mujeres al Cenáculo. La Virgen se arrodilló y besó los pies de Pedro y tuvo una emotiva despedida con cada uno de los otros once, pidiéndoles la bendición. A Juan agradeció con especial afecto todos los cuidados que había tenido para con ella.

En esa quietud sosegada descendió del Cielo el Verbo humanado en un trono de inefable gloria, y con dulcísimas palabras invitó a su Madre a venir con El al Cielo.

Quería Jesús llevarse a su Madre viva¡.

Postróse la prudentísima Madre ante su Hijo y con alegre semblante le respondió: “Hijo y Señor mío, yo os suplico que vuestra Madre y sierva, entre en la eterna vida por la puerta común de la muerte natural, como los demás hijos de Adán. Vos, que sois mi verdadero Dios, la padecisteis sin tener obligación a morir; justo es que como yo he procurado seguiros en la vida, os acompañe también en morir”.

En este momento solemne, los Angeles comenzaron a cantar con celestial armonía algunos versos del Cantar de los Cantares y otros nuevos. Salió también una fragancia divina que con la música se percibía hasta la calle. Y la casa del Cenáculo se llenó de un resplandor admirable,la música de los Angeles la percibieron los Apóstoles, los discípulos y muchos otros fieles que allí estaban.
Al entonar los Angeles la música, se reclinó María santísima en su lecho, puestas las manos juntas sobre su pecho y los ojos fijos en su Hijo santísimo, y toda enardecida en la llama de su divino amor. Siente la Madre de Dios un abundante influjo del Espíritu Santo que invade todo su cuerpo, en esa entrega de Amor, sucede la “dormición” de la Madre de Dios: sin esfuerzo alguno, su alma abandona el cuerpo y María queda como dormida.

Los Apóstoles y discípulos, entre lágrimas de dolor y júbilo por las maravillas que veían, quedaron como absortos por un tiempo y luego cantaron himnos y salmos en obsequio a su Madre. No sabían qué hacer con ella, pues continuaba el fulgor y el aroma exquisito. La cubrieron con un manto, pero sin taparle el rostro, como era la costumbre con los demás muertos. Había una barrera luminosa que impedía que se acercaran, mucho menos tocarla.

Llegados al sitio donde estaba preparado el privilegiado sepulcro de la Madre de Dios, , Pedro y Juan, sacaron el liviano cuerpo del féretro, y con facilidad y reverencia lo colocaron en el sepulcro. Juan lloraba y Pedro también. No querían dejarla. Era dejar a aquélla que los mantenía unidos al Señor. Era su Madre. Cubrieron el cuerpo con el manto y cerraron el sepulcro con una losa, conforme a la costumbre de otros entierros. Los Angeles de la Reina continuaron sus celestiales cantos y el exquisito aroma persistía, mientras se podía percibir el fulgor que salía del sepulcro.

El día tercero que el alma santísma de María gozaba de esta gloria, manifestó el Señor a los santos su voluntad divina de que Ella volviese al mundo y resucitase su sagrado cuerpo, para que en su cuerpo y alma fuese otra vez levantada a la diestra de su Hijo santísimo.

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Desde el sepulcro comenzó una solemnísima procesión acompañada de celestial música hacia el Cielo glorioso. Entraron en el Cielo los Santos y Angeles, y en el último lugar iban Cristo nuestro Salvador y a su diestra la Reina vestida de oro de variedad, como dice David: “De pie a tu derecha está la Reina, enjoyada con oro de Ofir”
Mientras tanto, aquí abajo, al lado del sepulcro, Pedro y Juan perseveraban junto con otros en la oración, no sin lágrimas en los ojos. Al día tercero reconocieron que la música celestial había cesado, e inspirados por el Espíritu Santo coligieron que la purísima Madre había sido resucitada y llevada en cuerpo y alma al Cielo, como su Hijo amadísimo.

Virgen asunta

En la mañana de la Asunción de la Santísima Virgen al Cielo, estaban Pedro y Juan decidiendo si abrir o no el sepulcro. Llegó Tomás de Oriente en esa hora. Al informársele que ya María Santísima había dejado el mundo de los vivos, Tomás en medio de grandes llantos, suplicaba que le enseñaran por última vez a la Madre de su Señor. Pedro y Juan, con gran veneración procedieron a retirar la piedra. Entraron. No estaba ya en el sepulcro: sólo quedaron flores en su lugar. Juan salió a anunciar a todos que la Madre se había ido con su Hijo.

