Rothenburg y el conde de Tilly

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Rothenburg ob der Tauber es una ciudad del distrito de Ansbach en el Estado federado de Baviera, Alemania, es una atracción turística de fama mundial por su bien conservado centro medieval.Sus paisajes naturales y su clima relativamente suave, que le permite ser una región vinícola.

Los duques del Palatinado renano se unieron desde fecha temprana a la Reforma luterana, que se extendió por sus dominios sobre todo en época de Otón Enrique (1556-1559), El duque Federico III Pío, que introdujo el calvinismo en sus estados, consiguió reunificar las antiguas posesiones palatinas (a excepción del Alto Palatinado) y transformó la universidad de Heidelberg en un activo centro de propaganda calvinista, en el marco de su lucha religiosa contra el Imperio de los Habsburgo y sus principales valedores en el Imperio, los Wittelsbach católicos de Baviera. Su nieto, Federico IV fundó en 1608 la Unión Evangélica, formada por los príncipes protestantes alemanes en contra del poder de los Habsburgo. Su sucesor, Federico V, casado con una hija de Jacobo I de Inglaterra, se hizo proclamar rey de Bohemia en 1619, al iniciarse la primera fase de la Guerra de los Treinta Años, que tendría como escenario principal los dominios palatinos. Vencido por su pariente Maximiliano I de Baviera en la batalla de la Montaña Blanca (1620), Federico fue despojado de sus estados patrimoniales y de la dignidad electoral en la dieta de Ratisbona de 1623. Su herencia regresó entonces a la rama católica de los Wittelsbach de Baviera.

El conde de Tilly fue uno de los dos comandantes en jefe de las fuerzas del Sacro Imperio Romano Germánico. Es considerado uno de los estrategas más notables de la historia. Tenía un carácter imperturbable que ninguna circunstancia molesta podía alterar, cuando, como siempre peleando por el catolicismo, encabeza el ejército de la Liga Católica en guerra contra los protestantes.
El monje con armadura, como le decían, estaba un día asistiendo a misa, cuando le avisaron que estaban siendo atacados. Tilly, que tenía un carácter imperturbable que ninguna circunstancia molesta podía alterar, ordenó disponer todo para la defensa, diciendo que él asumiría el control, una vez terminada la misa.
Al terminar la misa las fuerzas enemigas ya habían sido rechazadas. Al preguntar quién había dirigido la defensa, le dijeron que él mismo había sido. El mariscal respondió: “Yo he estado en la Iglesia, asistiendo a la misa y acabo de llegar. No he tomado parte en la batalla”. Entonces, le dijeron “Habrá sido entonces su ángel quien ha tomado vuestro puesto y figura. Todos los oficiales y soldados le hemos visto a usted en persona, dirigiendo la batalla”.

Heidelberg y su Castillo

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Heidelberg es una ciudad situada en el valle del río Neckar en el noroeste de Baden-Wurtemberg (Alemania).

El palacio de Heidelberg o castillo de Heidelberg, Heidelberger Schloss es un famoso castillo de origen medieval parcialmente en ruinas de Alemania y monumento de Heidelberg. Las edificaciones del palacio figuran entre las más importantes estructuras renacentistas al norte de los Alpes.

En 1619, los protestantes rebeldes contra el Sacro Imperio ofrecieron la corona de Bohemia a Federico V, Elector Palatino quien aceptó, a pesar de las dudas, y al hacerlo contribuyó a que estallara la Guerra de los Treinta Años.La Paz de Westfalia puso fin a la Guerra pero el castillo quedo en ruinas…

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Sin embargo se salvó en el magnífico Castillo de Heidelberg, el barril de vino más grande del mundo.

El General George Patton falleció en Heidelberg el 21 de diciembre de 1945 en un accidente de tráfico.

El Cielo Prometido

Cielo Bottega

El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha (CIC 1024).

