“Matrimonio” palabra de mal gusto?

comprando mujer

El concilio de Trento fue muy enfático en declarar tanto la ilicitud de la poligamia como la invalidez de los “matrimonios” polígamos, afirmaron que el matrimonio es indisoluble por su propia naturaleza, así se condena la tesis protestante que dice que la Iglesia cae en el error al enseñar la indisolubilidad del matrimonio en caso de adulterio.

Porque “si la persona se reservase algo o la posibilidad de decidir de otra manera, en orden al futuro” ya no serían una sola carne. Además “Sólo el matrimonio indisoluble atiende perfectamente a la procreación–educación de los hijos”.

La palabra nuptiae aparece una sola vez en la vulgata en el antiguo testamento, mientras que en el nuevo está, desde las bodas de Caná hasta “las bodas del Cordero” que corresponden al apocalipsis.

La Palabra Matrimonio, Γαμέω, gaméo, en griego o matrimonium, en latín.

No aparece ni una sola vez en la vulgata o en la biblia de los 70 en lo que corresponde al antiguo testamento.

Esto es prueba de que no solo el sacramento del Matrimonio, sino la palabra “Matrimonio” del que solo se habla a partir de Cristo, es decir en el nuevo testamento, No existía en el mundo pagano.

En la sociedad pagana, la unión formal, el connubium -en Latín y en derecho Romano- era utilizado solo por los poderosos, por las clases altas o para sellar alianzas para evitar guerras y para engendrar hijos de reyes. Tanto que en derecho se impedía el matrimonio entre patricios y plebeyos.

En la antigua Roma la castidad no era una virtud, no era necesario contraer matrimonio para tener relaciones sexuales ni para tener hijos.

Solamente cuando un miembro de una clase social elevada deseaba transmitir su patrimonio a sus descendientes directos, en vez de que lo reciban otros miembros de la familia o sus amigos, decidía casarse. Pero la mayor parte de las veces se legaba los bienes a un amigo o una persona muy querida, no a los hijos.

Cuando se carecía de patrimonio o bienes, el matrimonio era un trámite prescindible y los esclavos no tenían el derecho de hacerlo. El Contubernio era la convivencia conyugal entre dos esclavos, que necesitaría de la autorización de los dueños de éstos. La descendencia seguirá siempre la condición de la madre (esclava) y esos hijos pertenecerán al dueño de dicha esclava.

El griego ni siquiera tiene una palabra específica para designar el matrimonio. No existía un trámite ni civil ni religioso. Sin embargo, después del 33DC la palabra usada para matrimonio en griego Koine es “γαμέω, gaméo” cuya identificación en el diccionario griego “Strong” es G1062; su significado es casarse: “matrimonio, casado(a), casar.”

En Atenas, en la Grecia clásica, para el acto mediante el cual un varón se comprometía a unirse a una mujer, se utilizaba el vocablo griego ἐγγύη, engúê, literalmente la garantía, la caución, es decir, el acto por el cual el padre cabeza de familia entregaba su hija a otro hombre. La ciudad no era testigo ni registraba ningún acta para este acontecimiento privado entre dos familias. Este contrato solo se realizaba cuando existía patrimonio para heredar.

Cuando la mujer moría sin hijos o en caso de divorcio, la dote volvía a la familia de la mujer. El tutor de la mujer (su padre o su hermano) podían pedir el divorcio (aun en contra del deseo de la mujer) pero ella no tenía derecho a solicitar la disolución del contrato. Tampoco tenía derecho a elegir a su futuro esposo. En caso de divorcio no recibía parte alguna de los bienes del matrimonio sino, simplemente la devolución de la dote que aportó.

El objetivo de la ἐγγύη, engúê era dar nacimiento a hijos legítimos que pudieran heredar los bienes paternos. Una estricta fidelidad era requerida de parte de la esposa, en caso de adulterio era devuelta a la casa paterna. Para el varón, el adulterio, especialmente con esclavas, esclavos o prostitutas, estaba permitido.

En Esparta los varones no convivían con sus mujeres, el objetivo era producir hijos para la guerra. El varón se reunía con su mujer en la oscuridad y después de tener relaciones con ella se marchaba para reunirse en su dormitorio con el resto de los jóvenes varones.

Es a partir de Cristo que el cuerpo es templo del espíritu Santo y la mujer tiene derecho y el matrimonio hace de la pareja una sola carne.

