Los valores o los Mandamientos?

Mandamientos en Piedra

Los mandamientos son:
LAS REGLAS QUE HA PUESTO DIOS A LOS HOMBRES PARA PODER ENTRAR AL CIELO.

Jesús dice “Si quieres entrar en la vida eterna, cumple los mandamientos”

Los podemos contar con los dedos de las manos y no hay nada más importante que debamos saber.

1 Amar a Dios sobre todas las cosas
2 No jurar su Nombre en vano
3 Santificar las fiestas
4 Honrar padre y madre
5 No matar
6 No fornicar
7 No robar
8 No mentir
9 No desear la mujer del prójimo
10 No codiciar los bienes ajenos

Jesús los resumió en 2
Amar a Dios y al prójimo como a ti mismo. Porque nadie en sus cabales le haría el mal a quien ama.

VALORES

Valor viene del latín “valere” que significa ser fuerte, ser capaz de algo, valerse por sí mismo.

El valor puede ser mirado como deseable (civismo, generosidad…), sin referirlo a nadie en concreto, la aspiración, el deseo, el bien general, los valores son relativos para cada individuo.

“El valor es un bien descubierto y elegido en forma libre y consciente, que busca ser realizado por la persona” (Derisi). Expresa muy bien la condición de bien deseable, su dimensión subjetiva y su carácter práctico.

Valores hay para todos los gustos y de todos los tipos: sensibles, económicos, estéticos, humanos, espirituales, sociales, religiosos, etc. Unos son más subjetivos (estéticos por ejemplo) y otros más objetivos (económicos) pero en realidad el valor no prescinde de su carácter subjetivo, porque es algo propio del ser humano (los animales no tienen valores, aunque se les de premios por su “valor”).

Los valores, como la vida misma y como el desarrollo personal, son algo dinámico y cambiante No siempre poseo los mismos valores. Hay valores que antes no eran reconocidos como tales, por ejemplo el respeto al medio ambiente. En algunos casos son vistos como algo irreal, ilusorio o reducido a un “deber ser”, a algo normativo-objetivo y puesto que los valores no son cosas, ni elementos de las cosas, entonces los valores son impresiones subjetivas de agrado o desagrado.

Nadie puede decir cuántos valores son o cuales son, porque son relativos al individuo y lo que para alguien es un valor para otro no lo es.

Para un Americano bañarse diariamente es “El valor de la limpieza” mientras que para un Europeo podría significar que tiene una enfermedad.

Los nativos americanos decían que el Creador “A todas las razas inferiores de los hombres los hizo blancos, y los puso más allá del Lago Mal Oliente, de donde vienen los mal olientes, que ahora se llama el Océano Atlántico”.

Mientras, el Historiador Landa anotaba, asombrado, que los indoamericanos “se lavan las manos y la boca después de comer.” Mucho más al sur en Nueva Granada, el área de Colombia, otro cronista también se sorprende grandemente ante “la costumbre tan original”, según él, que tenían de “limpiarse los dientes después que acababan de comer.” Josefina Oliva de Coll

Stalin afirmaba que «de todos los monopolios de que disfruta el Estado, ninguno será tan crucial como su monopolio sobre la definición de las palabras. El arma esencial para el control político será el diccionario», apalancando el relativismo moral, social, político y de toda clase.

Todo “vale” si nos da, el tener, el poder y el placer.

La Cruz

Heraclio  Jerusalen

El madero de la Cruz, « fue cortado en minúsculos fragmentos, que fueron distribuidos por todo el mundo» San Cirilo, obispo de Jerusalén, año 346.

San Ambrosio y san Juan Crisóstomo nos informan que las excavaciones comenzaron por iniciativa de santa Elena y dieron por resultado el descubrimiento de tres cruces; los mismos autores añaden que la Cruz del Señor, que estaba entre las otras dos, fue identificada gracias al letrero que había en ella.
Rufino, dice que era imposible saber a cuál de las cruces pertenecía la inscripción, Macario, el obispo de Jerusalén, ordenó que llevasen al sitio del descubrimiento a una mujer agonizante. La mujer tocó las tres cruces y quedó curada al contacto de la tercera, con lo cual se pudo identificar la Cruz del Salvador.

En 613 y 614 Damasco y Jerusalén fueron tomados por Cosroes ll y la reliquia de la Vera Cruz fue llevada como trofeo. Se dice que Cosroes la puso en el escabel de su trono para demostrar su desprecio por los cristianos.

