Bendición de los anillos

Anillo boda

Los paganos egipcios creían que en el dedo anular izquierdo estaba ubicada la vena que va directo al corazón conocida como “Vena Amoris”, en español “La Vena del Amor”.
El rey de Inglaterra, Eduardo VI, hizo oficial el uso del anillo de matrimonio en la mano izquierda en el siglo XVI. En su calidad de “papa” protestante y para diferenciarse de los católicos. Por esta razón los protestantes usan el anillo matrimonial en esta mano.

En latín la palabra izquierdo significa “siniestro”, por lo cual se decía que aquella mano estaba relacionada con el diablo.

La Bendición de los anillos en el matrimonio católico, que se portan en la mano derecha, recuerda el simbolismo bíblico que tienen los anillos:

Confirmación del consentimiento

S. El Dios de Abrahán,
el Dios de Isaac,
el Dios de Jacob,
el Dios que unió a nuestros primeros padres en el paraíso
confirme este consentimiento ante la Iglesia
y, en Cristo, os dé su bendición,
de forma que los que Dios ha unido,
no lo separe el hombre.

Bendigamos al Señor.

R. Demos gracias a Dios.

Bendición y entrega de los anillos

S. El Señor bendiga † estos anillos
que vais a entregaros uno al otro
en señal de amor y de fidelidad.

R. Amén.

NN, recibe esta alianza,
en señal de mi amor y fidelidad a ti.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

NN, recibe esta alianza,
en señal de mi amor y fidelidad a ti.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Oh Señor, nuestro Dios, que acompañaste al siervo del Patriarca Abraham a Mesopotamia cuando fue enviado para que encontrase una esposa para su señor Isaac y le concediste un signo mediante el agua del pozo para que eligiese a Rebeca, bendice el compromiso de estos tus siervos [Nombre] y [Nombre] y confirma las palabras que ellos pronuncian, porque tú, Oh Señor, desde el comienzo creaste hombre y mujer y por ti una mujer se une a un hombre para asistirse mutuamente y para la continuación del género humano.

Por lo tanto, Dios y Señor nuestro, que enviaste tu verdad a tu pueblo y tu promesa a tus siervos, nuestros padres, a quienes habías elegido, mira a tu siervo [Nombre] y a tu sierva [Nombre] y sella su compromiso en la fe, en la unidad de la mente, en la verdad y en el amor, porque tú, Señor, has declarado que se realice un compromiso y se mantenga firme en todas las cosas. Mediante un anillo, José recibió el poder en Egipto; mediante un anillo, Daniel fue exaltado en Babilonia; mediante un anillo, nuestro Padre del cielo mostró compasión para con su hijo pródigo, diciendo “poned un anillo en su mano, matad el ternero cebado, comamos y regocijémonos”.

Tu propia mano derecha, Oh Señor, armó a Moisés en el Mar Rojo. Mediante la Palabra de tu verdad se crearon los cielos y se estableció la tierra sobre cimientos sólidos, y la mano derecha de tus siervos será bendecida por esa Palabra poderosa y por tu brazo extendido.

Bendice, Señor soberano de todo, esta entrega de anillos con tu bendición celeste. Que tu Ángel vaya por delante de ellos todos los días de su vida, porque Tú bendices y santificas todas las cosas. Te glorificamos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Bendición y entrega de las arras

S. Bendice †, Señor, estas arras,
que NN y NN se entregan,
y derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes.

NN, recibe estas arras
como prenda de la bendición de Dios
y signo de los bienes que vamos a compartir.

NN, recibe estas arras
como prenda de la bendición de Dios
y signo de los bienes que vamos a compartir.

Arras Católicas?

Rosario de bodas

La superstición es una creencia semi-religiosa, irracional e infundada que trata de convencer a las personas de que ciertas cosas, objetos, números pueden traerle suerte o desgracias.
Los talismanes son objetos de buena suerte, que van en contra del primer mandamiento, tengamos en cuenta que a Dios no se le puede obligar o condicionar para responder a una petición.
Aunque el rito de las arras en el matrimonio es de origen pagano y consiste en una transacción comercial en la cual se paga por un bien adquirido, la iglesia en su misericordia y para evitar que la gente caiga en idolatría y superstición, ha permitido su uso en la boda católica. Orando por la abundancia y los bienes que va a compartir la pareja.

Hay que aclarar que el sacramento del matrimonio se sella con una alianza o anillo que significa fidelidad, ya no somos dos, somos uno solo, donde este yo esta ella y donde este ella estoy yo, hasta que la muerte intervenga. Su forma circular evoca la fidelidad, permanencia, eternidad.

Washington (Miércoles, 20-11-2013, Gaudium Press) “La cultura va más allá del lenguaje”, expresó a Gaudium Press el Padre Daniel Merz, …quien es Director Asociado del Secretariado del Culto Divino de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB)…

Más que un signo de identidad cultural, los ritos introducidos tienen un simbolismo que aporta belleza y que comunica aspectos del sacramento. Las arras, el lazo y el velo son, según el P. Merz, “útiles para ritualizar el significado de los votos a través de acciones: el compartir los bienes, ser unidos en un yugo de por vida, y la importancia de la bendición y la protección de la Iglesia”.