En Europa, donde el cristianismo empezó a florecer, los códigos civiles cristianos requerían el consentimiento matrimonial de la mujer, como lo vemos en los ritos de matrimonio católico contemporáneo, los matrimonios impuestos quedaron atrás. Fue el inicio de la sociedad cristiana que hoy está amenazada nuevamente por el paganismo.

Ante esto Benedicto XVI sentenció que “La falta de fe puede dar lugar incluso a que uniones celebradas canónicamente sean en algún caso nulas”. La validez del sacramento no depende de «la fe personal de los novios», aunque sí de que exista «intención de hacer aquello que hace la Iglesia». En este contexto, una de las mayores preocupaciones del Papa (en el año 2013) era mejorar la preparación al matrimonio y pedir “más rigor a los miembros del Tribunal de la Rota a la hora de reconocer nulidades, o reafirmar la indisolubilidad del matrimonio”.

Benedicto XVI llamó a la preparación remota al matrimonio, que comienza ya en la infancia, en las familias, escuelas y parroquias, donde debe educarse a niños y jóvenes para «comprender la vida como vocación al amor». En el Consejo Pontificio para la Familia, se habló de una duración de unos 9 meses para la preparación matrimonial, con grupos pequeños para un mayor diálogo y acompañamiento de los novios que deben comprender que esto no es un rito sino un “sacramento”.

Un Dios, Santísima trinidad.

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San Agustín un día paseaba por la playa mientras iba reflexionando sobre el misterio de la Santísima Trinidad. Trataba de comprender, con su mente analítica, cómo era posible que tres Personas diferentes (Padre, Hijo y Espíritu Santo) pudieran constituir un único Dios.

“Estando en esas cavilaciones encontró a un niño que había excavado un pequeño hoyo en la arena y le echaba agua del mar. El niñito corría hacia el mar y recogía un poquito de agua en una concha marina. Después regresaba corriendo a verter el líquido en el hueco, repitiendo esto una y otra vez. Aquello llamó la atención del santo, quien lleno de curiosidad le preguntó al niño sobre lo que hacía:

–Intento meter toda el agua del oceáno en este hoyo –le respondió el niñito.

–Pero eso es imposible –replicó el teólogo– ¿cómo piensas meter toda el agua del oceáno que es tan inmenso en un hoyo tan pequeñito?

– Al igual que tú, que pretendes comprender con tu mente finita el misterio de Dios que es infinito…

Y en ese instante el niño desapareció”.

Jesús, es decir el Dios encarnado, personalmente, nos reveló el secreto de la santísima trinidad.

“A Dios nadie le vio jamás: el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, ése nos lo ha dado a conocer.”

Él nos reveló el secreto de la trinidad.

“Os he llamado amigos, porque todo lo que oí de mi Padre os lo he hecho conocer”.”A vosotros se os ha concedido el conocer los misterios del Reino de los Cielos”

He aquí que “después de habernos hablado en otro tiempo y de múltiples maneras por sus profetas, en estos últimos tiempos Dios nos habló por su propio Hijo” “Aquel que es su pensamiento, su Palabra, su Verbo, la Imagen de su substancia y el esplendor de su gloria” “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.” El nos reveló el nombre de su Padre y su identidad de naturaleza con El: “Mi padre y Yo somos una misma cosa”.

Nos anunció la venida del Espíritu que renovaría todas las cosas y animaría a su Iglesia con el mismo Espíritu del Padre y del Hijo a fin de encaminar a los hombres a la unión con Dios.

En adelante todas las generaciones de creyentes que quieran “adorar al Padre en espíritu y en verdad”, se prosternarán ante la faz de la Trinidad.

Somos Bautizados “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”

“El origen eterno del Espíritu se revela en su misión temporal. El Espíritu Santo es enviado a los apóstoles y a la Iglesia tanto por el Padre en nombre del Hijo, como por el Hijo en persona, una vez que vuelve junto al Padre. El envío de la persona del Espíritu tras la glorificación de Jesús, revela en plenitud el misterio de la Santísima TRINIDAD.” Catecismo 244.

Como me envió mi Padre, así os envío Yo. Diciendo esto, sopló y les dijo: Recibid el Espíritu Santo;” “aparecieron, como divididas, lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Espíritu Santo; y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según que el Espíritu les movía a expresarse.”