“Por tanto, no queráis sentenciar antes de tiempo, suspended vuestro juicio hasta tanto que venga el Señor, el cual sacará a plena luz lo que está en los escondrijos de las tinieblas, y descubrirá en aquel día las intenciones de los corazones; y entonces cada cual será de Dios alabado según merezca”. 1Co 4:5

“Por consiguiente nada hay ahora digno de condenación en aquellos que están Reengendrados en Cristo Jesús, y que no siguen la carne”. Rom 8:1

“Vi al Señor sentado sobre su trono alto y sublime, y sus haldas henchían el templo. Había ante El serafines, Isa 6:1 Cuando vio al Señor sentado sobre Su trono, dijo, “Ay de mí… pues mis ojos han visto al Rey, Señor de los ejércitos.”

“Su trono llameaba como llamas de fuego, y las ruedas eran fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él, y le servían millares de millares y le asistían millones de millones” Dan 7:10

Dios no nos dijo todo lo que nos gustaría saber, pero nos ha dicho todo lo que necesitamos saber acerca del Cielo.

“Mas Jesús le respondió: En verdad os digo, que vosotros que me habéis seguido, el día de la resurrección universal, cuando el Hijo del hombre se sentará en el solio de su majestad, vosotros también os sentaréis sobre doce sillas, y juzgaréis las doce tribus de Israel”. Mat 19:28

Pablo “oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar” 2 Corintios 12:4.
“Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman” 1 Co 2, 9 (CIC 1027).

Los que mueren en la gracia y la amistad de Dios y están perfectamente purificados, viven para siempre con Cristo (CIC 1023). Al ladrón en la cruz Jesús le dijo, “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).

“Alegraos entonces y regocijaos, porque es muy grande la recompensa que os aguarda en los cielos”. Mat 5:12

“Pero dirá alguno: «¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida?»… Así será en la resurrección de los muertos: se siembra en corrupción, resucita en incorrupción;…Lo que tú siembras no revive si antes no muere; se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Porque si hay un cuerpo natural, también lo hay espiritual”. 1Co 15:35-44

“Pero vosotros os habéis allegado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, a la Jerusalén celestial y a las miríadas de ángeles, a la asamblea, a la congregación de los primogénitos, que están escritos en los cielos, y a Dios, Juez de todos, y a los espíritus de los justos perfectos, Heb 12:22

“Porque mi vivir es todo para servir a Cristo, y el morir también, y además es una ganancia mía, pues me lleva a él”. Flp 1:21 “Me siento apremiado por… el deseo que tengo de morir para estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”. Flp 1:23

En el cielo está “el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto, y las hojas del árbol sanan a las gentes”. Apo 22:2

El cielo es “estar con Cristo” (cf. Jn 14, 3; Flp 1, 23; 1 Ts 4,17). Los elegidos viven “en El”, encuentran allí su verdadera identidad, su propio nombre Ap 2, 17. Pues la vida es estar con Cristo; donde está Cristo, allí está la vida, allí está el reino (San Ambrosio, Luc. 10,121) CIC 10259. Jesús exhorta a «amontonar tesoros en el cielo» (Mt 6, 20; cf. 19, 21).

“Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará nuestro cuerpo vil en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene para someter a su dominio todas las cosas. Flp 3:20 -21

¿Cuál es la naturaleza de la recompensa que puede ser ganada o perdida? Muchos pasajes hablan de nuestra recompensa celestial en términos de la responsabilidad que se nos confiará cuando reinemos con Cristo en el nuevo cielo y en la nueva tierra. En la parábola de Jesús de los talentos, Él habló de recompensar a aquellos que habían sido fieles poniéndolos “sobre mucho” en Su reino (Mateo 25:21, 23). En otro lugar, Él habló de poner a algunos de nosotros en lugares de autoridad sobre ciudades en Su reino (Lucas 19: 17, 19). ¡Para aquellos que estuvieron al lado de Él en sus pruebas terrenales, Jesús les prometió colocarlos “en tronos juzgando a las doce tribus de Israel” en su reino futuro, además de sentarlos a su lado en su mesa (Lucas 22:28-30)! ¡No sólo serían dignos de que les sean confiadas responsabilidades mayores sino que serían capaces de disfrutar la comunión más íntima con Cristo!.Seamos conscientes de que mientras caminamos en este mundo estamos llamados a buscar «las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios» (Col 3, 1)