Las arras o monedas tienen su origen en las promesas realizadas sobre transacciones comerciales, selladas con una cantidad de dinero entregada como prenda. La liturgia católica les da un significado de entrega y del compartir de los bienes materiales. El Instituto Nacional Hispano de Liturgia de la Universidad Católica de América en Michigan describe las arras en su publicación “Gift and Promise” (Don y Promesa) como “un pequeño cofre de 13 monedas doradas o plateadas del menor tamaño o denominación”, y su cantidad, la docena más uno, significa prosperidad.

Las trece arras, símbolo de los bienes materiales que se compartirán durante la vida matrimonial. “Los anillos y las arras son bendecidas e intercambiadas inmediatamente después del consentimiento”, describió el P. Merz. “La fórmula que los novios se dicen uno al otro durante el intercambio de las arras resalta su compromiso para compartir todos los bienes que recibirán durante su vida conyugal”.
El del lazo o yugo es probablemente el rito visualmente más llamativo de los aprobados para su introducción a la lengua inglesa. “El lazo puede tomar varias formas”, describe el Instituto Nacional Hispano de Liturgia. “La más usual es un Rosario con dos vueltas, una que va sobre los hombros del novio y otro sobre los hombros de la novia con la cruz colgando entre los dos. A veces esta hecho de azahares u otras flores de fragancia”.

En algunas regiones de México, país donde el rito está ampliamente arraigado, el lazo es frecuentemente impuesto por los cónyuges presentes en la ceremonia que más tiempo han estado casados. El signo visual de la unión y el compartir el yugo del matrimonio es reforzado de esta manera por el acompañamiento y la experiencia de quienes dan testimonio de una larga vida conyugal. (muchas veces el lazo es reemplazado por un enorme rosario donde cabe la pareja)

Finalmente, el velo tiene su origen probable en el paño mortuorio como símbolo del morir a sí mismo, y en la capa como símbolo de cubrirse para protegerse ante los peligros. El velo, impuesto antes de la Bendición Nupcial, es usado por la mujer y es puesto sobre el hombro del novio. Este signo ayuda a expresar el sentido de la bendición: “La Bendición Nupcial es, por supuesto, la bendición especial con la cual la Iglesia ora sobre la pareja después de que hacen los votos, y es la ‘protección’ que la Iglesia ofrece a la pareja recién casada”, concluyó el P. Merz.

Los ritos se harán disponibles para el Sacramento en lengua inglesa una vez el texto final sea aprobado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Los ritos serán incluidos en un apéndice de forma que sean usados cuando al menos uno de los novios tenga un origen cultural que haga relevante su celebración.

Gaudium Press / Miguel Farias.

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/53127-El-lazo–las-arras-y-el-velo–Ritos-de-origen-hispano-se-extienden-a-la-liturgia-del-Matrimonio-en-Estados-Unidos#ixzz3q8vlTctC
Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.

Montecassino San Benito

CRUX SANTI PATRI BENEDICTI
Cruz del santo Padre Benito

CRUX SACRA SIT MIHI LUX
Mi luz sea la cruz santa

NON DRACO SIT MIHI DUX
No sea el demonio mi guía

VA DE RETRO SATANA
¡Apartate, Satanás!

NUMQUAM SUADE MIHI VANA
Nunca sugieras cosas vanas,

SUNT MALA QUAE LIBAS
Pues maldad es lo que brindas

IPSE VENENA BIBAS
Bebe tú mismo el veneno

Sacramentos: El Bautismo

Autor: Padre Francisco Fernández Carvajal

Citas de la Sagrada Escritura

1. Sacramento instituido por Jesucristo.

Yo (Juan Bautista) os he bautizado con agua, mas (Jesús) os bautizará con el Espíritu Santo. Mc 1,8; Mt 3,2; Jn 1,33.

Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Mt 28,19; Mc 16,15-16.

Haced penitencia y que cada uno de vosotros sea bautizado en el nombre de Jesucristo. Ac 2,38; 8,12.

Jesús fue con sus discípulos a Judea, y allí moraba con ellos y bautizaba: Jn 3,22; Jn 4,2.

2. Necesario para la salvación.

Quien no renaciera del agua y del espiritu no podrá entrar en el reino de los cielos. Jn 3,5.

El que creyere y fuere bautizado se salvará. Mc 16,16.

Id, pues enseñad a todas las gentes, bautizándolas 1. . . ]. Mt 28,19.

3. Efectos en el alma.

a) Una vida nueva

Dios nos ha salvado por el Bautismo de regeneración y renovación del Espíritu Santo: Tt 3,5.

Revestidos de Cristo: Ga 3,27.