“La gracia del Señor Jesucristo y el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros”. 2Co 13:13

“El misterio de la Santísima TRINIDAD es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la ‘jerarquía de las verdades de fe’. ‘Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres, apartados por el pecado, y se une con ellos’.” Catecismo 234.

Credo de Nicea – Constantinopla (Credo Largo)

 

Creo en un solo Dios,

Padre todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra,

de todo lo visible y lo invisible.

 

Creo en un solo Señor, Jesucristo,

Hijo único de Dios,

nacido del Padre antes de todos los siglos:

Dios de Dios,

Luz de Luz,

Dios verdadero de Dios verdadero,

engendrado, no creado,

de la misma naturaleza del Padre,

por quien todo fue hecho;

que por nosotros lo hombres,

y por nuestra salvación

bajó del cielo,

y por obra del Espíritu Santo

se encarnó de María, la Virgen,

y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado

en tiempos de Poncio Pilato;

padeció y fue sepultado,

y resucitó al tercer día, según las Escrituras,

y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;

y de nuevo vendrá con gloria

para juzgar a vivos y muertos,

y su reino no tendrá fin.

 

Creo en el Espíritu Santo,

Señor y dador de vida,

que procede del Padre y del Hijo,

que con el Padre y el Hijo

recibe una misma adoración y gloria,

y que habló por los profetas.

 

Creo en la Iglesia,

que es una, santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un solo bautismo

para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos

y la vida del mundo futuro.

Amén.

Eliminado el Celibato?

 

"boda" sacerdotisas

La Boda de las sacerdotisas episcopalianas “Rev”. Mally Lloyd con la  “Rev”. Katherine Ragsdale, en la Episcopal Divinity School, “oficiada” por el “Obispo”  Thomas Shaw

Se puede leer en “Amoris” 159. “La virginidad es una forma de amar. Como signo, nos recuerda la premura del Reino, la urgencia de entregarse al servicio evangelizador sin reservas (cf. 1 Co 7,32), y es un reflejo de la plenitud del cielo donde «ni los hombres se casarán ni las mujer tomarán esposo» (Mt 22,30). San Pablo la recomendaba porque esperaba un pronto regreso de Jesucristo, y quería que todos se concentraran sólo en la evangelización:

«El momento es apremiante» (1 Co 7,29). Sin embargo, dejaba claro que era una opinión personal o un deseo suyo (cf. 1 Co 7,6-8) y no un pedido de Cristo: «No tengo precepto del Señor» (1 Co 7,25).

Al mismo tiempo, reconocía el valor de los diferentes llamados: «cada cual tiene su propio don de Dios, unos de un modo y otros de otro» (1 Co 7,7). En este sentido, san Juan Pablo II dijo que los textos bíblicos «no dan fundamento ni para sostener la “inferioridad” del matrimonio, ni la “superioridad” de la virginidad o del celibato» [166] en razón de la abstención sexual.

Más que hablar de la superioridad de la virginidad en todo sentido, parece adecuado mostrar que los distintos estados de vida se complementan, de tal manera que uno puede ser más perfecto en algún sentido y otro puede serlo desde otro punto de vista. Alejandro de Hales, por ejemplo, expresaba que, en un sentido, el matrimonio puede considerarse superior a los demás sacramentos, porque simboliza algo tan grande como «la unión de Cristo con la Iglesia o la unión de la naturaleza divina con la humana»[167]. (Amoris Laetitia, 159)

Empecemos por el final:

  • La Summa teológica de Alejandro de Hales dice textualmente, “El Matrimonio No tiene una función social tan importante como las Órdenes Sagradas (ST III:56:3, ad 1). “el Matrimonio santifica la procreación y educación de los hijos, que No son tan importantes ni tan necesarias como la Santificación de los Ministros de la Iglesia (ST III:56:3, ad 4). Alejandro de Hales (Summa, IV, Q.xxiv,1) sostuvo que algunos sacramentos habían sido instituidos por los apóstoles, utilizando el poder que para ello les había otorgado Jesucristo.

*Aquí notamos que hay “incongruencias” en lo que dice “Amoris”.