La “corona de vida” es prometida a aquellos que perseveran bajo las pruebas (Santiago 1:12; Apocalipsis 2:10), la “corona de justicia” a aquellos que aman su venida (2 Timoteo 4:8), una “corona incorruptible” para aquellos que tiene autocontrol (1 Corintios 9:25), la “corona de gozo” para aquellos que llevan a otros a Cristo (1 Tesalonicenses 2:19), y la “corona de gloria” para aquellos que sirven sin egoísmos como líderes espirituales (1 Pedro 5:2-4).

“Pues vemos ahora como por espejo, en enigma; pero entonces, faz a faz; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré así como también he sido conocido”. 1Co 13:12
“Carísimos, nosotros somos ya ahora hijos de Dios; mas lo que seremos algún día no aparece aún. Sabemos sí que cuando se manifestare claramente Jesucristo, seremos semejantes a él en la gloria, porque le veremos como él es”. 1Jn 3:2
“Y así es que todos nosotros, contemplando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados en la misma imagen de Jesucristo, avanzándonos de claridad en claridad, como iluminados por el Espíritu del Señor”. 2Co 3:18

“En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones; que si no fuese así, os lo hubiera yo dicho. Yo voy a preparar lugar para vosotros. Y cuando haya ido, y os haya preparado lugar, vendré otra vez, y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy, estéis también vosotros”. Jua 14:2-3

“Y Dios enjugará de sus ojos todas las lágrimas; y no habrá ya muerte, ni llanto, ni alarido, ni habrá más dolor, porque las cosas de antes son pasadas”. Apo 21:4

“ La ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, la cual tenía la claridad de Dios; cuya luz era semejante a una piedra preciosa, a piedra de jaspe, transparente como cristal. Y los fundamentos del muro de la ciudad estaban adornados con toda suerte de piedras preciosas. El primer fundamento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de calcedonia o rubí, el cuarto de esmeralda, el quinto de sardónica, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisopraso o lapislázuli, el undécimo de jacinto, el duodécimo de amatista. Apo 21:10-20
“No entrará en esta ciudad cosa sucia, o contaminada, ni quien comete abominación y falsedad” Apo 21:27

LEPANTO de Chesterton

LEPANTO ESTANDARTE NAVE REAL DE DON JUAN DE AUSTRIA bottega

Blancos los surtidores en los patios del sol;
El Sultán de Estambul se ríe mientras juegan.
Como las fuentes es la risa de esa cara que todos temen,
Y agita la boscosa oscuridad, la oscuridad de su barba,
Y enarca la media luna sangrienta, la media luna de sus labios,
Porque al más íntimo de los mares del mundo lo sacuden sus barcos.
Han desafiado las repúblicas blancas por los cabos de Italia,
Han arrojado sobre el León del Mar el Adriático,
Y la agonía y la perdición abrieron los brazos del Papa,
Que pide espadas a los reyes cristianos para rodear la Cruz.
La fría Reina de Inglaterra se mira en el espejo;
La sombra de los Valois bosteza en la Misa;
De las irreales islas del ocaso retumban los cañones de España,
Y el Señor del Cuerno de Oro se está riendo en pleno sol.