La Santísima Trinidad solemnemente colocó sobre la cabeza inclinada de María una esplendorosa y grandiosa corona de múltiples y brillantes colores que representan las gracias que recibimos a través de Ella por voluntad de Dios.

Así, el Padre le entrega todas las criaturas y todo lo creado por El. El Hijo le entrega todas las almas por El redimidas. Y el Espíritu Santo todas las gracias que El desea derramar sobre la humanidad, porque “todas nuestras cosas son tuyas, como tú siempre fuiste nuestra”.

El Padre Eterno anuncia a los Angeles y Santos en medio de esa Fiesta Celestial que sería Ella quien derramaría todas las gracias sobre el mundo, que nada de lo que Ella pidiera le sería negado a quien era Reina de Cielo y Tierra.

Revelaciones privadas hechas a Santa Isabel de Schoenau (1129-1164), a Santa Brígida de Suecia (1307-1373), a la Venerable Sor María de Agreda (1602-1665) y a la Venerable Ana Catalina Emmerich (1774-1824), testimonios que se encuentran recopilados en el libro “The Life of Mary as seen by the Mystics”

http://www.homilia.org/virgen/10misticos.htm

Budismo o Pacifismo

 

Nuestra Señora de Sheshan

Una doctrina que se centra en convicciones intelectuales y en una búsqueda de perfección individual; tiende al politeísmo, al ritualismo y al sincretismo, es decir es panteísta, cree en muchos dioses que castigan injustamente con la reencarnación algo que es una maldición, no puede ser pacífica por definición, ya que sus seguidores son llevados a la desesperación, en la búsqueda de la liberación de este samsara o karma.

Los budistas de China impusieron su religión por la fuerza, ejecutando a los sacerdotes taoístas y confucianos, al menos en seis períodos distintos de la historia de esa nación.

Un monje budista fundador de la dinastía Ming, erradico el cristianismo que practicaba la dinastía Yuan (fundada por Kublai Khan) y extermino sus raíces, hoy hay tan sólo unos 760 católicos en Mongolia, los descendientes de Genghis khan, que eran cristianos y tenían esposas cristianas fueron desterrados y perseguidos. Fue durante este periodo de paz que Marco Polo hizo sus famosos viajes.

Siendo los monjes budistas excelentes para la intriga de Estado, influyeron en los reyes de Birmania, Tailandia y Corea, lo mismo que sobre los capitanes de guerra o shogun japoneses para declarar su religión como la oficial y exterminar a las otras creencias. Las guerras entre los budistas de Nara y los de Kyoto en el siglo VIII, entre la secta Tendai y la Shingon en el siglo X o entre los Zen y los Nirichen en el siglo XIII fueron más crueles que cualquier otro ciclo de combates en la formación de Japón. En perspectiva histórica, el choque del budismo con otras creencias, o incluso entre dos grupos rivales de la misma religión, no es diferente a ejemplos más conocidos en el judaísmo, el cristianismo o el Islam, salvo por la sevicia y las atrocidades cometidas por los budistas que forran los mangos de sus espadas y cuchillos con piel de tiburón, que es terriblemente carrasposa, para que no se les deslizaran de las manos en el baño de sangre que han sido sus guerras, tan bien descritas por Sun-tzu que explica como, el primer terror que hay que crear, es dentro de las propias tropas, que así están dispuestas a morir, porque cualquier disención se paga con la vida de toda la familia. Como lo comprobó amargamente el propio emperador al ver como mataban a su esposa en una prueba.

No en vano sus “sacerdotes” son adiestrados en el arte de las armas y pueden cortar a una persona por la mitad de un solo golpe de espada y son expertos en matar con todo tipo de armas, venenos o a mano limpia.

El budismo busca desesperadamente expandirse en occidente, la secta Zen se dedica desde finales de los 50 a conquistar el oeste de EU y Canadá, mientras que los Nirichen, financiados por la empresa trasnacional Mitutoyo, han establecido centros misioneros de amplia difusión en California, Ontario, Hawaii, Neuss (Alemania), Singapur, Sao Paulo y México. El Dalai Lama tiene adeptos difusores, entre figuras del espectáculo y la política. El manejo de bajo perfil aparente es en realidad un tsunami que penetra todo occidente desde centros de yoga (oración del cuerpo) artes marciales y un sincretismo que la gente solo nota cuando se encuentra a si misma recitando mantras todo el día.

