Virtudes Teologales

virtudes teologales

Pusiéronla una joya in­estimable y de subido valor con tres grandes piedras, símbolo de las tres mayores y excelentes virtudes, fe, esperanza y caridad.

Cuando la divina niña María, despedidos sus padres, se quedó en el templo para vivir en él, le señaló su maestra el retiro que le tocaba entre las demás vírgenes, que eran como unas grandes alcobas o pequeños aposentos para cada una…luego oró así “Enseñadme y encaminadme como maestros y nortes de mis acciones, para que acierte en todo, a cumplir la voluntad perfecta del Altísimo, dar gusto a los santos sacerdotes y obedecer a mi maestra y compañeras”.Sor María de Agreda

FE:
Etim: del latín: fides, creer.

1814 La fe es la virtud teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que El nos ha dicho y revelado, y que la Santa Iglesia nos propone, porque El es la verdad misma. Por la fe ‘el hombre se entrega entera y libremente a Dios’ (DV 5). Por eso el creyente se esfuerza por conocer y hacer la voluntad de Dios. ‘El justo vivirá por la fe’ (Rm 1, 17). La fe viva ‘actúa por la caridad’ (Ga 5, 6).
Un acto de fe sobrenatural requiere gracia divina. Se da bajo la influencia de la voluntad la cual requiere la ayuda de la gracia. Si el acto de fe se hace en estado de gracia, es meritorio ante Dios. Actos explícitos de fe son necesarios, por ejemplo, cuando la virtud de la fe está siendo probada por la tentación o cuando nuestra fe es retada o cuando estamos ante actitudes mundanas contrarias a la fe. Estas situaciones debilitarían nuestra fe si no recurrimos a un acto de fe. Un ejemplo de acto de fe: “Dios mío, yo creo en Tí y todo lo que nos enseñas en Tu Iglesia, porque Tu los has dicho y tu palabra es veraz”. El acto de fe no siempre se vocaliza. En muchas situaciones lo hacemos y está siempre latente en nuestro corazón.

ESPERANZA
Etim: Del latín: spes.

1817. La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo. ‘Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la promesa’ (Hb 10,23). Este es ‘el Espíritu Santo que El derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna’ (Tt 3, 6-7).

CARIDAD
Etim: Del latín charitas.

1822 La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por El mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios.

1823 Jesús hace de la caridad el mandamiento nuevo (cf Jn 13, 34). Amando a los suyos ‘hasta el fin’ (Jn 13, 1), manifiesta el amor del Padre que ha recibido. Amándose unos a otros, los discípulos imitan el amor de Jesús que reciben también en ellos. Por eso Jesús dice: ‘Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor’ (Jn 15, 9). Y también: ‘Este es el mandamiento mío: que os améis unos a otros como yo os he amado’ (Jn 15, 12).

Preparación para el año de misericordia

obras misericordia

¿Qué son las obras de misericordia?
Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales. Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras espirituales de misericordia, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos). Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios.
Catecismo de la Iglesia Católica, 2447.

Obras de misericordia corporales:
1) Visitar a los enfermos
2) Dar de comer al hambriento
3) Dar de beber al sediento
4) Dar posada al peregrino
5) Vestir al desnudo
6) Visitar a los presos
7) Enterrar a los difuntos

Obras de misericordia espirituales:
1) Enseñar al que no sabe
2) Dar buen consejo al que lo necesita
3) Corregir al que se equivoca
4) Perdonar al que nos ofende
5) Consolar al triste
6) Sufrir con paciencia los defectos del prójimo
7) Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.

obras espirituales

Los desposorios de la Virgen

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“Ana había traído el traje de novia y la virgen por su humildad, no quiso volver a ponérselo después de su desponsorio. Prendiéronle los cabellos en torno de la cabeza, cubriéndola con un velo blanco que le caía sobre los hombros y sobre el velo, le pusieron una corona.