Laten vagos tambores, amortiguados por las montañas,
Y sólo un príncipe sin corona, se ha movido en un trono sin nombre,
Y abandonando su dudoso trono e infamado sitial,
El último caballero de Europa toma las armas,
El último rezagado trovador que oyó el canto del pájaro,
Que otrora fue cantando hacia el sur, cuando el mundo entero era joven.
En ese vasto silencio, diminuto y sin miedo
Sube por la senda sinuosa el ruido de la Cruzada.
Mugen los fuertes gongs y los cañones retumban,
Don Juan de Austria se va a la guerra.
Forcejean tiesas banderas en las frías ráfagas de la noche,
Oscura púrpura en la sombra, oro viejo en la luz,
Carmesí de las antorchas en los atabales de cobre.
Las clarinadas, los clarines, los cañones y aquí está él.
Ríe Don Juan en la gallarda barba rizada.
Rechaza, estribando fuerte, todos los tronos del mundo,
Yergue la cabeza como bandera de los libres.
Luz de amor para España ¡hurrá!
Luz de muerte para África ¡hurrá!
Don Juan de Austria
Cabalga hacia el mar.

Mahoma está en su paraíso sobre la estrella de la tarde
(Don Juan de Austria va a la guerra.)
Mueve el enorme turbante en el regazo de la hurí inmortal,
Su turbante que tejieron los mares y los ponientes.
Sacude los jardines de pavos reales al despertar de la siesta,
Y camina entre los árboles y es más alto que los árboles,
Y a través de todo el jardín la voz es un trueno que llama
A Azrael el Negro y a Ariel y al vuelo de Ammon:
Genios y Gigantes,
Múltiples de alas y de ojos,
Cuya fuerte obediencia partió el cielo
Cuando Salomón era rey.

Desde las rojas nubes de la mañana, en rojo y en morado se precipitan,
Desde los templos donde cierran los ojos los desdeñosos dioses amarillos;
Ataviados de verde suben rugiendo de los infiernos verdes del mar
Donde hay cielos caídos, y colores malvados y seres sin ojos;
Sobre ellos se amontonan los moluscos y se encrespan los bosques grises del mar,
Salpicados de una espléndida enfermedad, la enfermedad de la perla;
Surgen en humaredas de zafiro por las azules grietas del suelo,–
Se agolpan y se maravillan y rinden culto a Mahoma.
Y él dice: Haced pedazos los montes donde los ermitaños se ocultan,
Y cernid las arenas blancas y rojas para que no quede un hueso de santo
Y no déis tregua a los rumíes de día ni de noche,
Pues aquello que fue nuestra aflicción vuelve del Occidente.
Hemos puesto el sello de Salomón en todas las cosas bajo el sol
De sabiduría y de pena y de sufrimiento de lo consumado,
Pero hay un ruido en las montañas, en las montañas y reconozco
La voz que sacudió nuestros palacios –hace ya cuatro siglos:
¡Es el que no dice “Kismet”; es el que no conoce el Destino,
Es Ricardo, es Raimundo, es Godofredo que llama!
Es aquel que arriesga y que pierde y que se ríe cuando pierde;
Ponedlo bajo vuestros pies, para que sea nuestra paz en la tierra.
Porque oyó redoblar de tambores y trepidar de cañones.
(Don Juan de Austria va a la guerra)
Callado y brusco –¡hurrá!
Rayo de Iberia
Don Juan de Austria
Sale de Alcalá.

En los caminos marineros del norte, San Miguel está en su montaña.
(Don Juan de Austria, pertrechado, ya parte)
Donde los mares grises relumbran y las filosas marcas se cortan
Y los hombres del mar trabajan y las rojas velas se van.
Blande su lanza de hierro, bate sus alas de piedra;
El fragor atraviesa la Normandía; el fragor está solo;
Llenan el Norte cosas enredadas y textos y doloridos ojos
Y ha muerto la inocencia de la ira y de la sorpresa,
Y el cristiano mata al cristiano en un cuarto encerrado
Y el cristiano teme a Jesús que lo mira con otra cara fatal
Y el cristiano abomina de María que Dios besó en Galilea.
Pero Don Juan de Austria va cabalgando hacia el mar,
Don Juan que grita bajo la fulminación y el eclipse,
Que grita con la trompeta, con la trompeta de sus labios,
Trompeta que dice ¡ah!
¡Domino Gloria!
Don Juan de Austria
Les está gritando a las naves.

