Indignidad Sacrilega

Basílica de Salerno “Religiosos en Alabanza”

Pecados contra el primer mandamiento

A) Poner en primer lugar de mi escala de valores a algo o alguien que no sea Dios.
B) Descuidar negligentemente la intimidad y unión con Dios (oración, piedad, sacramentos, Misa …)
C) Sacrilegio: Tratar sin respeto cosas o personas consagradas a Dios.
D) Tentar a Dios: Exigirle una señal de Dios como condición.
E) Abuso de la misericordia de Dios: No corregir nuestra vida pecaminosa por la seguridad que la misericordia de Dios nos perdonara.

El Papa tiene el Poder de Cambiar los Mandatos de Dios

arbol torcido

NO

Ni Los mandamientos
Ni los Sacramentos
Ni los dogmas de la iglesia.

«Si alguno dijere que el vínculo del matrimonio puede ser disuelto por el cónyuge a causa de herejía, de la coha­bitación molesta o del abandono del ho­gar: sea anatema»
(Concilio de Trento, Denzinger-Schoenmetzer, «Enchiridion Symbolorum», 1805).

«Si alguno dijere que la Iglesia yerra cuando enseñó y enseña, según la doc­trina evangélica y apostólica (Mc 10; 1 Cor 7), que el vínculo del matri­monio no puede ser disuelto a causa del adulterio de uno de los cónyuges y que, ninguno de los dos, ni tan siquiera el inocente que no dio motivo al adulterio, puede contraer otro matrimonio en vida del otro cónyuge, y que comete adulte­rio tanto aquel que, abandonando el marido, se casa con otro: sea anatema»
(Concilio de Trento, lbíd., 1807).

«El vínculo del sacramento del matrimonio es indisolu­ble, aunque por adulterio, herejía u otras causas puedan los cónyuges proceder a la separación de los cuerpos, no les es lícito contraer otro matrimonio» (Benedic­to XIV, Ibíd., p. 2.536).

El caso del cónyuge que ha tenido que sufrir el divorcio, pero que —conociendo bien la indisolubilidad del vínculo matrimonial válido— no se deja implicar en una nueva unión, empeñándose en cambio en el cumplimiento prioritario de sus deberes familiares y de las responsabilidades de la vida cristiana. En tal caso su ejemplo de fidelidad y de coherencia cristiana asume un particular valor de testimonio frente al mundo y a la Iglesia, haciendo todavía más necesaria, por parte de ésta, una acción continua de amor y de ayuda, sin que exista obstáculo alguno para la admisión a los sacramentos.
La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su práxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.
“Familiaris Consortio” San juan Pablo II

«Toda ofensa a los valores fundamentales de la familia —se trate de erotismo o de violencia, de apología del divorcio o de actitudes antisociales por parte de los jóvenes— es una ofensa al verdadero bien del hombre»
Pablo VI

Cierta vez había un joven dilacerado por una situación afectiva crítica. Quería con toda su alma a su esposa. Y tributaba afecto y respeto profundos a su propia madre. Ahora bien, las relaciones entre nuera y suegra eran tensas y, por celos, la joven encantadora pero mala concibió un odio infundado contra la anciana y venerada matrona.
En cierto momento, la joven colocó al marido entre la espada y la pared: o él iría a la casa de su madre, la mataría y le traería el corazón de la víctima, o la esposa abandonaría el hogar.
Después de mil vacilaciones el joven accedió. Mató a aquella que le diera la vida, le arrancó del pecho el corazón, lo envolvió en un paño, y se dirigió de vuelta hacia su casa.
En el camino, el joven tropezó y cayó. Oyó entonces una voz que, partiendo del corazón materno, le preguntó llena de desvelo y cariño: “¿Te golpeaste, hijo mío?”.
Émile Faguet

Porque el Señor, a quien ama le reprende, y azota a todo el que recibe por hijo.” Soportad la corrección. Como con hijos se porta Dios con vosotros. ¿Pues qué hijo hay a quien su padre no corrija? Pero si no os alcanzase la corrección de la cual todos han participado, argumento sería de que erais bastardos y no legítimos.
Por otra parte, hemos tenido a nuestros padres carnales que nos corregían y nosotros los respetábamos; ¿no hemos de someternos mucho más al Padre de los espíritus para alcanzar la vida?”
En efecto, aquéllos, según bien les parecía, nos corregían para proporcionarnos una felicidad de pocos días; pero éste, mirando a nuestro provecho, nos corrige, para hacernos participantes de su santidad.” Ninguna corrección parece por el momento agradable, sino dolorosa; pero al fin ofrece frutos apacibles de justicia a los ejercitados por ella.”…
Procurad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá a Dios;” mirando bien que ninguno sea privado de la gracia de Dios, que ninguna raíz amarga, brotando, la impida y corrompa la fe e inficione a muchos.

Mirad que ninguno incurra en fornicación, impureza o impiedad, como Esaú, que vendió su primogenitura por una comida. Heb 12:6-16

Padre espiritual ó Cura de Almas?