En el Bautismo hemos quedado sepultados con Cristo para resucitar a una nueva vida: Rm 6,4; Jn 3,5.

b) Perdona los pecados

Sea bautizado cada uno de vosotros [. . . ] para remisión de vuestros pecados. Ac 2,38.

Levántate, bautízate y lava tus pecados. Ac 22,16.

Cristo amó a su Iglesia y se sacrifico por ella para santificarla, limpiándola con el Bautismo del agua: Ep 5,25-26.

c) Somos incorporados a la Iglesia

Aquellos que recibieron su doctrina fueron bautizados, y se aña. dieron aquel día (a la Iglesia) cerca de tres mil personas. Ac 2,41.

Todos nosotros hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para un solo Cuerpo. 1Co 12,13.

4. Otras citas sobre el Bautismo.

Aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia. Za 13,1.

En ese día manarán en Jerusalén aguas vivas, la mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el occidental, lo mismo en verano que en invierno. Za 14,8.

Sacaréis con alegría el agua de las fuentes de la salud. . . Is 12,3.

Y os aspergeré con aguas puras y os purificare de todas vuestras impurezas, de todas vuestras idolatrias. Ez 47,9.

Y sucederá en aquel día que los montes destilarán mosto, y leche los collados, correrán las aguas portadas por laís torrenteras de Judá y brotará de la casa de Yave una fuente que regará el valle de Sitim. Jn l3,18.

Purificación legal en el Antiguo Testamento: Ex 29,4; Lv 14,8.

El agua que brotó de la roca, imagen del Bautismo: Ex 17,2.

La curación de Naamán en las aguas del Jordán, figura del Bautismo: 2R 5,13-15.

Cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza

478 Todos los que reciben el Bautismo de manos de un borracho, de un homicida, de un adúltero, si el Bautismo es de Cristo, por Cristo son bautizados (SAN AGUSTIN, Trat. Evang. S. Juan 5,18).

479 Núnca deja de bautizar el que no cesa de purificar; y así, hasta el fin de los siglos. Cristo es el que bautiza, porque es siempre él quien purifica. Por tanto, que el hombre se acerque con fe al humilde ministro, ya que éste está respaldado por tan gran maestro. El maestro es Cristo. Y la eficacia de este sacramento reside no en las acciones del ministro, sino en el poder del maestro, que es Cristo (SAN ILDEFONSO, Sobre el bautismo).

Un nuevo nacimiento

480 Es, pues, la admirable participación de Cristo en nuestra naturaleza la que arroja sobre nosotros la luz del sacramento de la regeneración, de suerte que, los que hemos sido concebidos de la carne, renazcamos de una fuente espiritual, la del mismo Espíritu Santo, por medio de quien Cristo ha sido concebido y ha nacido. Por eso el evangelista llama a los creyentes: Los que no han nacido de la carne, ni de deseo de hombre, sino que han nacido de Dios (Jn 1,12) (SAN LEÓN MAGNO, Carta 31).

481 La Sagrada Escritura nos indica que familias enteras se hicieron bautizar, lo cual nos hace suponer que no estarían compuestas sólo de adultos, y ya a partir del siglo II nos encontramos con una serie de testimonios que señalan la costumbre que tenia la Iglesia de bautizar a los niños. Se trata, pues, de una larga e inalterada tradición, cuyo significado es perfectamente legitimo: una vida en semilla que espera el cultivo en todos los órdenes. Dios llama y of rece la salvación desde el primer instante de la vida humana. La Iglesia, al bautizar a los recién nacidos, celebra la universalidad sin limites de esta salvación. Así el niño entra, por el sacramento, en relación viviente con Cristo y empieza ya a formar parte de la familia de los hijos de Dios, en la fe de toda la comunidad eclesial (J. DELICADO BAEZA, En medio de las plazas, pp. 57-58).

Cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza

482 Cuando llegues a la fuente del bautismo [. . . ], entonces también tú, por ministerio de los sacerdotes, atravesarás el Jordán y entrarás en la tierra prometida, en la que te recibirá Jesús, el verdadero sucesor de Moisés, y será tu guia en el nuevo camino (ORIGENES, Hom. sobre el libro de Josué).

483 Hemos nacido para las cosas presentes y renacido para las futuras (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 7 en la Natividad del Señor).

484 El sacramento de la regeneración nos ha hecho participes de estos admirables misterios, por cuanto el mismo Espiri tu, por cuya virtud fue Cristo engendrado, ha hecho que también nosotros volvamos a nacer con un nuevo nacimiento espiritual (SAN LEÓN MAGNO, Carta 31).

485 Aunque cada uno de los que llama el Señor a formar parte de su pueblo sea llamado en un tiempo determinado y aunque todos los hijos de la Iglesia hayan sido llamados cada uno en dias distintos, con todo, la totalidad de los fieles, nacida en la fuente bautismal, ha nacido con Cristo en su nacimiento, del mismo modo que ha sido crucificada con Cristo en su pasión, ha sido resucitada en su resurrección y ha sido colocada a la derecha del Padre en su ascensión (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 6 en la Natividad del Señor).