Anillo virgen
El anillo nupcial de la santa Virgen no era de oro, ni de plata ni de otro metal, era de color oscuro y tornasolado, no era pequeño ni delgado, sino grueso y como un dedo de ancho; era además sencillo, aunque se veían incrustados en él pequeños triángulos regulares en los cuales había letras.
José vestía una saya larga de color azul, las mangas que eran muy anchas, estaban sujetas a los lados por cordones. Le rodeaba el cuello un collar oscuro o más bien, una ancha estola y dos bandas blancas le colgaban sobre el pecho.
Ví a María y José durante la fiesta en traje de bodas y en una ocasión me pareció que san José ponía el anillo nupcial en el dedo de la Sma. Virgen”.
Los Desposorios de la Virgen con san José (23 de enero), es un intercambio de prendas matrimoniales cuyo significado es la fidelidad.
La reliquia del santo anillo de la Virgen, se encuentra en la ciudad de Perugia Italia
“Pero nosotros, con la debida veneración hacia esta reliquia, advertimos con la mejor voluntad a quienes lean esas cosas que no se crean que por las actas de Sixto IV y de Inocencio VIII la Sede Apostólica ha juzgado como genuino este anillo santo. Porque ambos pontífices trataban solamente de si el anillo sagrado debía adjudicarse al pueblo de Chiusi o al de Perugia; y a pesar de que en aquel juicio se presumía la verdad del anillo, ¿quién hay que ignore que una cosa es presumir y otra el definir y declarar?”. “En estas cosas no hay que reclamar más que la probabilidad ni de este anillo hay que aseverar nada de manera firmísima sino, y solamente, creer piadosamente lo que es tradición”. Benedicto XIV
Un joyero local de Perugia, Rainerio recibió en Roma de un judío, el anillo nupcial de la Virgen en el siglo XI, con el ruego de que lo venerase como merecía, condición que no cumplió Rainerio con aquella joya, que dejó semiolvidada en la iglesia de Santa Mustiola.
Hasta que a eso de los diez años, el hijo (además único) de Rainerio murió y fue conducido a la iglesia de Santa Mustiola. Allí, estando en el túmulo, resucitó para reprochar públicamente al padre su pecado de descuido, y, tras haber recibido la seguridad de reparación de la culpa, murió otra vez plácidamente. Y comenzaron los milagros, ya en aquella misma ocasión con un repique de campanas sin que nadie las tañera. Siguieron con castigos a alguien que no respetó al santo anillo y, según narran los cronistas de Chiusi conducidos por la fantasía, se multiplicaron sin cesar en lo sucesivo.

«Bienaventurado el que encuentra un amigo bueno, y quien habla a oídos que le escuchan» (Eclo. 25,12).
«Bienaventurado el que no tiene que condenarse a sí mismo en las resoluciones que toma» (Rom 14,22).
«Bienaventurado el varón que habita con una mujer sensata» (Eclo 25,11).
«Bienaventurado el marido de una mujer buena; el número de sus días será doblado» (Eclo. 26,1).

Perugino y Rafael

“A no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio”

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Los desposorios (compromiso) entre los judíos equivalían a nuestra boda, aunque no eran nupcias definitivas. Si después de los desposorios ella era infiel a su marido se la consideraba adúltera, y si éste moría, a ella se la consideraba viuda.
Los desposorios judíos suponían un compromiso tan real que al prometido se llamaba “marido”. Aunque María no vivía todavía con San José, ya era su legítima esposa. Por eso el ángel llama a María esposa: «José, no temas aceptar a María, tu esposa».

El verdadero Matrimonio en cuanto a su primera y esencial perfección es el consentimiento, para la unión conyugal, es decir en la unión indivisible de los ánimos, para toda la Vida.

Este se da desde el momento en que se “prometen” o comprometen a casarse.
De allí que exista un tiempo largo hasta el Matrimonio para madurar la relación.

Sin embargo un matrimonio no es valido en caso de Unión ilegal:

DOLO O ENGAÑO:Pero no todo engaño, produce la nulidad, sino sólo el que reúne los requisitos determinados por la ley canónica. Debe haber obrado quién otorga su consentimiento, en error, error provocado, por engaño de un tercero, perpetrado para obtener ese consentimiento, y debe tratarse de una cualidad del otro contrayente que –de por sí misma- perturba gravemente el consorcio de vida conyugal. Debe ser una cualidad objetivamente grave, relacionada con la esencia, propiedades y fines del matrimonio. Quedan así excluidas otras cualidades, como las subjetivas o triviales, en cuanto causantes de la nulidad del matrimonio. Hay Engaño cuando un apóstata se casa haciéndose pasar por cristiano. Apóstata es el que niega, renuncia o abjura a la fe.

IGNORANCIA: Es necesario, para la validez del matrimonio, que los contrayentes conozcan que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación de los hijos, mediante la cooperación sexual necesaria.
El que se casa pensando en “usar” del otro para el sexo y no para el amor y la procreación, es un ignorante y un enfermo, esta causal es muy común para los depravados sexuales.