Su ultimo fin es que el hombre se iguale o se haga como Dios (seréis como Dios, conocedores del bien y el mal, susurró la serpiente en el paraíso)

http://es.catholic.net/ecumenismoydialogointerreligioso/398/2630/articulo.php?id=14706

 

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Catolicismo Real

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Una de las formas de burla contra la iglesia por parte de otras religiones, paganos y herejes, ha sido de-meritar las cualidades de los primeros cristianos y hasta burlarse de ellos tratándolos como la religión de los esclavos, los siervos o los “vaciados”.

Veamos que tan cierto es esto;
Empecemos por Jesús, que no solo es Dios sino que para mostrar al mundo que es el mesías nace como lo había anunciado El mismo, como Dios que es, de la casta del rey David.
Es decir de familia Real

Como Él mismo anuncio a través de los profetas, nacería en Belén, de una virgen e incluso anticipó como viviría, también lo que le harían los hombres y como daría su vida humana por nuestra redención.

Luego, ya encarnado, escoge como discípulos a Boanergues los hijos del trueno, pertenecientes a la familia Zebedeo, quienes tenían numerosos jornaleros y trabajaban en colaboración con la familia de Jonás y que constituían un emporio comercial de una de las exquisiteces, que aun hoy -aunque ya no a los precios de entonces- es altamente apreciada. Lo que hoy conocemos como el pez de San Pedro o Tilapia, es un pez oriundo de oriente medio , que se exportaba a Roma, además de otros lugares del mundo civilizado de entonces, salado o ahumado, a precios superiores al Salmón de hoy, por su escasez y finura. (Debemos recordar que el salmón noruego era solo accesible a los bárbaros).
Juan el evangelista y Jacob (Santiago) eran de esta familia y habían sido preparados por el último de los Profetas, San Juan Bautista.
Las esposas de San Pedro y San Andrés, que eran hermanos, y pescadores también, pertenecían a esta familia, eran hijas del Zebedeo.
http://www.pastoral-vocacional.org/hojas_vocacionales/030.html

Después esta Lucas, que era medico, Griego, de Antioquia culto y educado.

Levi o Mateo era recaudador de impuestos, rico y con una educación tal que se sabe que escribía en taquigrafía y anotaba cada palabra de Jesús, de allí la fidelidad de su Evangelio, escrito en arameo, palabra por palabra, “dictado” por el Cristo, es, por tanto, el primer evangelio escrito.
Lo dejo todo, una inmensa fortuna y carrera, para seguir a Jesús, lo cual nos enseña, no que Jesús buscara pobres, lo que buscaba era hombres libres, que no tuvieran al dinero por dios, que fueran capaces de desprenderse de ese Ídolo.

«Bendito son los puros de corazón, ya que ellos verán a Dios» (Mateo 5:8)

Zaqueo era un publicano inmensamente rico, dedicado a la producción y la exportación de bálsamo, además era jefe de recaudadores de impuestos y a todos les exigía una cuota para Él, por eso era tan odiado y rico.

La familia de Lázaro y Marta tenia tierras y castillos por todo medio oriente.

Jóse de Arimatea quien era pariente cercano de Jesús era uno de los hombres mas poderosos de Jerusalén.

Nicodemo era un rico fariseo, maestro en Israel y miembro del Sanedrín. «principal entre los judíos».
Quien no entendía que había que renacer en el espíritu, Jesús se lo explicó y Él se convirtió, aceptando al Mesías.

Pablo de Tarso era también ciudadano Romano, rico y habría llegado a sumo sacerdote judío, pero prefirió ser santo de Dios.

Gamaliel sabio miembro del sanedrín, dijo: Hechos 5:38-39 “Dejad a estos hombres; porque si esto es consejo u obra de hombres, se disolverá;pero si viene de Dios, no podréis disolverlo, y quizá algún día os halléis con que habéis hecho la guerra a Dios.”

San Pancracio era de estirpe real y el propio emperador le rogó que abjurara de Jesús y así quizá llegaría a ser emperador, Pancracio prefirió el martirio a negar a Dios, pero hay millones de casos mas, para no citar a Claudia Prócula la esposa de Pilatos, que se convirtió al cristianismo, o al mismo Constantino, Emperador de Roma, quien se convirtió y a su madre Helena que se hizo santa.