El “carácter” sacramental

486 El carácter propiamente es cierto sello con que se marca a uno para ordenarle a algún determinado fin, como se sella el dinero para usarlo en el cambio o al soldado para adscribirle a la milicia. Ahora bien, el cristiano es destinado a dos cosas. La primera y principal es la fruición de la gloria eterna, y para esto se le marca con el sello de la gracia. La segunda es recibir o administrar a los demás las cosas que pertenecen al culto de Dios, y para esto se le da el carácter sacramental. Pero todo el rito de la religión cristiana se deriva del sacerdocio de Cristo. Por lo que es claro y manifiesto que el carácter sacramental especialmente es el carácter de Cristo, con cuyo sacerdocio se configuran los fieles según los caracteres sacramentales, que no son otra cosa que ciertas participaciones del sacerdocio de Cristo, derivadas del mismo Cristo (SANTO TOMAS, Suma Teológica,3, q. 63, a. 3).

487 No es de maravillarse que los fieles sean elevados a semejante dignidad. En efecto, por el bautismo, los fieles en general se hacen miembros del cuerpo místico de Cristo sacerdote, y por el carácter que se imprime en sus almas son destinados para el culto divino, participando así del sacerdocio de Cristo de un modo acomodado a su condición (Pio XII, Enc. Mediator Dei).

Efectos del Bautismo

488 La eficacia del bautismo está en que limpia de todos los pecados en cuanto a la culpa y en cuanto al castigo merecido. Por este motivo, a los bautizados no se les impone penitencia alguna por muy pecadores que hayan sido, y si en recibiendo el sacramento mueren, entran inmediatamente en la vida eterna (SANTO TOMAS, Sobre el Credo,1. c. 10).

489 El único Mediador y camino de salvación es Cristo, quien se hace presente a todos nosotros en su Cuerpo, que es la Iglesia. El mismo, al inculcar con palabras explícitas la necesidad de la fe y el bautismo (Mc 16,16 Jn 3,5), confirmó al mismo tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que los hombres entran por el bautismo como por una puerta (CONC. VAT. 11, Const. Lumen gentiam,14).

490 La Iglesia nos santifica, después de entrar en su seno por el Bautismo. Recién nacidos a la vida natural, ya podemos acogernos a la gracia santificadora. La fe de uno, más aún, la fe de toda la Iglesia, beneficia al niño por la acción del Espíritu Santo, que da unidad a la Iglesia y comunica los bienes de uno a otro (S. Th. III, q. 68, a. 9 ad 2). Es una maravilla esa maternidad sobrenatural de la Iglesia, que el Espíritu Santo le confiere (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Hom. Lealtad a la Iglesia,4-6-1972).

491 La regeneración espiritual, que se opera por el Bautismo, de alguna manera es semejante al nacimiento corporal: así como los niños que se hallan en el seno de su madre no se alimentan por si mismos, sino que se nutren del sustento de la madre, así también los pequeñuelos que no tienen uso de razón y están como niños en el seno de su Madre la Iglesia, por la acción de la Iglesia y no por si mismos reciben la salvación (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,3, q. 68, a. 9 ad 1).

492 Por el sacramento del bautismo, debidamente administrado según la institución del Señor, y recibido con la requerida disposición del alma, el hombre se incorpora realmente a Cristo crucificado y glorioso, y se regenera para el consorcio de la vida divina, según las palabras del Apóstol: Con Elfuisteis sepultados en el bautismo, y en El, asimismo, fuisteis resucitados por lale en el poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertos (Col 2,12). El bautismo, por tanto, constituye un vinculo sacramental de unidad, vigente entre todos los que por él se han regenerado. Sin embargo, el bautismo por si mismo es sólo un principio y un comienzo, porque todo él tiende a conseguir la plenitud de la vida en Cristo. Así, pues, el bautismo se ordena a la profesión integra de la fe, a la plena incorporación a la economía de la salvación tal como Cristo en persona la estableció, y, finalmente, a la integra incorporación en la comunión eucarística (CONC. VAT. II, Decr. Unitatis redintegratio,22).

493 Recuerda, pues, que has recibido el sello del Espíritu, espiritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espiritu de ciencia y de piedad, espíritu del santo temor, y conserva lo que has recibido. Dios Padre te ha sellado, Cristo el Señor te ha confirmado y ha puesto en tu corazón, como prenda suya, el Espíritu, como te enseña el Apóstol (SAN AMHROSIO, Trat. sobre los misterios).

494 [. . . ] de la misma manera que un hombre no nace más que una vez, igualmente sólo una vez es bautizado Por ello los santos añadieron: “Reconozco un solo bautismo” (SANTO TOMÁS, Sobre el Credo,1. c. ,10).