El rey Felipe está en su celda con el Toisón al cuello
(Don Juan de Austria está armado en la cubierta)
Terciopelo negro y blando como el pecado tapiza los muros
Y hay enanos que se asoman y hay enanos que se escurren.
Tiene en la mano un pomo de cristal con los colores de la luna,
Lo toca y vibra y se echa a temblar
Y su cara es como un hongo de un blanco leproso y gris
Como plantas de una casa donde no entra la luz del día,
Y en ese filtro está la muerte y el fin de todo noble esfuerzo,
Pero Don Juan de Austria ha disparado sobre el turco.
Don Juan está de caza y han ladrado sus lebreles–
El rumor de su asalto recorre la tierra de Italia.
Cañón sobre cañón, ¡ah, ah!
Cañón sobre cañón, ¡hurrá!
Don Juan de Austria
Ha desatado el cañoneo.

En su capilla estaba el Papa antes que el día o la batalla rompieran.
(Don Juan está invisible en el humo)
En aquel oculto aposento donde Dios mora todo el año,
Ante la ventana por donde el mundo parece pequeño y precioso.
Ve como en un espejo en el monstruoso mar del crepúsculo
La media luna de las crueles naves cuyo nombre es misterio.
Sus vastas sombras caen sobre el enemigo y oscurecen la Cruz y el Castillo
Y velan los altos leones alados en las galeras de San Marcos;
Y sobre los navíos hay palacios de morenos emires de barba negra;
Y bajo los navíos hay prisiones, donde con innumerables dolores,
Gimen enfermos y sin sol los cautivos cristianos
Como una raza de ciudades hundidas, como una nación en las ruinas,
Son como los esclavos rendidos que en el cielo de la mañana
Escalonaron pirámides para dioses cuando la opresión era joven;
Son incontables, mudos, desesperados como los que han caído o los que huyen
De los altos caballos de los Reyes en la piedra de Babilonia.
Y más de uno se ha enloquecido en su tranquila pieza del infierno
Donde por la ventana de su celda una amarilla cara lo espía,
Y no se acuerda de su Dios, y no espera un signo–
(¡Pero Don Juan de Austria ha roto la línea de batalla!)
Cañonea Don Juan desde el puente pintado de matanza.
Enrojece todo el océano como la ensangrentada chalupa de un pirata,
El rojo corre sobre la plata y el oro.
Rompen las escotillas y abren las bodegas,
Surgen los miles que bajo el mar se afanaban
Blancos de dicha y ciegos de sol y alelados de libertad.

¡Vivat Hispania!
¡Domino Gloria!
¡Don Juan de Austria
Ha dado libertad a su pueblo!
(Pero Don Juan de Austria vuelve de la Cruzada.)

Cervantes en su galera envaina la espada
(Don Juan de Austria regresa con un lauro)
Y ve sobre una tierra fatigada un camino roto en España,
Por el que eternamente cabalga en vano un insensato caballero flaco,
Y sonríe (pero no como los Sultanes), y envaina el acero…
(Pero don Juan de Austria vuelve a la cruzada.)

LEPANTO

G.K. Chesterton

Versión de Jorge Luis Borges

La zoolatria y la ecolatria

TEMPLO DE KARNI MATA

La Zoolatría. Es la adoración de los animales, a los que se tiene por encarnación de una divinidad, propio de algunas sectas.

Los egipcios son los más religiosos de los hombres”, dijo Herodoto.
Lástima que adoraban a dioses falsos y a dioses muertos, como sus propios antepasados a quienes elevaban a la dignidad de “dios” .

Diodoro de Sicilia describió a los egipcios como grandes adoradores de animales. En Asquarah existía una rica necrópolis subterránea con soberbios sarcófagos de granito donde eran sepultados los bueyes sagrados.

