La Misa es un Sacrificio

La Eucaristía es por encima de todo un sacrificio: sacrificio de la Redención y al mismo tiempo sacrificio de la Nueva Alianza. El hombre y el mundo son restituidos a Dios por medio de la novedad pascual de la Redención. Esta restitución no puede faltar: es fundamento de la “alianza nueva y eterna” de Dios con el hombre y del hombre con Dios. Si llegase a faltar, se debería poner en tela de juicio bien sea la excelencia del sacrificio de la Redención que fue perfecto y definitivo, o bien sea el valor sacrificial de la Santa Misa. Por tanto la Eucaristía, siendo verdadero sacrificio, obra esa restitución a Dios.

En este sentido, el celebrante, en cuanto ministro del sacrificio, es el auténtico sacerdote, que lleva a cabo –en virtud del poder específico de la sagrada ordenación- el verdadero acto sacrificial que lleva de nuevo a los seres a Dios. En cambio, todos aquellos que participan en la Eucaristía, sin sacrificar como él, ofrecen con él, en virtud del sacerdocio común, sus propios sacrificios espirituales, representados por el pan y el vino, desde el momento de su presentación en el altar.

Efectivamente, este acto litúrgico solemnizado por casi todas las liturgias, “tiene su valor y su significado espiritual”. El pan y el vino se convierten en cierto sentido en símbolo de todo lo que lleva la asamblea eucarística, por sí misma, en ofrenda a Dios y que ofrece en espíritu. Es importante que este primer momento de la liturgia eucarística, en sentido estricto, encuentra su expresión en el comportamiento de los participantes. A esto corresponde la llamada procesión de las ofrendas, prevista por la reciente reforma litúrgica y acompañada, según la antigua tradición, por un salmo o un cántico.

Todos los que participan con fe en la Eucaristía se dan cuenta de que ella es “Sacrificium”, es decir, una “Ofrenda consagrada”. En efecto, el pan y el vino, presentados en el altar y acompañados por la devoción y por los sacrificios espirituales de los participantes, son finalmente consagrados, para que se conviertan verdadera, real y sustancialmente en el Cuerpo entregado y en la Sangre derramada de Cristo mismo. Así, en virtud de la consagración, las especies del pan y del vino, “re-presentan”, de modo sacramental e incruento, el Sacrificio propiciatorio ofrecido por El en la cruz al Padre para la salvación del mundo.

http://www.aciprensa.com/Eucaristia/sacrificio.htm

San Andrés

El nombre “Andrés” (del griego Andreia, valentía o valor) como otros nombres griegos, parece haber sido común entre los judíos del segundo o tercer Siglo Antes de Cristo.

San Andrés, el Apóstol, hijo de Jonás, o Juan (Mateo, 16, 17; Juan, 1, 42), nació en Bethsaida de Galilea (Juan, 1, 44) ; fue el hermano de Simón Pedro (Mateo 10,2; Juan 1, 40), ambos fueron pescadores (Mateo 4, 18; Marcos 1, 16), y al comienzo de la vida pública de Nuestro Señor ocuparon la casa de Cafarnaúm (Marcos 1, 21, 29).

Desde el cuarto Evangelio aprendemos que Andrés fue discípulo del Bautista y de Juan el Evangelista para seguir a Jesús (Juan, 1, 35-40). Andrés inmediatamente reconoció a Jesús como el Mesías, Pedro, (Juan, 1, 41). Desde entonces los dos hermanos fueron discípulos de Cristo.

En las ocasiones subsiguientes, previas al llamado final al apostolado, ellos fueron llamados a la cercana compañía, y luego dejaron todo para seguir a Jesús (Lucas 5, 11; Mateo, 4, 19, 20; Marcos, 1, 17, 18). Finalmente Andrés fue elegido para ser uno de los Doce; y en las varias listas de Apóstoles dadas en el Nuevo Testamento (Mateo, 10, 2-4; Marcos, 3, 16-19; Lucas, 6, 14-16; Actos, 1, 13) el siempre aparece entre los cuatro primeros.

La única otra explicita referencia a él en los sinopticos, ocurre en (Marcos,13, 3), donde anunciaron su unión con Pedro, Jaime y Juan en poner la cuestión que dejo Nuestro Señor en su gran discurso escatológico.

Fue Andrés quien dijo: “Este es un muchacho quien tiene cinco barras de pan de cebada y dos pescados: ¿pero que son estas entre tantos?” (Juan, 6, 8, 9); y cuando, unos pocos días antes de la muerte de Nuestro Señor, ciertos Griegos le preguntaron a Felipe si ellos podrían ver a Jesús, Felipe refería el tema a Andrés como una de las mayores autoridades, y luego ambos anunciaron a Cristo (Juan, 12, 20-22)

Como en la mayoría de los órdenes los primeros cuatro, son Pedro, Juan, Jaime, Andrés; no hay en las epístolas ni en el Apocalipsis mención alguna de ellos.

Como uno de los Doce, Andrés fue admitido en cercana familiaridad con Nuestro Señor durante su vida pública; estuvo presente en la Última Cena; contemplando la ascensión del Señor; testigo de la Ascensión; compartió las gracias y regalos del primer Pentecostés, y ayudó, entre los riesgos y persecuciones, a establecer la Fe en Palestina.

Este santo fue martirizado en una crux en forma de x y toma lugar durante el reino de Nerón, el 30 de Noviembre de 60 de la Era Cristiana; ambas la Iglesia Griega y la Latina mantiene el 30 de Noviembre como su fiesta.