Los recién bautizados, enriquecidos con tales distintivos,495 se dirigen al altar de Cristo, diciendo: Me acercaré al altar de Dios, al Dios que alegra mi juventud. En efecto, despojados ya de todo resto de sus antiguos errores, renovada su juventud como un águila, se apresuran a participar del convite celestial (SAN AMBROSIO, Trat. sobre los misterios).

496 El que se sumerge con fe en este baño de regeneración renuncio al diablo y se adhiere a Cristo, niega al enemigo del género humano y profesa su fe en la divinidad de Cristo, se despoja de su condición de siervo y se reviste de la de hijo adoptivo, sale del bautismo resplandeciente como el sol, emitiendo rayos de justicia, y, lo que es más importante, vuelve de allí convertido en hijo de Dios y coheredero de Cristo (SAN HIPÓLITO, Sermón sobre la Teofunia).

497 Los seguidores de Cristo, llamados por Dios no en razón de sus obras, sino en virtud del designio y gracia divinos, y justificados en el Señor Jesús, han sido hechos por el bautismo, sacramento de la fe, verdaderos hijos de Dios y participes de la divina naturaleza, y, por lo mismo, realmente santos. En consecuencia, es necesario que con la ayuda de Dios conserven y perfeccionen en su vida la santificación que recibieron (CONC. VAT. II, Const. Lumen gentium,40).

498 La gratitud es el primer sentimiento que debe hacer nacer en nosotros la gracia bautismal; el segundo es el gozo. Jamás deberíamos pensar en nuestro bautismo sin un profundo sentimiento de alegría interior (COLUMBA MARMION, Le Christ, vie de líame, Abbaye de Maredsous,1933, p. 1 86 y 203-204).

Significado del bautismo de Cristo en el Jordán

499 El Señor Jesús viene para ser bautizado y quiere que su cuerpo santo sea lavado en las aguas del Jordán. Alguien dirá quizás: “Si era santo, ¿por qué quiso ser bautizado?” Escucha, pues, lo siguiente: Cristo es bautizado no para ser él santificado por las aguas, sino para que las aguas sean santificadas por él, y para purificarlas con el contacto de su cuerpo. Más que de una consagración de Cristo, se trata de una consagración de la materia del bautismo (SAN M¡XIMO DE TURIN, Sermón sobre la Epifania).

5OO Por el sacramento del bautismo te convertiste en templo del Espíritu Santo: no ahuyentes a tan escogido huésped con acciones pecaminosas, no te entregues otra vez como esclavo al demonio, pues has costado la Sangre de Cristo, quien te redimió según su misericordia y te juzgará conforme a la verdad (SAN LEÓN MAGNO, Sermón I en la Natividad del Señor).

La acción del Espíritu Santo en el Bautismo

5O1 Asi como la tierra árida no da fruto si no recibe el agua, así también nosotros, que éramos antes como un leño árido, nunca hubiéramos dado el fruto de vida sin esta gratuita lluvia de lo alto. Nuestros cuerpos, en efecto, recibieron por el baño bautismal la unidad destinada a la incorrupción, pero nuestras almas la recibieron por el Espíritu (SAN IRENEO, Trat. contra las herejías,3,17).

502 Los bautizados, en efecto, son consagrados por la regeneración y la unción del Espíritu Santo como casa espiritual y sacerdocio santo, para que, por medio de toda obra del hombre cristiano, ofrezcan sacrificios espirituales y anuncien el poder de Aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz (cfr. 1P 2,4-10) (CONC. VAT. 11, Const. Lumen gentiam,10).

503 Ya que nosotros somos como una vasija de barro, por eso necesitamos en primer lugar ser purificados por el agua, después ser fortalecidos y perfeccionados por el fuego espiritual (Dios, en efecto, es un fuego devorador); y, así, necesitamos del Espíritu Santo para nuestra perfección y renovación (DIDIMO DE ALEJANDRIA, Trat. sobre la Santisima Trinidad,2,12).

504 Antes se te ha advertido que no te limites a creer lo que ves [. . . ]. Veo la misma agua de siempre, ¿ésta es la que me ha de purificar, si es la misma en la que tantas veces me he sumergido sin haber quedado nunca puro? De ahí has de deducir que el agua no purifica, sino la acción del Espíritu (SAN AMBROSIO, Trat. sobre los misterios).

El bautismo de los niños

505 Y habiendo vuelto a casa (la mujer cananea), halló a la niña descansando en la cama y libre ya del demonio. Por las palabras de la madre, llenas de humildad y de fe, dejó el demonio a la hija; donde se nos muestra, a modo de ejemplo, la necesidad de catequizar y bautizar a los niños, porque por la fe y la confesión de los padres se libran sin duda del diablo en el bautismo de los párvulos, los cuales no pueden saber ni hacer por sí nada de bueno ni nada de malo (SAN BEDA, en Catena Aurea vol. IV, p. 180).

506 No dejéis pasar más de veinticuatro horas sin bautizar a los hijos; si no lo hacéis, sin que razones serias para ello lo justifiquen, sois culpables (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre los deberes de los padres).