Heraclio es recordado favorablemente también por la iglesia occidental por haber sido capaz de recuperar la Vera Cruz de manos de los persas. Cuando Heraclio se aproximaba a Ctesifonte, la capital persa, Cosroes II huyó de su residencia favorita en Dastgerd, cerca de Bagdad, sin ofrecer ninguna resistencia. Mientras tanto, algunos de los nobles persas liberaron al hijo mayor de Cosroes, Kavad II, hecho prisionero por orden de su padre, y le proclamaron rey en la noche entre el 23 y el 24 de febrero de 628. Kavad, sin embargo, estaba mortalmente herido, y buscaba desesperadamente que Heraclio accediese a proteger a su hijo, Ardeshir. Como gesto de buena voluntad, envió la Vera Cruz y a un negociador para buscar la paz en 628.
Tras un desfile triunfal por el Imperio, Heraclio devolvió la cruz a Jerusalén el 21 de marzo de 630. Para los cristianos del Occidente Medieval, Heraclio fue el “primer cruzado”.

La iconografía del emperador aparece en el santuario de Mont Saint-Michel (ca. 1060), y luego se hizo popular sobre todo en Francia, Península Itálica y el Sacro Imperio Romano Germánico. La historia quedó registrada posteriormente en La leyenda dorada, un famoso compendio de hagiografía del siglo XIII; también fue reflejado en obras de arte como la Leyenda de la cruz, una secuencia de frescos pintados por Piero della Francesca en Arezzo, o en una secuencia similar para un altar realizada por Adam Elsheimer (Instituto Städel, Fráncfort). Ambas series muestran escenas de Heraclio junto con la madre de Constantino I, Santa Helena, a la que se atribuye tradicionalmente el descubrimiento de la Cruz. En la escena normalmente aparece Heraclio llevando la cruz debido a que, según la leyenda, insistió en hacerlo en su entrada en Jerusalén en contra de la opinión del patriarca.

Despues de que el emperador Heraclio recuperó las reliquias de la Vera Cruz de manos de los persas, que se las habían llevado quince años antes, el propio emperador quiso cargar una cruz, como había hecho Cristo, a través de la ciudad, con toda la pompa posible. Pero, tan pronto como el emperador, con el madero al hombro, trató de entrar a un recinto sagrado, no pudo hacerlo y quedó como paralizado incapaz de dar un paso. El patriarca Zacarías, que iba a su lado, le indicó que todo aquel esplendor imperial iba en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo cuando iba cargado con la cruz por las calles de Jerusalén. Entonces, el emperador se despojó de su manto de púrpura, se quitó la corona y, con simples vestiduras, descalzo, avanzó sin dificultad seguido por todo el pueblo, hasta dejar la cruz en el sitio donde antes se veneraba la verdadera. Los fragmentos de ésta se encontraban en el cofre de plata dentro del cual se los habían llevado los persas y, cuando el patriarca y los clérigos abrieron el cofre todos veneraron las reliquias con mucho fervor. Los escritores más antiguos siempre se refieren a esta porción de la cruz en plural y la llaman «trozos de madera de la verdadera cruz». Por aquel entonces, la ceremonia revistió gran solemnidad: se hicieron acciones de gracias y las reliquias se sacaron para que los fieles pudiesen besarlas y, se afirma, que en aquella ocasión, muchos enfermos quedaron sanos.

Maria asunta y nosotros raptados?

batalla de Viena

El Nombre de María, traducido del hebreo “Miriam”, significa, Doncella, Señora, Princesa. La mirra, como María, es el símbolo de la unión de los hombres con Dios, que se hace en el seno de María. Maria es pues, el centro de unión de Dios con los hombres.
La fiesta de hoy fue instituida por el Papa Beato Inocencio XI para celebrar la gloria de la victoria de los cristianos,sobre los musulmanes y los ejércitos turcos, en la famosa batalla de Viena en 1683.
El Papa aconsejó que todas las insignias imperiales lleven la imagen de la Madre de Dios, al ganar la batalla y en agradecimiento, mandó que se celebrase en toda la Iglesia, la fiesta litúrgica del Santo Nombre de María.

Era una época de durísimas batallas, para defender la cristiandad, pero nunca los cristianos pensaron que se irían al cielo en cuerpo y alma antes del juicio final, como hoy lo quieren hacer creer ciertos herejes.

Ningún Apóstol, ningún Padre de la Iglesia, Ningún Concilio, Ninguna Universidad en el periodo escolastico, Ningún santo, Ningún “reformador”, ni Lutero, ni ningún otro hablo de ella…

El concepto de “el rapto” o “arrebatamiento” es tan reciente que no aparece en los diccionarios clásicos de espiritualidad.