  • punto 6.Esta es también la opinión de toda la Tradición, tanto doctrinal, como pastoral. Esa «superioridad» de la continencia sobre el matrimonio No significa nunca en la auténtica Tradición de la Iglesia, una infravaloración del matrimonio o un menoscabo de su valor esencial. Tampoco significa una inclinación, aunque sea implícita, hacia las posiciones maniqueas, o a un apoyo a modos de valorar o de obrar que se fundan en la concepción maniquea del cuerpo y del sexo, del matrimonio y de la generación. La superioridad evangélica y auténticamente cristiana de la virginidad, de la continencia, está dictada consiguientemente por el reino de los cielos. En las palabras de Cristo referidas a Mateo (19, 11-12), encontramos una sólida base para admitir solamente esta superioridad.(Catequesis sobre la Virginidad, J.P.II)

*Es decir que la Virginidad, Según San Juan Pablo II, San Pablo Apóstol y la iglesia católica, Si son superiores al Matrimonio¡¡¡

  • Mat 19:10 Dijéronle los discípulos: Si tal es la condición del hombre con la mujer, preferible es no casarse. El les contestó: “No todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado. Porque hay eunucos que nacieron del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se han hecho tales por amor del reino de los cielos. El que pueda entender, que entienda”.

*Palabra de Dios, del Dios Encarnado, Jesucristo nuestro señor, el Verbo divino proclama que, por el reino de los cielos, para el consagrado es mejor “hacerse” virgen (eunuco).

  • 1Co 7:27 ¿Estás ligado a una mujer? No busques la separación. ¿Estás libre de mujer? No busques mujer.”Si te casares, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero tendréis así que estar sometidos a la tribulación de la carne, que quisiera yo ahorraros.” 1Co 7:32  Os quiero libres de preocupaciones. El que no está casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; el casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer, y está dividido. La mujer no casada y la virgen se preocupan de las cosas del Señor, para ser santas en el cuerpo y en el espíritu; la casada, sin embargo, se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Os digo esto sólo para vuestro provecho, no para tenderos un lazo, sino en atención a lo que es más noble y al trato con el Señor, sin otras distracciones”.

*Lo que San Pablo propone es el celibato de los consagrados, para No estar sometidos a la Carne. No es un “Valor Simbólico”. El que no quiera No está obligado, pero tampoco será “Ordenado”.

 

 

 

 

Ataque Nocturno

Fussli la pesadilla

Johann Heinrich Füssli, fue un dibujante, pintor, historiador del arte y escritor suizo. Su apasionamiento, emocionalismo y subjetividad romántica, llevó su estilo hacia su mundo nocturno y terrorífico que es llamado «romanticismo oscuro» su obra “la pesadilla” en alemán, Nachtmahr, es el nombre del caballo de Mefistófeles.

A principios de 1980, se hablaba sobre el miedo que se había apoderado de la población del sudeste asiático.

Jóvenes perfectamente sanos y saludables informaron de pesadillas horribles negándose a dormir durante días. Convencidos de que en sueños estaban siendo atacados por el demonio.

Una de las víctimas era el hijo de un ingeniero, que rehusaba dormir debido a las pesadillas que tenía. Su familia estaba preocupada, ya que había estado varios días sin dormir, hasta que una noche se quedó dormido y lo acostaron en su habitación. Sin embargo, en medio de la noche lo oyeron gritar y al entrar en su habitación lo encontraron muerto.

“Se realizó una autopsia, y descubrieron que no sufrió un ataque al corazón; había muerto simplemente por razones inexplicables. Encontraron en su armario una máquina para hacer café, llena de café caliente que había utilizado para mantenerse despierto”

En esto se inspiró Hollywood para crear a Fredy krueger.

San Lucas menciona expresamente el caso de “una mujer, que desde hacía dieciocho años padecía una enfermedad producida por un espíritu, y estaba encorvada” (Lc 13,10-14).

De esta mujer no se dice que estuviera endemoniada, pero sí se dice que el demonio era la causa de esa enfermedad. Esa afirmación es categórica en el Evangelio.

A esto podemos añadir el caso de la muerte de los esposos de Sara en el libro de Tobías causada por el demonio Asmodeo (Tob 3).

La mayoría de las veces estos fenómenos se producen tras participar en algún tipo de rito esotérico: ouija, práctica de espiritismo, santería afrocubana, macumba, vudú, invocación de espíritus o baales etc.

Muchas personas que son atormentadas por la actividad demoníaca se despiertan en medio de la noche con la sensación de ser estranguladas, o alguna otra cosa que lleva a que en su pecho haga una respiración casi imposible.

En este estado se hace difícil rezar, algunas personas no pueden recordar ninguna oración durante este ataque nocturno, que a menudo se disipa con sólo pronunciar: “Jesús”.