Llamados al apostalado por el bautismo

507 El apostolado de los laicos es participación en la misma misión salvifica de la Iglesia, apostolado al que todos están destinados por el Señor mismo en virtud del bautismo y de la confirmación (CONC. VAT. 11, Const. Lumen gentium,33).

508 La gran misión que recibimos, en el Bautismo, es la corredención. Nos urge la caridad de Cristo (cfr. 2Co 5,14), para tomar sobre nuestros hombros una parte de esa tarea divina de rescatar las almas (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,120).

http://homiletica.org/francisfernandez/franciscofernandez0066.htm

Barcelona y la Serpiente

Casa-de-los-paraguas-Barcelona

Barcelona es la ciudad de los dragones.

Es una ciudad que esta de moda y por cuyas calles en verano desfilan en pantaloncitos calientes chicas de todas las nacionalidades en busca de “Marcha”.

Incluso hay un periodista Josep Martínez, que escribió un libro y creó la marca drackcelona, también existe una aplicación para teléfonos inteligentes y ordenador que permite hacer rutas urbanas para conocer los dragones.

Juan José Gallego, exorcista oficial de la Archidiócesis de Barcelona y prior del Convento de los Dominicos, explica que muchos de los posesos han frecuentado alguna de las sectas satánicas que actúan en Barcelona bajo nombres tan variopintos como Adoradores de Seth, Amigos de Lucifer, Caballeros del Anticristo.
La Orden Iluminati de Barcelona, por ejemplo, cuenta con escritores esotéricos muy conocidos en Cataluña entre sus filas, la comunidad luciferiana española, la Masonería, el Tantra.
El Nuevo Orden Dragano, entre cuyos simpatizantes se encuentran incluso agentes de policía,los Templarios Negros, liderados por dos jóvenes esoteristas de Mataró (Barcelona) y numeroso grupos gnósticos, esotéricos y mágicos.
Otros grupos, como los Amigos de Lucifer, fundados en Galicia, cuentan entre sus miembros con individuos de alto nivel cultural, incluyendo profesores de universidad, etc.

Muchas de ellas celebran misas negras que profanan el Santísimo. No hace mucho que en Barcelona, robaron un copón de una iglesia para hacer sacrilegios.

¿De qué porcentajes hablamos en posesiones demoníacas?

Un 90% de los exorcismos son por influencia maligna, sólo un 10% son posesión.

¿La posesión es más frecuente de lo que nos creemos?

Sí. Aunque más que posesión, la mayoría son influencias demoníacas. El demonio concede poderes a la gente a través de favores. Y la Nueva Era ha hecho mucho daño. La gente juega con el ocultismo pensando que el mal es inofensivo.

Hay gente que piensa que esto del Demonio no existe.

También obispos. Un obispo me dijo que en su diócesis no había casos. Y le tuve que decir que yo estaba tratando al menos a 5 personas de su diócesis. Buscan a alguien que les atienda. Aquí viene gente de todas partes.

¿Qué es lo que más cuesta?

Las renuncias a Satanás. Si veo que se bloquean y no las hacen, no seguimos, porque luego es un rito sin sentido. No se puede hacer un exorcismo sin renunciar a Satanás.

¿Y cómo termina un exorcismo?

Yo termino con dos oraciones. La Virgen para mi tiene una importancia muy grande. Propongo la oración de san Bernardo. Y una de san Francisco: “Señor haz de mi un instrumento de tu paz… Y les animo a volver a Dios. Es que no hay otra.

http://infocatolica.com/blog/infories.php/0909240502-exorcista-de-barcelona-existe
https://www.evernote.com/shard/s254/sh/7e9c43b5-cb99-46b3-8b79-d82e9eb28b4e/645e0f4f60b27d14849a8c4709594972

parque recreaciones dragon

barcelona
Para acostumbrar a los niños tienen un parque con un dragon gigantesco por cuya boca los niños se deslizan.

Gaudi

ya mas grandecitos pueden ir con sus novias al parque del dragón de Gaudi.

Hay incluso frente a un parque llamado Plaça de Gaudí, una construcción que mirándola a ciertas horas del día parece un nido de dragones.

Eclesiastico 24, 24.

Madre del Amor  Hermoso

A la Biblia no se le debe quitar ni poner nada pues es Palabra de Dios.

El Eclesiástico fue escrito entre los años 200 al 170 a.C. por Ben Sirac. Antes del comienzo de la persecución de Antíoco Epífanes contra los judíos.

La Sabiduria en el capitulo 24 es personificada como una nobilísima reina (La Virgen) que invita a todos a participar de sus bienes, hace su propio elogio. No precisa que alguien se lo haga, porque sus maravillosas obras están a todos patentes.