La asuncion de la Virgen es dogma de fe (verdad de la que no puede dudarse) proclamado por el papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950. La Iglesia católica celebra esta fiesta en honor de María en Oriente desde el siglo VI y en Roma desde el siglo VII. La festividad se celebra el 15 de agosto.

Todos los demás debemos morir y luego pasar por el juicio particular, luego seremos resucitados (“creo en la resurrección de los muertos” recita el credo) para el juicio final.

“En aquel tiempo seréis entregados para ser puestos en los tormentos y os darán la muerte, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre, por ser discípulos míos; con lo que muchos padecerán entonces escándalo y se harán traición unos a otros, y se odiarán recíprocamente;y aparecerá un gran número de falsos profetas que pervertirán a mucha gente. y por la inundación de los vicios, se enfriará la caridad de muchos. Mas el que perseverare hasta el fin, ése se salvará. Mat 24:9-13 LA TRIBULACIÓN

“Por lo cual os decimos sobre la palabra del Señor, que nosotros los vivientes, o los que quedaremos hasta la venida del Señor, no cogeremos la delantera a los que ya murieron antes: por cuanto el mismo Señor a la orden del arcángel, y al sonido de la trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los que murieron en Cristo , resucitarán los primeros. Después, nosotros los vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados con ellos sobre nubes al encuentro de Cristo en el aire, y así estaremos con el Señor eternamente. 1Ts 4:15-17 EL JUICIO

Nombre de Maria

Pacifistas y la conversión que hay que pedir.

http://infovaticana.com/blog/cigona/en-el-332-aniversario-de-la-liberacion-de-viena-con-la-derrota-del-turco/

Viena constituye el tercer hito, tras Poitiers y Lepanto, o el cuarto si incluimos las Navas de Tolosa aunque ésta fue más significativa para España que para Europa, de la salvaguardia de nuestro continente del dominio islámico. Dos de esas victorias van unidas a fiestas marianas: el Rosario y el Santísimo Nombre de María. Y hermosas las palabras del rey de Polonia dirigidas al Papa tras la victoria. Veni, vidi, Deus vincit.

Vivimos en días de estúpidos y mentirosos pacifismos. Claro que la paz es un bien inmenso que hay que pedir constantemente a Dios. Pero cuando no es posible pues habrá que hacer la guerra. Así lo enseñó la Iglesia durante siglos. Y además lo enseña el sentido común. Si vienen a matarnos es de cajón defendernos.

El Papa Francisco es sin duda un Papa pacifista, como en principio lo deben ser todos los Papas. Empezó su pontificado muy franciscanamente, recuerden al hermano lobo del de Asís. O el Happy Ramadán del actual Francisco. Yo también les deseo un happy ramadán a todos los musulmanes que sean buenas personas. Pero no lo son todos. O, mejor, hay no pocos que no lo son. Y dejan constancia de ello todos los días masacrando a los cristianos. Y hasta a otros musulmanes.

Al Papa Francisco le ha tocado ver como degüellan, violan, secuestran, martirizan a muchísimos hijos suyos y a otros que no lo son. Con lo que tanto pacifismo empezaba a dejarle mal. Algunos tal vez pensaran que de bobo. Otros quizá de algo peor. Su actitud en San Pedro con la familia de Asia Bibi no fue bien acogida por no pocos. Ni sus largos silencios por las niñas cristianas secuestradas por Boko Haram. Las barbaridades repetidas en Siria e Irak y en algunas naciones próximas, le llevaron a pedir una acción internacional contra tanta masacre. Pero eso sí, sin bombas ni guerras. Pues ya me dirán cómo porque no hay quien ate a esa mosca por el rabo. Igual que a ninguna mosca. Terminó el Vaticano reconociendo la licitud de una guerra que detuviera tanta barbarie. Cosa que de momento todavía no se ha conseguido pero al menos se ve alguna oposición. Y el presidente de Siria, con un régimen laico, benditos los regímenes musulmanes laicos, ya no es el sátrapa a expulsar a sangre y fuego. Bendito Putin, que seguramente será un indeseable personalmente, por su oposición a la intervención occidental en Siria para derrocar a Al Assad.