Amor o Caridad

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El que cree, pero no ama, no puede ser ni discípulo, ni amigo de Cristo, y ni siquiera buen alumno suyo, porque las hermosuras de la fe sólo pueden descubrirse con los ojos del amor.

“Quien no tiene amor, en vano cree, en vano espera… si no se sirve de la fe y de la esperanza para adquirir el amor. Aunque la esperanza es imposible si no hay algún amor, es posible, sin embargo, que no se ame aquello sin lo cual es imposible conseguir lo que propone la esperanza” (S.Ag.)

Siempre que Cristo le da su amor al alma, le da también la gracia santificante, y con ella, una participación en su divina naturaleza, en la medida en que una simple criatura puede recibirla. El amor divino y la gracia santificante nos confiere tal semejanza interior con Cristo, que Él tiene que reconocernos realmente por hermanos suyos e hijos del Padre celestial.

Es propiamente por el amor como el divino Maestro concede a su discípulo una participación real en el tesoro de sus divinas verdades; en efecto, sólo por el amor llegamos a compenetrarnos íntimamente con las grandes revelaciones de la fe. El Señor mismo lo ha afirmado : “A vosotros os llamo amigos, porque todo cuanto oí de mi Padre os lo he dado a conocer” (Juan 15, 13)

“No me elegisteis vosotros a mí; fui yo quien os escogí a vosotros”
La divina amistad con que Cristo nos distingue es tal que “Nadie tiene mayor amor que aquel que da la vida por sus amigos” (juan 15, 13).

La forma perfecta del amor es el amor de benevolencia, que goza con el bien del amado.

El amor del Hijo de Dios que lo llevó hasta el anonadamiento, hasta la muerte en la cruz, es, sobre todo para el griego, cuyo Dios no ama a los hombres pero sí gusta de que los hombres lo amen, un verdadero escándalo. En realidad nadie nos ha amado jamás con un amor tan inaudito.

“Así como mi Padre me ha amado, así os amo a vosotros” (juan 15, 9). Podemos y debemos amar con el mismo amor del Salvador si, cono Él permanece en el amor del Padre, permanecemos nosotros en su amor. La virtud de la caridad teologal es una participación del movimiento de amor que agita el interior de la divinidad. Así como el Padre con su conocimiento comunica a su Hijo toda su amorosa esencia, y así como el Padre y el Hijo se entregan enteramente en el soplo del Espíritu Santo, asimismo (en la medida en que ello es posible a una simple criatura) el Padre nos da a su Hijo, y el Padre y el Hijo nos dan al Espíritu Santo, de manera que también nosotros podamos entregarnos enteramente a Dios mediante el amor del Espíritu Santo que se nos ha comunicado (Rom 5, 5)

Dios es también el motivo y el objeto de la virtud teologal de caridad, es a Dios mismo a quien podemos amar.

Dios quiere inmensamente que lo amemos, no porque necesita nuestro amor, sino porque Él nos ama. El verdadero amor de amigo pide esencialmente reciprocidad. Cierto que es un gran misterio el que el Dios beatísimo le dé alguna importancia a nuestro amor y el que sea el mismo Dios el interlocutor necesario en el diálogo del amor humano con la divinidad.

Por la virtud teologal de caridad arraigamos en Dios, centro de caridad, por fuerza tendremos no sólo amor a Dios, sino que llegaremos a amar y a querer con Dios cuanto Dios ama y quiere.

«Si alguno dice: “Amo a Dios”, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Y hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano» (1 Jn 4, 20-21).

«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn 13, 34-35)

La caridad es el alma de todos los mandamientos, cuya observancia es ulteriormente reafirmada, más aún, se convierte en la demostración evidente del amor a Dios: «En esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos» (1 Jn 5, 3). Este amor, que es a la vez amor a Jesús, representa la condición para ser amados por el Padre: «El que recibe mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él» (Jn 14, 21)