Las reliquias de San Andrés fueron trasladadas desde Patrae a Constantinopla, y depositadas en la Iglesia de los Apóstoles allí, alrededor del 357 de la Era Cristiana.

Cuando Constantinopla fue tomada por los franceses, en el comienzo del S.XIII, el Cardenal Pedro de Capua trajo las reliquias a Italia y las colocó en la Catedral de Amalfi, donde la mayoría de ellas permanecen.

Temor de Dios?

Obama decide cierre de embajada de EEUU en el Vaticano
http://www.aciprensa.com/noticias/obama-decide-cierre-de-embajada-de-eeuu-en-el-vaticano-muestra-antipatia-hacia-catolicos-30489/#.UpakpcRLMus
El combate se ha trasladado a otro terreno
¿Quiénes serán estos nuevos, y últimos apóstoles, que se presentarán a la lucha, cómo, y donde, en qué época aparecerán, en qué forma y con qué armas lidiarán y vencerán? Esto es un secreto, que será revelado y no tardará, con signos horrendos en el cielo, y sobre la tierra. Belzebuth va a ser arrojado a los abismos con sus ángeles ¡ay de este día!
Hemos cesado, hemos desistido, cesamos, y desistimos de batallar con los demonios que poseen cuerpos humanos: el combate se ha trasladado a otro terreno. (…) los demonios poseedores oponían una resistencia feroz al poder eclesiástico; que por esta causa los energúmenos y maleficiados no quedaban curados radicalmente; y que por esta misma razón los exorcismos y el Exorcizado no da aquellos efectos que le son tan propios y naturales según su institución, cuales son la expulsión de los espíritus malos, y la curación de sus enfermedades; buscando como era muy natural la causa de esta resistencia obstinada, reconocemos ser que les sostienen desde los aires los príncipes y las potestades con su rey Belzebuth, que se presenta armado con una orden de hombres, que tienen alianza con él, y a semejanza de una red misteriosa se extienden sobre toda la tierra, teniendo sus centros, sus escuelas, sus maestros en todas las capitales del mundo; y su obra está autorizada y sostenida por las leyes del libre culto, y por autoridades paganas, que se presentan bajo la forma de católicos unas y otras enemigas declaradas del catolicismo.
La lucha se ha trasladado por consiguiente a otro terreno, esto es, contra estos espíritus de maldad, que bajo mil formas envenenan los aires, producen peste, el cólera, el tifus, fiebres extrañas arman un pueblo contra otro pueblo, una nación contra otra, inventando máquinas de muerte contra el hombre, siempre nuevas, presiden las asambleas, y todas las reuniones políticas y religiosas que tienen por objeto la destrucción del catolicismo, y sostienen en sus tronos reyes y gobiernos antisociales, desbaratando todos los planes concebidos por verdaderos católicos para salvar con la Iglesia la sociedad humana.
Estos ángeles perversos han elevado en poder al hombre malo, y ligados con estos inicuos nos hacen la guerra, les introducen, ya en figura, ya en persona en las habitaciones durante la noche, trasladándoles como hicieron con Jesús por los aires, y por ellos y con ellos envenenan, malefician, lujurian, matan…
Esta horrenda lucha es un secreto, y por serlo poca cosa diremos mas esperando, que el cielo confunda con signos la incredulidad de los católicos malos, que niegan la existencia de esta sociedad, entre demonios y hombres, que ahora está velada bajo las cortinas del misterio; donde se urde la negra conspiración que contra la sociedad entera se consuma en el mundo oficial, siendo víctima de ella el pueblo en masa, el verdadero pueblo, la gente de arte y trabajo.

“El Ermitaño”, Año IV, n º 121, 2 de Marzo de 1871

Beato Francisco Palau y Quer
(1811 – 1872)

Opinion Publica Infestada

opinion publica

El diablo es el padre de los prestigios y estos son sociales. La opinión es la reina del mundo, la opinión es, pues, el diablo, príncipe de este mundo, tal como lo es la mano secreta del mercado de Adam Smith, e interviene en todas las grandes decisiones, en las actuales circunstancias, el ambiente social es sumamente propicio a la infestación diabólica y le proporciona medios de difusión muy eficaces.
En todos los tiempos, las agrupaciones de hombres, lo mismo que sus miembros tomados aisladamente, han sido objeto de las tentativas del padre de todo mal que, utilizando los vicios de nuestra naturaleza caída con ciencia sutil, ha conseguido apreciables victorias, así ha tomado el control de instituciones, agrupaciones, partidos y gobiernos, en 1917 Arturo de Oliveira Santos, Administrador del distrito de Vila Nova de Ourem, era un fanático anticlerical en la Portugal de 1917, quien secuestra, encarcela en una celda común, con antisociales peligrosos, interroga y amenaza con matar a tres pastorcitos, hirviéndolos en aceite, Jacinta respondió, “¡prefiero morir!”. estos niños en aquel momento tenían, 7, 9 y 14 años de edad, eran los testigos de la virgen de Fatima..

A través de algo que llaman Humanismo Secular, ha poseído, ya no personas, sino instituciones y naciones enteras.

La doctrina fundamental del naturalismo es que la naturaleza y la razón humana deben ser dueñas, guías de todo y ser la religión “natural” del hombre. Por eso dice tener su origen en el comienzo de la historia y tiene razón, la acción del ángel caído es histórica.