Otra Fórmula es el exorcismo corto “Dios Me Ama”.

En todo caso el Padre Nuestro, la Oración a San Miguel, el Gloria, el Ave María, son oraciones que deben orarse en estos casos.

La iglesia recomienda antes de acostarse ponerse unos momentos en la presencia de Dios, tu Padre, que te ve y te oye siempre.

Repasa brevemente lo que hiciste durante este día. Después le pides perdón por tus faltas y le das gracias por sus beneficios. Encomiéndate luego a la Virgen María, tu Madre, y a tu Ángel Custodio. Puedes hacer las siguientes oraciones:

Acción de gracias:

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Te doy gracias, Dios mío, por todos los beneficios que hoy me has concedido. Te pido perdón de todas las faltas que he cometido durante este día; me pesa de todo corazón de haberte ofendido y propongo firmemente no volver a pecar, ayudado de tu divina gracia.

Examen de conciencia:

¿Me he acordado de Dios durante este día ofreciéndole mi trabajo, dándole gracias, acudiendo a Él con confianza de hijo?

¿He tenido respeto al qué dirán en algún momento?

¿He rezado con pausa y atención?

Para con el prójimo. ¿He tratado con dureza o menosprecio a los demás? ¿Me he preocupado de ayudar a los que me rodean haciéndoles, además, la vida más agradable? ¿Me preocupa también su vida religiosa? ¿He hecho algún apostolado? ¿He caído, en la murmuración? ¿Sé perdonar? ¿He rezado por las personas que de algún modo, me preocupan? ¿He sembrado discordia y desunión entre mis familiares, compañeros de trabajo o de estudio, vecinos, etc.?

Para conmigo mismo. ¿He luchado por mi propia santificación? ¿Me he dejado llevar de sentimientos de orgullo, vanidad, sensualidad? ¿Me he esforzado por quitar mi defecto dominante? ¿He acudido, a Dios para que aumente en mí todas las virtudes y especialmente la fe, la esperanza y la caridad?

Haz ahora un Acto de contrición y formula un propósito pequeño y concreto para que lo cumplas mañana con la ayuda de Dios

Señor mío Jesucristo

¡ Señor mío Jesucristo ¡ Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío; por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa haberos ofendido; ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos en expiación de mis pecados; propongo firmemente no volver a pecar y confío que por vuestra preciosísima sangre me daréis gracias para enmendarme y perseverar hasta el fin de mi vida. Amén.

A la Santísima Virgen

Al Ángel de la Guarda  (Como en las Oraciones de la mañana)

Tres Avemarías para pedir la santa pureza

En casos mas “fuertes”, es recomendable el uso de medallas de san Benito exorcizadas.

Agua Bendita, sal y aceite benditos.

Quemar incienso liturgico en la casa, rezando el rosario.

Sacar de la casa libros cuadros, películas y elementos de la nueva era.

Confesarse y comulgar para estar en la gracia de Dios.

 

Diaconado Ecumenico

 

AngelicoEsteban era el líder de los siete diáconos nombrados por los apóstoles.

Los apóstoles, para satisfacer las quejas de los judíos helenistas de que “sus viudas eran desatendidas en la asistencia cotidiana” (diakonia), convocaron la asamblea de los discípulos y dijeron: “No está bien que nosotros abandonemos la palabra de Dios por servir a las mesas. Por tanto hermanos, buscad de entre vosotros a siete hombres, de buena fama, llenos de Espíritu y de saber, y los pondremos al frente de esa tarea; mientras que nosotros nos dedicamos a la oración y al ministerio de la palabra (te diakonia tou logou) . La propuesta le pareció bien a toda la asamblea y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo (junto con otros seis allí nombrados). Los presentaron “a los apóstoles y, habiendo hecho oración, les impusieron las manos.”

 

Establecidos principalmente para relevar a los obispos y a los presbíteros de sus deberes más seculares y desagradables. Se convirtieron en intermediarios naturales entre el celebrante y la gente. En el templo, ellos hacían anuncios públicos, organizaban la congregación, conservaban el orden y cosas por el estilo. Fuera de eso, eran los delegados del obispo en asuntos seculares y especialmente para el servicio de los pobres. El quedarse de pie durante las asambleas públicas de la iglesia parece que indicaba su subordinación y sus deberes de servicio en general, mientas que los obispos y los presbíteros permanecían sentados. Debe notarse que junto con esas funciones, probablemente cargaban con una gran parte de la instrucción de los catecúmenos y la preparación de los servicios del altar. Hasta en los Hechos de los Apóstoles (8,38), el sacramento del Bautismo es administrado por el diácono Felipe.