ERROR: Sería el caso de quien quiere, por un error arraigado, profundo y pertinaz, acceder a un matrimonio que “carezca de unidad” (de un solo varón con una sola mujer), o no sea indisoluble (admita el divorcio) o no sea sacramento, y por eso es nulo el matrimonio, ya que se han excluido, en este supuesto por error, las propiedades esenciales del matrimonio.
Esto es llamado FALSO TESTIMONIO. “El que en actuación judicial o administrativa, bajo la gravedad del juramento ante autoridad competente, falte a la verdad o la calle total o parcialmente, incurrirá en prisión de seis (6) a doce (12) años.

Evangelio según San Mateo 19,3-12.

“Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: “¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?”.
El respondió: “¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer;
y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne?
De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido”.
Le replicaron: “Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?”.
El les dijo: “Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así.
Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio”.
Los discípulos le dijeron: “Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse”.
Y él les respondió: “No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido.
En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!”.

De esta pequeña digresión, podríamos barruntar, que todos los “matrimonios” de nuestros días son nulos.

Esto convertiría a los hijos de estas parejas en ilegítimos o entenados.

El error consiste en que:
HOY A CUALQUIER UNIÓN SE LE QUIERE LLAMAR MATRIMONIO.

Piedras corona virgen

La piedra que le falta a la corona

“Bendito eres, Señor,
Dios del Cielo y de la Tierra,
que con tu misericordia y tu justicia
dispersas a los soberbios y enalteces a los humildes;
de este admirable designio de tu providencia
nos has dejado un ejemplo sublime
en el Verbo Encarnado y en Su Virgen Madre:
Tu Hijo, que voluntariamente se rebajó
hasta la muerte de cruz, y ahora
resplandece de gloria eterna y está sentado a tu derecha
como Rey de reyes y Señor de señores;
y la Virgen, que quiso llamarse tu esclava,
fue elegida Madre del Redentor
y verdadera Madre de los que viven,
y ahora, exaltada sobre los coros de los ángeles,
reina gloriosamente con Tu Hijo
intercediendo por todos los hombres
como Abogada de la gracia y Reina de misericordia.
Mira Señor, benignamente, a éstos tus siervos
que al ceñir con una corona visible
la imagen de la Madre de Tu Hijo
reconocen en Tu Hijo al Rey del universo
e invoca como Reina a la Virgen María…”

La corona puesta en las sienes de la Virgen tiene 950 brillantes de 76 quilates, 1400 rosas, 313 perlas, una esmeralda grande y 13 pequeñas, 33 zafiros, 7 rubíes y 26 turquesas. En total 2963 piedras preciosas .

Hoy la Virgen luce en su corona una gema más preciosa: la bala que no pudo matar a Juan Pablo II, y que él quiso ofrecerle, colocándola allí, en acción de gracias.

Obispos y teólogos dicen que el dogma de María Corredentora, Medianera y Abogada, que en estos años se suplica insistentemente, es la “piedra que falta en su corona”

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Santa Clara

santa Clara

En 1240, soldados musulmanes venidos para sitiar Asís, invaden el monasterio. Entre el pánico general, sólo la abadesa conserva la sangre fría. No hay posibilidad alguna de socorro humano; pero queda Dios. Y Clara se dirige a Cristo en la Eucaristía, como recuerda una testigo en el Proceso de canonización:

«Una vez entraron los sarracenos en el claustro del monasterio, y madonna Clara se hizo conducir hasta la puerta del refectorio y mandó que trajesen ante ella un cofrecito donde se guardaba el santísimo Sacramento del Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo. Y, postrándose en tierra en oración, rogó con lágrimas diciendo, entre otras, estas palabras: “Señor, guarda Tú a estas siervas tuyas, pues yo no las puedo guardar”. Entonces la testigo oyó una voz de maravillosa suavidad, que decía: “¡Yo te defenderé siempre!” Entonces la dicha madonna rogó también por la ciudad, diciendo: “Señor, plázcate defender también a esta ciudad”. Y aquella misma voz sonó y dijo: “La ciudad sufrirá muchos peligros, pero será protegida”. Y entonces la dicha madonna se volvió a las hermanas y les dijo: “No temáis, porque yo soy fiadora de que no sufriréis mal alguno, ni ahora ni en el futuro, mientras obedezcáis los mandamientos de Dios”. Y entonces los sarracenos se marcharon sin causar mal ni daño alguno» (Proceso 9,2).