Hoy en cambio hay cementerios con lapidas de mármol para Mascotas y la gente carga sus cenizas en pequeñas urnas de acero que se cuelgan al cuello.
Como somos más “modernos” ya no somos adoradores de pachamama, sino ecologistas y seguimos la directriz de la “Carta de la Tierra”, un “código de ética de la nueva era, que sustituirá a los Diez Mandamientos”, según el ex-presidente soviético Mijaíl Gorbachev. Esta carta esta guardada en una reproducción del arca de la alianza judía y la llevan en procesión a las naciones unidas cada que hay reuniones ecologistas.
Esto se llama Ecolatria:
“Los mayores problemas de nuestro mundo pueden ser trazados directamente al surgimiento del monoteísmo y el remedio es volver al panteísmo”. Toynbee

Lo que debemos hacer es “devolver el mito, la magia y el misterio a nuestras vidas, abandonar todo eso que hemos llamado realidad en Occidente durante los últimos doscientos o trescientos años, para recapturar las fuentes visionarias que guiaron a nuestros antepasados a estar en comunión con la naturaleza.” Rosazk

Asi las cosas los derechos de la naturaleza son superiores a los derechos del hombre. Es decir las cucarachas son más importantes que los del hombres. Debe ser por eso que las mujeres hoy aplastan en sus vientres a sus hijos como si lo fueran.

Los paganos adoran animales desde la antigüedad. Como si fueran dioses y mientras en la india los niños se mueren de hambre, las vacas no se pueden ordeñar porque son sagradas, mientras tanto tienen “templos” para las ratas y a estas si las alimentan bien y como son dioses entonces a ellas si les dan la leche de las vacas.

Cuando los europeos desembarcaron en américa se encontraron con que aparte de comer corazones de niño, los indígenas adoraban a la serpiente emplumada, que es la misma descripción de un dragón o demonio. Y que el sapo que usaban las brujas en Europa para hacer venenos, era aquí el símbolo de la fertilidad. La serpiente estaba relacionada con “una especie” de cielo.(nosotros lo llamamos infierno) Y la serpiente con dos cabezas, tan representada en el arte maya, era el símbolo del poder.

Este culto a la Diosa Madre tierra y a los animales que consideraban sagrados como dioses, sigue vivo entre los paganos que hoy también adoran al sol y a la luna.

Los egipcios adoraban animales como la “diosa” Bast, representada con figura humana y cabeza de gato
El halcón representa al “dios” Horus
Serket era el “dios” escorpión.
Las serpientes eran símbolo de la resurrección adoran la cobra
Hathor fue la “diosa” del amor, tiene forma de vaca
Jepri “dios” con forma de escarabajo
Apis “ dios” de la fertilidad tiene la forma de un hombre con cabeza de toro.
Sobek, “dios” cocodrilo, la vegetación y la vida.
“La tierra, cada forma de vida y todos los seres vivientes poseen un valor intrínseco. Se debe garantizar el respeto y su cuidado”, dice la Carta en su primer punto.
¿Se desprende de esto que sólo el hombre tiene derechos absolutos, que le han sido dados por el Creador?, o por el contrario, ¿las piedras, las plantas y los animales, tendrían los mismos derechos que el hombre?

La caverna del Ateísmo. No crees?