El v.24, que se conserva sólo en los códices griegos secundarios, (“alguien” se ha dedicado a destruirlos) señala la utilidad y suaves frutos de la sabiduría: el amor a Dios, sumo Bien, que sólo la Sabiduría puede enseñar y conceder; el temor de Dios o reverencia filial, que lleva a la guarda de los mandamientos; la ciencia verdadera, que es el conocimiento y práctica de la ley de Dios, y la esperanza santa, fundada en las promesas divinas de conseguir los beneficios prometidos por la Sabiduría. Sólo ella puede señalar el camino, enseñarnos la verdad y comunicarnos la vida, como indica el v.25 de la Vulgata.

Madre del Bello amor
“Y si alguno quitare cualquier cosa de las palabras del libro de esta profecía, Dios le quitará a él del Libro de la vida y de la ciudad santa, y no le dará parte en lo escrito en este libro”. Apo 22:19

Amor Hermoso

En la Vulgata se lee en Eclesiástico 24,24:

“Ego mater pulchræ dilectionis, et timoris, et agnitionis, et sanctæ spei”.

“yo soy la Madre del amor bello, del temor, de la ciencia y de la Santa Esperanza”

Biblia Straubinger

“Yo soy la madre del bello amor, del temor, de la ciencia y de la santa Esperanza”

Biblia Torres Amat Sir 24:24

“Y soy la madre del bello amor y del temor, y de la ciencia de la salud, y de la santa esperanza”.

Biblia de Jünemann, primera versión bíblica completa realizada en América Latina y la primera traducción al castellano de la Septuaginta.LXX Sir 24:24

“Yo madre del hermoso amor, y temor y conocimiento y santa esperanza.

Biblia Nacar Colunga

“Yo soy la madre del amor, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza”.

Biblia Eunsa

“Yo soy la madre del amor hermoso y del temor, del conocimiento y de la santa esperanza”.

Biblia Ave Maria

“Sou a mãe do puro amor, do temor (de Deus), da ciência e da santa esperança”,

Douay-Rheims Biblia Catolica en Ingles. Translation of the Bible from the Latin Vulgate into English made by members of the English College, Douai, in the service of the Catholic Church. The New Testament portion was published in Reims, France, in 1582,

“I am the mother of fair love, and of fear, and of knowledge, and of holy hope”.

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Frente a este pasaje bíblico San Juan Pablo II dijo, en la audiencia del 3 de enero de 1996:

1. Siguiendo la constitución dogmática Lumen gentium, que en el capítulo VIII quiso “iluminar cuidadosamente la misión de la bienaventurada Virgen en el misterio del Verbo encarnado y del Cuerpo místico, así como los deberes de los redimidos para con la Madre de Dios”, quisiera proponer ahora, en estas catequesis, una síntesis esencial de la fe de la Iglesia sobre María, aunque reafirmo, con el Concilio, que no pretendo “exponer una mariología completa”, ni “resolver las cuestiones que todavía los teólogos no han aclarado del todo” (Lumen gentium LG 54).

Deseo describir, ante todo, “la misión de la bienaventurada Virgen en el misterio del Verbo encarnado y del Cuerpo místico” (ib.), recurriendo a los datos de la Escritura y de la Tradición apostólica y teniendo en cuenta el desarrollo doctrinal que se ha alcanzado en la Iglesia hasta nuestros días.

Además dado que el papel de María en la historia de la salvación está estrechamente unido al misterio de Cristo y de la Iglesia, no perderé de vista esas referencias esenciales que, dando a la doctrina mariana su justo lugar, permiten descubrir su vasta e inagotable riqueza.

La investigación sobre el misterio de la Madre del Señor es verdaderamente muy amplia y ha requerido el esfuerzo de numerosos pastores y teólogos en el curso de los siglos. Algunos, queriendo poner de relieve los aspectos centrales de la mariología, la han tratado a veces junto con la cristología o la eclesiología. Pero, aún teniendo en cuenta su relación con todos los misterios de la fe, María merece un tratado específico que destaque su persona y su misión en la historia de la salvación a la luz de la Biblia y de la tradición eclesial.

2. Además, siguiendo las indicaciones conciliares, parece útil exponer cuidadosamente “los deberes de los redimidos para con la Madre de Dios, Madre de Cristo y Madre de los hombres, especialmente de los creyentes” (ib.).

En efecto, el papel que el designio divino de salvación asigna a María requiere de los cristianos no sólo acogida y atención, sino también opciones concretas que traduzcan en la vida las actitudes evangélicas de Aquella que precede a la Iglesia en la fe y la santidad. Así, la Madre del Señor está destinada a ejercer una influencia especial en el modo de orar de los fieles. La misma liturgia de la Iglesia reconoce su puesto singular en la devoción y en la vida de todo creyente.

2 Es preciso subrayar que la doctrina y el culto mariano no son frutos del sentimentalismo. El misterio de María es una verdad revelada que se impone a la inteligencia de los creyentes, y que a los que en la Iglesia tienen la misión de estudiar y enseñar les exige un método de reflexión doctrinal no menos riguroso que el que se usa en toda la teología.