Es un chiste que circula y que tiene su enjundia. Una viejecita de misa diaria que le dice al párroco: Hay qué ver lo que han cambiado ustedes. Me he pasado mi larguísima vida pidiendo por las intenciones del Papa y la conversión de Rusia y ahora rezo por las intenciones de Putin y por la conversión del Papa. No le deis mayor importancia que la de una broma. Aunque algo tenga detrás. Por poco que sea.

Tras tan largo exordio, el artículo en cuestión. Y por supuesto, gracias por recordármelo, Manolo, el apellido no lo voy a decir salvo expresa petición suya, mañana un capuchino con croissant. Celebrando la liberación de Viena, por lejos que nos caiga, y que la hermosísima catedral de aquella ciudad, una de las más bellas de Europa, o sea del mundo, como catedrales, siga siendo, de momento, un templo católico.

El 12 de septiembre, este sábado, volveré a desayunar un capuchino y un croissant recordando la liberación de Viena. Te invito a que tú también lo hagas

Los turcos habían asolado ya los Balcanes y toda Hungría. Ahora asediaban la capital imperial del Sacro Imperio Romano Germánico. Centenares de miles de soldados turcos, al mando del visir Kara Mustafá, pretendian conquistar la ciudad como puerta de la islamización de toda la Europa Central.
El sitio lo inició el gran visir Kara Mustafá, en una campaña contra el emperador Leopoldo I, que estaba ocupado con las amenazas del Borbón Luis XIV de Francia.

Los turcos, avanzando con una fuerza abrumadora, habían reunido al mayor ejército musulmán desde los tiempos de Saladino.

Sitiaron la ciudad el 16 de julio, pero su falta de artillería de asedio y la feroz resistencia de la ciudad permitió a Leopoldo pedir al Papa reunir un ejército.

Y así fue, el Papa llamó a una cruzada, ésta vez para defender una ciudad cristiana, Viena.

A la llamada acudieron todos los países cristianos de Europa (excepto el propio rey borbón de Francia, al que llamaron «el rey Moro»), bien con tropas, o, por su lejanía física para enviar soldados, con aportación monetaria (como hizo España).

Como recuerda Expósito, al amanecer del 12 de septiembre de 1683 el venerable Marcos de Aviano, tras haber celebrado Misa ayudado por el rey de Polonia, bendice al ejército en Kalhenberg, cerca de Viena: 65.000 cristianos se enfrentan en una batalla campal contra 200.000 otomanos.

Están presentes con sus tropas los príncipes del Baden y de Sajonia, los Wittelsbach de Baviera, los señores de Turingia y de Holstein, los polacos y los húngaros, el general italiano conde Enea Silvio Caprara (1631-1701), además del joven príncipe Eugenio de Saboya (1663-1736), que recibe su bautismo de fuego.

La batalla dura todo el día y termina con una terrible carga al arma blanca, guiada por Sobieski en persona, que pone en fuga a los otomanos y concede la victoria al ejército cristiano: éste sufre solamente 2.000 pérdidas contra las más de 20.000 del adversario.

El ejército otomano se da a la fuga en desorden, abandonando todo el botín y la artillería tras haber masacrado a centenares de prisioneros y esclavos cristianos.

El rey de Polonia envía al Papa las banderas capturadas acompañándolas con estas palabras: “Veni, vidi, Deus vincit”.

Todavía hoy, por decisión del Papa Inocencio XI, el 12 de septiembre está dedicado al Santísimo Nombre de María, en recuerdo y en agradecimiento por la victoria.

Al día siguiente el emperador entra en Viena, alegre y liberada, a la cabeza de los príncipes del Imperio y de las tropas confederadas y asiste al Te Deum en acción de gracias, oficiado en la catedral de San Esteban por el obispo de Viena-Neustadt, luego cardenal, el conde Leopoldo Carlos Kollonic (1631-1707), alma espiritual de la resistencia.

Eje espiritual del campo cristiano fue el beato Marco Marco D´Aviano, que participó activamente en la cruzada anti-turca en calidad de legado pontificio y de misionero apostólico.

Contribuyó de manera decisiva a la liberación de Viena del asedio turco, el 12 de septiembre de 1683. De 1683 a 1689 tomó parte en las campañas militares de defensa y liberación de Buda, el 2 de septiembre de 1686, y de Belgrado, el 6 de septiembre de 1688.

Y favorecía la armonía dentro del ejército imperial, exhortaba a todos a una auténtica conducta cristiana y asistía espiritualmente a los soldados.

La victoria de Kalhenberg marcó el comienzo del declive del Imperio otomano en Europa.