Platon Bottega

“En el vientre de una mujer embarazada estaban dos criaturas conversando cuando una le preguntó a la otra:
– ¿Crees en la vida después del nacimiento?
La respuesta fue inmediata:
– Claro que sí. Algo tiene que haber después del nacimiento. Tal vez estemos aquí principalmente porque precisamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
– Bobadas, no hay vida después del nacimiento! ¿Cómo sería esa vida?
– Yo no sé exactamente, pero ciertamente habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y comamos con la boca. Tal vez tendremos otros sentidos que no podemos entender ahora.
– Eso es un absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer con la boca? Es totalmente ridículo! El cordón umbilical es lo que nos alimenta. Yo solamente digo una cosa: la vida después del nacimiento es una hipótesis definitivamente excluida – el cordón umbilical es muy corto. La vida después del parto es imposible.
– En verdad, creo que ciertamente habrá algo. Tal vez sea apenas un poco diferente de lo que estamos habituados a tener aquí.
– Pero nadie vino de allá, nadie volvió después del nacimiento. El parto apenas encierra la vida. Vida que, a final de cuentas, es nada más que una angustia prolongada en esta absoluta oscuridad.
– Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del nacimiento, pero, con certeza, veremos a mamá y ella cuidará de nosotros.
-¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde supuestamente ella está ahora?
– ¿Dónde? En todo, alrededor nuestro! En ella y a través de ella vivimos. Sin ella todo esto no existiría.
– Yo no creo! Yo nunca vi ninguna mamá, lo que comprueba que mamá no existe.
– Bueno, pero, a veces, cuando estamos en silencio, si te concentras y realmente escuchas, puedes oírla cantando, o sientes cómo ella acaricia nuestro mundo, puedes percibir su presencia y escuchar su voz amorosa allá arriba. ¿Sabes qué? Pienso, entonces, que la vida real solo nos espera y que, ahora, apenas estamos preparándonos para ella… ”

A mi hijo ateo

dios-te-ama- Bottega

Carta a mi hijo ateo:

Desde hace varios meses, quizás años, me había estado dando cuenta de tu aversión a las cosas de la Iglesia. No querías ir al templo con nosotros los domingos, mantenías la boca cerrada cuando bendecíamos los alimentos, la palabra Dios parecía ajena de tu vocabulario, demostrabas hostilidad cuando tratábamos de temas religiosos, o eras muy crítico con nuestra iglesia y sus pastores.

Tu declaración ayer de que te considerabas ateo, no me sorprendió. Sí me dejó lastimado pero no causó la sorpresa que pensabas. Por lo que te decía arriba, era algo ya esperado. Por eso no escuchaste reproches, ni gritos, ni siquiera una palabra de condena. El Dios en quien creo habría hecho lo mismo en mi caso.

Ya hace tiempo estaba meditando en qué yo había fallado al transmitirte la fe. No hemos sido una familia perfecta. Reconozco que por momentos descuidamos nuestra vida espiritual, creo que son etapas por las que pasamos todos. Sin embargo, Dios ha estado presente en todos los momentos de nuestras vidas: le dimos las gracias cuando nacieron ustedes mis hijos, le pedimos cuando se enfermaron, los encaminamos al templo desde pequeños, les hicimos conocer un Dios de misericordia, de perdón, de amor.

Entiendo que pude, por momentos, no dar testimonio de mis creencias. Fue más el afán del día, las preocupaciones del trabajo, el mantener a la familia. Pero sé que Él me sostenía, que, aunque yo no lo recordaba, Él sí se acordaba de mí.

Es cierto que a Dios no lo vemos, que no entendemos cómo permite el sufrimiento, el dolor y la muerte en las personas que consideramos “buenas”, que a veces parece lejano, muy callado, envuelto en un manto de silencio que nos angustia, que ha dejado una Palabra que no es fácil de interpretar, que por más que lo tratamos de entender, sigue siendo para muchos indescifrable, indescriptible, indefinible.

Todas esas preguntas no te las puedo responder. Algunas yo también me las hago. Sin embargo, quiero que sepas que, aunque no quieras creer en Él, Él sí cree en ti; aunque no le ames, Él te ama entrañablemente; aunque no le entiendas, Él sí te comprende; aunque tú le rechaces, Él te acepta tal como eres y quiere verte feliz y no sólo feliz sino verte santo, íntegro, en armonía contigo mismo, con los demás y el mundo que te rodea.

Cuenta con mi compañía en tu discernimiento. Hoy me siento invitado a orar doblemente: le oraré por ti y por mí, le alabaré por las veces que tú no lo hagas, le pediré lo que creo que necesites y no le pidas, le bendeciré por las veces que la palabra Dios no salga de tu boca. Sé que en lo más profundo de tu corazón allí está Él. Le pediré que se te haga el encontradizo, que se te revele y te muestre su amor y su misericordia.

Te quiere,

Papá

Carta a mi hijo ateo