Sacerdote asesinado

“Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “Rabbí”, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie “Padre” vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar “Directores”, porque uno solo es vuestro Director: el Cristo.

Si se leen los versículos que siguen al de arriba en la biblia, se puede ver que el propósito de Jesús es enseñar a no creerse superiores por ser padres o maestros o directores:

El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille será ensalzado” (Mt 23,11-12).

San Pedro llama al evangelista San Marcos “hijo”:
“Os saluda la que está en Babilonia, elegida como vosotros, así como mi hijo Marcos”. I Pedro 5,13

“Pues aunque hayáis tenido diez mil pedagogos, en Cristo, no habéis tenido muchos padres. He sido yo que, por el evangelio, os engendré en Cristo Jesús”. -1Cor 4,15.

“Te ruego en favor de mi hijo, a quien engendré entre cadenas, Onésimo” -Filemón 10

San Pablo es intérprete de las palabras de Jesús ya que la Biblia no se contradice.

San Juan llama a los cristianos “hijos míos” y llama a los padres “padres”.

“Os he escrito a vosotros, hijos míos, porque conocéis al Padre, Os he escrito, padres, porque conocéis al que es desde el principio”. I Juan 2, 14

“Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis”. I Juan 2,1
“Os escribo a vosotros, hijos míos” I Juan 2,12
“Hijos míos, es la última hora” I Juan 2:18
“Y ahora, hijos míos, permaneced en él” I Juan 2,28
“Hijos míos, que nadie os engañe” I Juan 3,7

Asi que un sacerdote es un Padre espiritual exactamente igual que Jesus mando “id por el mundo y anunciad el evangelio.

Padre en la Iglesia de Cristo, la que nuestro Salvador, después de su resurrección, entregó o confió al cuidado pastoral de Pedro y de los otros apóstoles.

“La parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del Obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio.

El párroco no es un dependiente, un agente o un delegado del Obispo diocesano. No es un mercenario.
El comparte el ministerio de Cristo con el Obispo diocesano.

Su poder es propio, ejercitado en propio nombre

Canon 519: El párroco es el pastor propio de la parroquia que se le confía, y ejerce la cura pastoral de la comunidad que le está encomendada bajo la autoridad del Obispo diocesano en cuyo ministerio de Cristo ha sido llamado a participar, para que en esa misma comunidad cumpla las funciones de enseñar, santificar y regir.

El nombramiento de párroco habitualmente ha de ser por tiempo indefinido; pueden designarse párrocos para un tiempo determinado si así se ha previsto por la Conferencia Episcopal (cfr. canon 522).

El párroco, como afirma el canon 519, “ ejerce la cura (de Almas) pastoral de la comunidad que le está encomendada bajo la autoridad del Obispo diocesano”. Por lo tanto, sus competencias son las que se refieren a la vida cristiana en la comunidad que tiene encomendada. Ya se ve que cualquier relación de derechos y obligaciones del párroco siempre será una reducción, pues la tarea más importante es nada menos que el cuidado de la vida cristiana en la comunidad que el Obispo diocesano le ha encomendado.

Los cánones 528 y 529, a dan indicaciones al párroco sobre el cumplimiento de sus funciones. De acuerdo con ellos:

a) El párroco está obligado a procurar que la palabra de Dios se anuncie en su integridad a quienes viven en la parroquia (canon 528 § 1)

b) Procurará que la Santísima Eucaristía sea el centro de la vida parroquial (canon 528 § 2)

c) El párroco debe procurar conocer a los fieles que se le encomiendan (canon 529 § 1)

d) El párroco procurará promover la función propia de los laicos, y cooperará con el Obispo diocesano (canon 529 § 2)

Las funciones anteriores constituyen obligaciones verdaderas para el párroco, aunque son de difícil concreción. Por eso, además, el Código de derecho canónico da una relación de las obligaciones más concretas del párroco:

a) La administración de los sacramentos (canon 530, y canon 1108 para el matrimonio)

b) Obligación de residir en la parroquia, salvo que haya justa causa (canon 533)

c) Debe aplicar la Misa por el pueblo a él confiado los días de precepto (canon 534)

d) Ha de llevar con orden los libros parroquiales y el archivo de la parroquia (canon 535)

e) Debe presentar la renuncia una vez cumplidos los setenta y cinco años. El Código de derecho canónico en este caso hace aquí un ruego a los párrocos, sin imponerles la obligación de presentar la renuncia. Por otro lado, la renuncia, una vez presentada no es automática, puesto que el Obispo decidirá sobre ella, ponderando todas las circunstancias (canon 538 § 3).

f) Ha de procurar que se predique la homilía los días en que está indicado (canon 767 § 4)

g) Debe cuidar de la formación catequética de los fieles (cánones 776 y 777)

h) Ha de guardar en lugar decoroso los Santos óleos (canon 847 § 2)

i) Ha de cuidar la debida preparación de los padres y padrinos de los niños que se vana bautizar (canon 851, 2)

j) Ha de cuidar la debida preparación de quienes acceden por vez primera a la Eucaristía (canon 914)

k) Ha de llevar un libro con las cargas, obligaciones y cumplimientos de las obligaciones.