Proclamación tal como era hecha por el diácono justo antes de la anáfora:

“Pongámonos de pie; que cada uno sepa su puesto. Dejemos salir a los catecúmenos. Que no se queden los sucios ni los descuidados. Levanten los ojos de sus corazones. Los ángeles nos miran. Vean, dejemos que se vayan los sin fe. Que no haya adúlteros ni hombres furiosos aquí. Si alguno es esclavo del pecado, dejémoslo ir. Veamos, supliquemos como hijos de la luz. Supliquemos a nuestro Señor y Dios y Salvador, Jesucristo”.

 

Las razones que han determinado esta elección fueron sustancialmente tres: a) el deseo de enriquecer a la Iglesia con las funciones del ministerio diaconal que de otro modo, en muchas regiones, difícilmente hubieran podido ser llevadas a cabo; b) la intención de reforzar con la gracia de la ordenación diaconal a aquellos que ya ejercían de hecho funciones diaconales; c) la preocupación de aportar ministros sagrados a aquellas regiones que sufrían la escasez de clero. Estas razones ponen de manifiesto que la restauración del diaconado permanente no pretendía de ningún modo comprometer el significado, la función y el florecimiento del sacerdocio ministerial que siempre debe ser generosamente promovido por ser insustituible.

«Pontificalis romani recognitio» del 18 de junio de 1968, aprobó el nuevo rito para conferir las sagradas órdenes del episcopado, del presbiterado y del diaconado, definiendo del mismo modo la materia y la forma de las mismas ordenaciones, y, finalmente, con la carta apostólica «Ad pascendum» (15 de agosto de 1972), precisó las condiciones para la admisión y la ordenación de los candidatos al diaconado.

Los elementos esenciales de esta normativa fueron recogidos entre las normas del Código de derecho canónico, promulgado por el papa Juan Pablo II el 25 de enero de 1983.

La fórmula esencial para el sacramento es la epíclesis, que consiste en las palabras:

« te suplicamos, oh Señor, infundas en ellos el Espíritu Santo, que los fortalezca con los siete dones de tu gracia, para que cumplan fielmente la obra del ministerio ».

El ministerio de los diáconos, en el servicio a la comunidad de los fieles, debe «colaborar en la construcción de la unidad de los cristianos sin prejuicios y sin iniciativas inoportunas»,cultivando aquellas «cualidades humanas que hacen a una persona aceptable a los demás y creíble, vigilante sobre su propio lenguaje y sobre sus propias capacidades de diálogo, para adquirir una actitud auténticamente ecuménica».

Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, Directorio para la aplicación de los Principios y Normas sobre el Ecumenismo (25 marzo 1993)

En 2014 había 415.792 sacerdotes, 44.566 diáconos permanentes 54.559 religiosos profesos no sacerdotes y las religiosas profesas eran 683.000.

En 2014 había 1.272 millones de católicos.

Servidor, Diácono

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Diákonos; διάκω diáko “hacer mandados”; ayudante, mesero (a la mesa o en otros quehaceres domésticos); específicamente en el cristianismo, pastor, técnicamente diácono, ministro, servidor, siervo, sirviente.

Flp 1:1 Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos con los obispos y diáconos:
1Ti 3:8 Conviene que los diáconos sean asimismo honorables, exentos de doblez, no dados al vino ni a torpes ganancias;”
1Ti 3:12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, que sepan gobernar a sus hijos y a su propia casa.
1 Timoteo, 2 a partir del versículo 9, San Pablo, condena a la mujer por haber sido la culpable del pecado original, al afirmar en el versículo 11 y 12 que “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.”
En toda la biblia la palabra diácono aparece 3 veces. Escritas por San Pablo.