Esta batalla y la liberación de Viena son el punto de partida para la contraofensiva dirigida por los Habsburgo contra el imperio otomano en la Europa danubiana, que conduce, en los años siguientes, a la liberación de Hungría, de Transilvania y de Croacia, dando además la posibilidad a Dalmacia de seguir siendo veneciana.

Es el momento en el que se manifiesta con mayor fuerza la grandeza de la vocación y de la misión de la Casa de Austria en la redención y la defensa de la Europa sur-oriental. Para realizarla moviliza bajo las insignias imperiales los recursos de alemanes, húngaros, checos, croatas, eslovacos e italianos, asociando venecianos y polacos, construyendo aquel imperio multiétnico y multirreligioso que dará a la Europa Oriental estabilidad y seguridad hasta 1918.

La gran alianza, que consigue tomar vida en el último momento merced al Papa Inocencio XI, recuerda la empresa y el milagro realizados un siglo antes gracias a la obra del Papa san Pio V (1504-1572) en Lepanto, el 7 de octubre de 1571.

Por el giro impreso a la historia de Europa Oriental, la batalla de Viena puede ser comparada a la victoria de Poitiers en 732, cuando Carlos Martel (688-741) detiene el avance de los árabes.

Y la alianza que en 1684 es ratificada con el nombre de Liga Santa registra un acuerdo único entre alemanes y polacos, entre imperio y emperador, entre católicos y protestantes, alentada e impulsada por la diplomacia y por el espíritu de sacrificio de un gran Papa, encaminado a la consecución del objetivo de la liberación de Europa de los turcos.

En aquel año se realiza una hermandad de armas cristiana que da lugar a la última gran cruzada que, tras la victoria y desaparecido el peligro, fue pronto olvidada, con lo que, tras Viena, en Europa las “campanas de los turcos” callan para siempre.

Cuenta la tradición que entre el botín capturado a los turcos, había también muchos sacos de café, muy apreciado por los otomanos, y se popularizó en esa zona, Y cuya preparación especial se llamó capuchino en honor a la orden a la que pertenecía Marco d´Aviano

Además, junto a esa popularización del café, el asedio de Viena de 1683 fue el origen de uno de los alimentos más famosos de todo Occidente: el croissant (creciente), una pieza de bollería fina que rememora el decisivo papel desempeñado por el gremio de los panaderos vieneses para salvar la ciudad y cuyos miembros, a modo de feliz conmemoración, elaboraron dos tipos de panes: uno con el nombre de ´Emperador´ , en honor a Leopoldo I, y otro llamado ´Halbmond´ (media luna), con la forma del actual croissant, como mejor manera de mofarse de los turcos otomanos, de quienes que el creciente lunar era su emblema tradicional [*].

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[*] Paradójicamente, los turcos otomanos habían adoptado el símbolo de la medialuna (que con el paso de los siglos pasó a ser un emblema musulmán) tras la conquista de Constantinopla en 1453, pues ése era el emblema tradicional de la ciudad desde la Antigüedad precristiana, cuando la ciudad era una colonia griega llamada Bizancio y se salvó de ser asaltada y tomada durante un ataque nocturno gracias a la luz de la luna, que permitió a sus defensores descubrir una brecha en las murallas.

Los bizantinos -entonces paganos- decidieron homenajear a Artemisa, diosa de la Luna (su hermano Apolo lo era del Sol) utilizando el símbolo de la divinidad femenina (la medialuna) como emblema…. y que más de veinte siglos más tarde los turcos otomanos harían de él su estandarte.

San Nicolás de Tolentino

San nicolas de Tolentino
Año 1305

Obra santa y piadosa es orar por los difuntos,
para que descansen de sus penas (2 Macab.)

El nombre Nicolás significa: “Victorioso con el pueblo” (Nico = victorioso. Laos = pueblo).
El sobrenombre Tolentino le vino de la ciudad italiana donde trabajó y murió.

Sus papás después de muchos años de matrimonio no tenían hijos, y para conseguir del cielo la gracia de que les llegara algún heredero, hicieron una peregrinación al santuario de San Nicolás de Bari. Al año siguiente nació este niño y en agradecimiento al santo que les había conseguido el regalo del cielo, le pusieron por nombre Nicolás.

Ya desde muy pequeño le gustaba alejarse del pueblo e irse a una cueva a orar. Cuando ya era joven, un día entró a un templo y allí estaba predicado un famoso fraile agustino, el Padre Reginaldo, el cual repetía aquellas palabras de San Juan: “No amen demasiado el mundo ni las cosas del mundo. Todo lo que es del mundo pasará”. Estas palabras lo conmovieron y se propuso hacerse religioso. Pidió ser admitido como agustino, y bajo la dirección del Padre Reginaldo hizo su noviciado en esa comunidad.