El arte del Amor – Arte Sacro

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El arte es un tesoro de catequesis inagotable, increíble. Para nosotros es también un deber conocerlo y comprenderlo bien. No como hacen algunas veces los historiadores del arte, que lo interpretan sólo formalmente, según la técnica artística. Más bien, debemos entrar en el contenido y hacer revivir el contenido que ha inspirado este gran arte.
Es un deber para nosotros entrar en esta riqueza y ser capaces de convertirnos en intérpretes de este arte. Esto vale sea para el arte pictórico y escultórico, sea para la música sacra, que es un sector del arte que merece ser vivificado.
El Evangelio vivido de diversos modos es aún hoy una fuerza inspiradora que nos da y nos dará arte. También hoy, sobre todo, hay esculturas bellísimas, que demuestran que la fecundidad de la fe y del Evangelio no se ha agotado.
Benedicto XVI

Dios, en el alba de la creación, contempló la obra de sus manos. Un eco de aquel sentimiento se ha reflejado infinitas veces en la mirada con que vosotros, al igual que los artistas de todos los tiempos, atraídos por el asombro del ancestral poder de los sonidos y de las palabras, de los colores y de las formas, habéis admirado la obra de vuestra inspiración.

A cada hombre se le confía la tarea de ser artífice de la propia vida; en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra.

Las obras de arte hablan de sus autores, introducen en el conocimiento de su intimidad y revelan la original contribución que ofrecen a la historia de la cultura.

Al notar que lo que había creado era bueno, Dios vio también que era bello. La relación entre bueno y bello suscita sugestivas reflexiones. La belleza es en un cierto sentido la expresión visible del bien, así como el bien es la condición metafísica de la belleza. Lo habían comprendido acertadamente los griegos que, uniendo los dos conceptos, acuñaron una palabra que comprende a ambos: « kalokagathia », es decir « belleza-bondad ». A este respecto escribe Platón: « La potencia del Bien se ha refugiado en la naturaleza de lo Bello »

Dios trasciende toda representación material: « Yo soy el que soy » (Ex 3, 14). Sin embargo, en el misterio de la Encarnación el Hijo de Dios en persona se ha hecho visible: « Al llegar la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer» (Ga 4, 4). Dios se hizo hombre en Jesucristo, el cual ha pasado a ser así « el punto de referencia para comprender el enigma de la existencia humana, del mundo creado y de Dios mismo».

Esta manifestación fundamental del «Dios-Misterio» aparece como animación y desafío para los cristianos, incluso en el plano de la creación artística. De ello se deriva un desarrollo de la belleza que ha encontrado su savia precisamente en el misterio de la Encarnación. En efecto, el Hijo de Dios, al hacerse hombre, ha introducido en la historia de la humanidad toda la riqueza evangélica de la verdad y del bien, y con ella ha manifestado también una nueva dimensión de la belleza, de la cual el mensaje evangélico está repleto.

La Sagrada Escritura se ha convertido así en una especie de « inmenso vocabulario » (P. Claudel) y de « Atlas iconográfico » (M. Chagall) del que se han nutrido la cultura y el arte cristianos.
El Antiguo Testamento, interpretado a la luz del Nuevo, ha dado lugar a inagotables filones de inspiración. A partir de las narraciones de la creación, del pecado, del diluvio, del ciclo de los Patriarcas, de los acontecimientos del éxodo, hasta tantos otros episodios y personajes de la historia de la salvación, el texto bíblico ha inspirado la imaginación de pintores, poetas, músicos, autores de teatro y de cine. Una figura como la de Job, por citar sólo un ejemplo, con su desgarradora y siempre actual problemática del dolor, continúa suscitando el interés filosófico, literario y artístico. Y ¿qué decir del Nuevo Testamento? Desde la Navidad al Gólgota, desde la Transfiguración a la Resurrección, desde los milagros a las enseñanzas de Cristo, llegando hasta los acontecimientos narrados en los Hechos de los Apóstoles o los descritos por el Apocalipsis en clave escatológica, la palabra bíblica se ha hecho innumerables veces imagen, música o poesía, evocando con el lenguaje del arte el misterio del « Verbo hecho carne ».

Todo ello constituye un vasto capítulo de fe y belleza en la historia de la cultura, del que se han beneficiado especialmente los creyentes en su experiencia de oración y de vida. Para muchos de ellos, en épocas de escasa alfabetización, las expresiones figurativas de la Biblia representaron incluso una concreta mediación catequética.
Pero para todos, creyentes o no, las obras inspiradas en la Escritura son un reflejo del misterio insondable que rodea y está presente en el mundo.
JUAN PABLO II