El objetivo de la cura de almas es la salvación de los hombres, y por lo tanto es una continuación de la misión de Cristo en la tierra. Puesto que el Redentor estableció una Iglesia que gobernaría, enseñaría y santificaría al mundo, necesariamente conlleva que aquéllos que han de ayudar en la obra de la Iglesia deben obtener su misión de ella solamente. “¿Cómo predicarán si no son enviados?” (Rom. 10,15).

Hay “bendiciones” que por su naturaleza son sacrílegas. La Iglesia reprueba toda apariencia o simulación de Sacramento y el clérigo se hace merecedor de una Censura Eclesiástica, conforme al canon 1379.
Un sacerdote no puede bendecir una unión de amasiato ni tampoco de adulterio. Por lo tanto no se pueden bendecir las parejas ni los anillos de personas que no se casan por la Iglesia, ni tampoco, de quienes ya están casados y quieren la bendición con otra pareja que no sea su auténtico(a) esposo(a)”
Ni el obispo auxiliar, ni los vicarios episcopales, ni el vicario general, ni los decanos, ni los párrocos pueden asistir válidamente a un matrimonio en hoteles, playas, clubes o capillas no autorizadas.
Todo sacramento se realiza en la Iglesia, desde la Iglesia, por los ministros de la Iglesia y en los lugares adecuados para ello, los obispos no permiten que se celebren las bodas fuera de las capillas y templos autorizados para el sacramento del matrimonio, puesto que se da en estas ocasiones, el riesgo de la comercialización, del individualismo y de la emancipación de la autoridad de la Iglesia
Los católicos estamos obligados a casarnos según la forma de la Iglesia. Si un católico se casa en una “comunidad” (es decir, una iglesia No católica), no cumple con el requisito de forma, por lo que ese matrimonio es nulo.
Los que se casen con un cristiano ortodoxo según las normas de la iglesia ortodoxa correspondiente, son matrimonios válidos (pero debe pedirse permiso).

Huevos de Pascua

Huevos de Pascua Zarina

La Fiesta más importante del calendario de la iglesia es la Pascua de resurrección.
Se celebra con tres besos y el intercambio de huevos de Pascua.

Entre los siglos IX y XVIII, la Iglesia prohibió el consumo de huevos durante la cuaresma por considerarlo equivalente a la carne, y por ello la gente los cocía y los pintaba para diferenciarlos de los frescos y poder consumirlos el día de Pascua de Resurrección. Con el tiempo, estas tradiciones se incorporaron a la festividad de Pascua de Resurrección y hoy en día el huevo de Pascua es un símbolo universal.

Para muchos, el huevo se asemeja a la resurrección como un símbolo de vida nueva.
En la actualidad, la tradición continúa con algunas variaciones.
En Europa se mantiene la costumbre que data desde la Edad Media de adornar huevos con teñidos y pintados.

Aunque la práctica de huevos ornamentales era principalmente elaborada por clases altas o de recursos, se difundió a decoraciones más sencillas, como con el empleo de hojas de árbol para crear patrones sobre el cascarón,la modernidad por su parte se ha encargado de incorporar los huevos de chocolate, y los huevos de plástico para ser llenos de dulces, y que según la leyenda son escondidos por el conejo de Pascua para que los niños los busquen, y por consiguiente, los encuentren y se los coman.
En Argentina, Chile y Uruguay, se conserva la tradición de regalar huevos de Pascua decorados artesanalmente con glasé multicolor o bien en chocolate. Mientras, en el norte de México huevos rellenados de confeti, conocidos como cascarones, son decorados y cubiertos con papel.

Por lo que respecta a los huevos imperiales de Fabergé, estos comenzaron a fabricarse en 1885 cuando el zar Alejandro III encarga un huevo de Pascua para su esposa, la emperatriz María Fyodorevna.

La Resurrección y la Vida

Jesus Comunion
“Hagan esto en memoria mía” (Lc. 22, 19)

“Cada vez que comen de este pan y beben de este cáliz están proclamando la muerte del Señor hasta que vuelva” (1 Cor. 11, 26)

Concilio de Trento (1545-47) trans-substanciación significa una singular y maravillosa conversión de la sustancia total del pan en el Cuerpo de Cristo, y de la sustancia total del vino en la Sangre de Cristo, aunque la apariencia externa permanece igual. Es por medio de la trans-substanciación que el Cuerpo y la Sangre de Cristo están presentes en la Sagrada Eucaristía.

“Yo soy el pan vivo bajado del Cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne y la daré para vida del mundo … Si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no viven de verdad” ( Jn. 6, 51-55).

La palabra aramea para “comer” se traduce como masticar, morder.

Disputaban entre sí los judíos diciendo: ¿Cómo puede éste darnos de comer de su carne? (Jn. 6, 52).

Doce veces dijo que El era el pan bajado del Cielo; cuatro veces dijo que tendríamos que comer su Cuerpo y beber su Sangre. Es decir, en esta escena del Evangelio de San Juan, Cristo promete con claridad lo que después cumplió en la Ultima Cena.