Ya religioso lo enviaron a hacer sus estudios de teología y en el seminario lo encargaron de repartir limosna a los pobres en la puerta del convento. Y era tan exagerado en repartir que fue acusado ante sus superiores. Pero antes de que le llegara la orden de destitución de ese oficio, sucedió que impuso sus manos sobre la cabeza de un niño que estaba gravemente enfermo diciéndole: “Dios te sanará”, y el niño quedó instantáneamente curado. Desde entonces los superiores empezaron a pesar que sería de este joven religioso en el futuro.

Ordenado de sacerdote en el año 1270, se hizo famoso porque colocó sus manos sobre la cabeza de una mujer ciega y le dijo las mismas palabras que había dicho al niño, y la mujer recobró la vista inmediatamente.

Fue a visitar un convento de su comunidad y le pareció muy hermoso y muy confortable y dispuso pedir que lo dejaran allí, pero al llegar a la capilla oyó una voz que le decía: “A Tolentino, a Tolentino, allí perseverarás”. Comunicó esta noticia a sus superiores, y a esa ciudad lo mandaron.

Al llegar a Tolentino se dio cuenta de que la ciudad estaba arruinada moralmente por una especie de guerra civil entre dos partidos políticos, lo güelfos y los gibelinos, que se odiaban a muerte. Y se propuso dedicarse a predicar como recomienda San Pablo. Oportuna e inoportunamente”. Y a los que no iban al templo, les predicaba en las calles.

A Nicolás no le interesaba nada aparecer como sabio ni como gran orador, ni atraerse los aplausos de los oyentes. Lo que le interesaba era entusiasmarlos por Dios y obtener que cesara las rivalidades y que reinara la paz. El Arzobispo San Antonino, al oírlo exclamó: “Este sacerdote habla como quien trae mensajes del cielo. Predica con dulzura y amabilidad, pero los oyentes estallan en lágrimas al oírle. Sus palabras penetran en el corazón y parecen quedar escritas en el cerebro del que escucha. Sus oyentes suspiran emocionados y se arrepienten de su mala ida pasada”.

Los que no deseaban dejar su antigua vida de pecado hacían todo lo posible por no escuchar a este predicador que les traía remordimientos de conciencia.

Uno de esos señores se propuso irse a la puerta del templo con un grupo de sus amigos a boicotearle con sus gritos y desórdenes un sermón al Padre Nicolás. Este siguió predicando como si nada especial estuviera sucediendo. Y de un momento a otro el jefe del desorden hizo una señal a sus seguidores y entró con ellos al templo y empezó a rezar llorando, de rodillas, muy arrepentido. Dios le había cambiado el corazón. La conversión de este antiguo escandaloso produjo una gran impresión en la ciudad, y pronto ya San Nicolás empezó a tener que pasar horas y horas en el confesionario, absolviendo a los que se arrepentían al escuchar sus sermones.

Nuestro santo recorría los barrios más pobres de la ciudad consolando a los afligidos, llevando los sacramentos a los moribundos, tratando de convertir a los pecadores, y llevando la paz a los hogares desunidos.

En las indagatorias para su beatificación, una mujer declaró bajo juramento que su esposo la golpeaba brutalmente, pero que desde que empezó a oír al Padre Nicolás, cambió totalmente y nunca la volvió a tratar mal. Y otros testigos confirmaron tres milagros obrados por el santo, el cual cuando conseguía una curación maravillosa les decía: “No digan nada a nadie”. “Den gracias a Dios, y no a mí. Yo no soy más que un poco de tierra. Un pobre pecador”.

Murió el 10 de septiembre de 1305, y cuarenta años después de su muerte fue encontrado su cuerpo incorrupto. En esa ocasión le quitaron los brazos y de la herida salió bastante sangre. De esos brazos, conservados en relicarios, ha salido periódicamente mucha sangre. Esto ha hecho más popular a nuestro santo.

San Nicolás de Tolentino vio en un sueño que un gran número de almas del purgatorio le suplicaban que ofreciera oraciones y misas por ellas. Desde entonces se dedicó a ofrecer muchas santas misas por el descanso de las benditas almas. Quizás a nosotros nos quieran pedir también ese mismo favor las almas de los difuntos.

https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Nicol%C3%A1s_de_Tolentino.htm