De manera semejante, dice el relato paralelo de Celano que los sarracenos cayeron sobre San Damián y entraron en él, hasta el claustro mismo de las vírgenes; entonces las damas pobres acudieron a su madre entre lágrimas. «Ésta, impávido el corazón, manda, pese a estar enferma, que la conduzcan a la puerta y la coloquen frente a los enemigos, llevando ante sí la cápsula de plata, encerrada en una caja de marfil, donde se guarda con suma devoción el Cuerpo del Santo de los Santos»

Todos los sarracenos se paralizaron. La audacia de estos fue cambiada por el temor; y abandonando con rapidez los muros que habían escalado, fueron dispersados por la fuerza de aquella que rezaba.

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Piedra Sagrada

La Iglesia

“Un oro muy fino, y a más también bedelio y ágata”; descripción del Paraíso terrenal Gén 2:12
Jacob tuvo una visión mientras dormía sobre una piedra: “una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo, y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella”.
“Levantándose, pues, Jacob al amanecer, cogió la piedra que se había puesto por cabecera, y la erigió como un monumento de la visión, derramando óleo encima”. Gén_28:18
“Jerusalén significa la visión del Altísimo”.
“Jerosolima es la ciudad del “gran Rey”, no está ya puesta en la basura o en el valle, sino que está edificada sobre un alto monte “rodeada por una corona de montañas” (cf S 124,2) … Esta ciudad, en la cual ninguno de aquellos que están sobre la tierra puede subir o entrar, se llama también Jerusalén y es ciudadana (de ella) toda alma que tiene una natural tendencia a elevarse y (que posee) agudeza para ver lo inteligible”. Orígenes
Jerusalén Celestial es “la ciudad de los santos”, donde los hombres salidos de esta vida podrán posteriormente progresar en el conocimiento de las cosas divinas para transformarse en piedras vivas, preciosas y elegidas. “Las hiladas del muro de la ciudad eran de todo género de piedras preciosas: la primera, de jaspe; la segunda, de zafiro; la tercera, de calcedonia; la cuarta, de esmeralda; la quinta, de sardónica; la sexta, de cornalina; la séptima, de crisólito; la octava, de berilo; la novena, de topacio; la décima, de crisoprasa; la undécima, de jacinto, y la duodécima, de amatista.” Las doce puertas eran doce perlas, cada una de las puertas era una perla, y la plaza de la ciudad era de oro puro, como vidrio transparente. Apo 21:19 -21
“Tu eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia” (Mt 16, 13-20),
Hay dos clases de “piedra” en la Iglesia: la “angular” que es Cristo, y la piedra que es cada creyente o miembro de la Iglesia,
“La piedra que desecharon los arquitectos, en piedra angular se ha convertido” (Sal 117, 22; Hch 4, 11).
“y así, como piedras vivas que sois, formad parte de un edificio espiritual, de un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo”, (1Pe 2, 5).
“Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca [πέτρα, pétra]; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca [πέτρα, pétra]”.
En el Pastor de Hermas se edifica una torre con piedras, de las que algunas son desechadas. Es una bella imagen para señalar la construcción de la Iglesia, en la que los cristianos son piedras vivas, edificadas sobre el fundamento que es Cristo. Y para ser piedra viva, tiene una importancia fundamental la penitencia por los pecados.
“Las piedras sacadas de lo profundo del mar las colocaban todas sin más en la construcción, pues estaban ya labradas y se ajustaban en su juntura con las demás piedras; tan cabalmente se ajustaban unas con otras, que no aparecía juntura alguna y la torre semejaba construida como de un solo bloque.
De las piedras traídas de la tierra, unas las tiraban, otras las colocaban en la construcción, otras las hacían añicos y las arrojaban lejos de la torre. Había, además, gran cantidad de piedras tiradas en torno de la torre, que no empleaban en la construcción, pues de ellas unas estaban carcomidas, otras con rajas, otras desportilladas, otras eran blancas y redondas y no se ajustaban a la construcción. Veía también otras piedras arrojadas lejos de la torre, que venían a parar al camino, pero que no se detenían en él, sino que seguían rodando del camino a un paraje intransitable; otras caían al fuego y allí se abrasaban; otras venían a parar cerca de las aguas, pero no tenían fuerza para rodar al agua por más que deseaban rodar y llegar hasta ella”.

Cristo es al mismo tiempo, la victima, el sacerdote y el altar de su propio sacrificio al Padre.