Por lo demás, Jesús mismo había invitado a sus contemporáneos a no dejarse guiar por el entusiasmo al considerar a su madre, reconociendo en María, sobre todo, a la que es bienaventurada porque oye la palabra de Dios y la cumple (cf. Lc LC 11,28).

No sólo el afecto, sino sobre todo la luz del Espíritu debe guiarnos para comprender a la Madre de Jesús y su contribución a la obra de salvación.

3. Sobre la moderación y el equilibrio que hay que salvaguardar tanto en la doctrina como en el culto mariano, el Concilio exhorta encarecidamente a los teólogos y a los predicadores de la palabra divina “a que eviten con cuidado toda falsa exageración…” (Lumen gentium LG 67).

Las exageraciones provienen de cuantos muestran una actitud maximalista, que pretende extender sistemáticamente a María las prerrogativas de Cristo y todos los carismas de la Iglesia.

Por el contrario, en la doctrina Mariana es necesario mantener siempre la infinita diferencia existente entre la persona humana de María y la persona divina de Jesús. Atribuir a María lo máximo no puede convertirse en una norma de la mariología, que debe atenerse constantemente a lo que la revelación testimonia acerca de los dones que Dios concedió a la Virgen en razón de su excelsa misión.

Del mismo modo, el Concilio exhorta a teólogos y predicadores a evitar “una excesiva estrechez de espíritu” (ib.), es decir el peligro de minimalismo, que puede manifestarse en posiciones doctrinales, en interpretaciones exegéticas y en actos de culto, que pretenden reducir y hasta quitar importancia a María en la historia de la salvación, así como a su virginidad perpetua y a su santidad.

Conviene evitar siempre esas posiciones extremas, en virtud de una fidelidad coherente y sincera a la verdad revelada tal como se expresa en la Escritura y en la Tradición apostólica.

4. El mismo Concilio nos brinda un criterio que permite discernir la auténtica doctrina Mariana: “En la santa Iglesia [María] ocupa el lugar más alto después de Cristo y el más cercano a nosotros” (Lumen gentium LG 54).

El lugar más alto: debemos descubrir esta altura conferida a María en el misterio de la salvación. Se trata, sin embargo, de una vocación totalmente referida a Cristo.

El lugar más cercano a nosotros: nuestra vida está profundamente influenciada por el ejemplo y la intercesión de María. Con todo, hemos de preguntarnos acerca de nuestro esfuerzo por estar cerca de ella. Toda la pedagogía de la historia de la salvación nos invita a dirigir nuestra mirada a la Virgen. La ascesis cristiana de todas las épocas invita a pensar en ella como modelo de adhesión perfecta a la voluntad del Señor. María, modelo elegido de santidad, guía los pasos de los creyentes en el camino hacia el paraíso.

3 Mediante su cercanía a las vicisitudes de nuestra historia diaria, María nos sostiene en las pruebas y nos alienta en las dificultades, señalándonos siempre la meta de la salvación eterna. De este modo, se manifiesta cada vez más su papel de Madre: Madre de su hijo Jesús y Madre tierna y vigilante de cada uno de nosotros, a quienes el Redentor, desde la cruz, nos la confió para que la acojamos como hijos en la fe.

Virgen de Covadonga

Virgen Covadonga

Don_Pelayo

Gobernaba el norte peninsular desde Gijón un bereber llamado Munuza, cuya autoridad fue desafiada por los dirigentes astures que, reunidos en Cangas de Onís en 718 encabezados por Pelayo, decidieron rebelarse negándose a pagar impuestos exigidos, el jaray y el yizia. Tras algunas acciones de castigo a cargo de tropas árabes locales, Munuza solicitó la intervención de refuerzos desde Córdoba. Aunque se restó importancia a lo que estaba sucediendo en el extremo ibérico, el valí Ambasa envió al mando de Al Qama un cuerpo expedicionario sarraceno que probablemente en ningún caso alcanzaría la cifra de 180.000 hombres dada por las crónicas cristianas.1
En cuanto a las fuerzas de Pelayo, la historiografía reciente las cuantifica en poco más de 300 combatientes. Con ellas esperó a los musulmanes en un lugar estratégico, como el angosto valle de Cangas de los Picos de Europa cuyo fondo cierra el monte Auseva, donde un atacante ordenado no dispone de espacio para maniobrar y pierde la eficacia que el número y la organización podrían otorgarle. Allí, en 722, se produjo el enfrentamiento, las tropas sarracenas fueron diezmadas, obligando a Munuza a escapar de Gijón, donde se hallaba en ese momento.

No logró huir el gobernador musulmán dado que él y sus tropas encontraron la muerte. Un centenar de hombres, mandados por Pelayo, habían ocupado la célebre cueva de Covadonga, atacando desde allí a las desconcertadas tropas moras. Al Qama halló la muerte en este lance, mientras que sus fuerzas sufrieron grandes pérdidas en su desordenada huida, al caer sobre ellos una ladera debido a un desprendimiento de tierras, atribuido a la acción de la virgen de Covadonga.

https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Covadonga