El “sacramento del Orden” marca con un sello «carácter» que nadie puede hacer desaparecer y que los configura con Cristo que se hizo «diácono», es decir, el servidor de todos.
Corresponde a los diáconos, entre otras cosas, asistir al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma, asistir a la celebración del matrimonio y bendecirlo, proclamar el Evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad. Catecismo de la Iglesia católica, N° 1570.5
Debemos tomar en cuenta que hasta 1968 el diácono es el futuro sacerdote.
Desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia ha establecido el diaconado «como un grado particular dentro de la jerarquía». Es decir que el diaconado permanente, puede ser conferido a hombres casados. Desde entonces «Sean fortalecidos por la imposición de las manos transmitida ya desde los Apóstoles y se unan más estrechamente al servicio del altar, para que cumplan con mayor eficacia su ministerio por la gracia sacramental del diaconado» Catecismo de la Iglesia católica, N° 1571.5
Un diácono casado que pierde a su esposa no puede volver a contraer matrimonio, pero sí puede optar a ser presbítero (sacerdote). Quien es ordenado diácono siendo soltero asume el celibato, por eso es el grado anterior al sacerdocio.

El sacramento del Orden confiere un carácter espiritual indeleble y no puede ser reiterado ni ser conferido para un tiempo determinado.

Se le puede liberar de obligaciones y de las funciones vinculadas a la ordenación y hasta se le puede impedir ejercerlas, pero No vuelve a ser laico nuevamente puesto que, desde la ordenación, se considera que el diácono queda marcado espiritualmente de forma permanente (de allí el término marca o carácter).
Desde entonces puede;
Dirigir la administración de alguna parroquia;
Ser designado a cargo de una Diaconía;
Presidir la celebración dominical, aunque no consagrar la Eucaristía, (lo cual corresponde a presbíteros y obispos) si el sacerdote falta.
Puede además efectuar otros servicios, Matrimonios , Funerales, Bautizos, Bendiciones. etc, aunque algunos piensan que el concilio los extralimitó.
Puede haber una misa presidida por el papa, 100 cardenales y 1000 sacerdotes, quien lee y “sirve” es el diacono.
“En la Ultima cena, estaban divididos en tres grupos: el Salvador con los doce Apóstoles en la sala del Cenáculo; Natanael con otros doce discípulos en una de las salas laterales; otros doce tenían a su cabeza a Eliazim, hijo de Cleofás y de María, hija de Helí: había sido discípulo de San Juan Bautista, las salas laterales, eran servidas por sirvientas, pero a la mesa de Jesús y los presbíteros (apóstoles) servían solo diáconos (Mayordomos, como los llama Ana Catalina Emmerick) , hombres irreprensibles, honorables, exentos de doblez, sobrios. Sin embargo:

“Pedro y Juan fueron a buscar al cáliz que habían traído de la casa de Serafia. Lo trajeron entre los dos como un Tabernáculo, y lo pusieron sobre la mesa delante de Jesús”.

“El Señor estaba entre Pedro y Juan; las puertas estaban cerradas; todo se hacía con misterio y solemnidad. Cuando el cáliz fue sacado de su bolsa, Jesús oró, y habló muy solemnemente. Yo le vi explicando la Cena y toda la ceremonia: me pareció un sacerdote enseñando a los otros a decir misa”.

“Juan y Pedro le echaron agua sobre las manos. No me acuerdo si este fue el orden exacto de las ceremonias: lo que sé es que todo me recordó de un modo extraordinario el santo sacrificio de la Misa”.

“Todas sus palabras salían de su boca como el fuego de la luz, y entraban en los Apóstoles, excepto en Judas. Tomó la patena con los pedazos de pan y dijo: Tomad y comed; este es mi Cuerpo, que será dado por vosotros. Extendió su mano derecha como para bendecir, y mientras lo hacía, un resplandor salía de Él: sus palabras eran luminosas, y el pan entraba en la boca de los Apóstoles como un cuerpo resplandeciente: yo los vi a todos penetrados de luz; solo Judas estaba tenebroso.

Jesús presentó primero el pan a Pedro, después a Juan; en seguida hizo señas a Judas que se acercara: éste fue el tercero a quien presentó el Sacramento, pero fue como si las palabras del Señor se apartasen de la boca del traidor, y volviesen a Él”. Ana Catalina Emmerick 1774 – 1824

Diacono en sentido femenino, está una sola vez en la Biblia:
“Os recomiendo a Febe, nuestra hermana, que está al servicio de la iglesia de Céncreas, para que la recibáis en el Señor de manera digna de los santos, y la ayudéis en lo que pueda necesitar de vosotros: porque también ella asistió a muchos y, en particular, a mí. Rom 16:1,2
En el sentido de “Servidora” διάκω diáko. Diakonos y prostatitis en el sentido de ser alguien que ofrece recursos financieros, no conectado al ministerio de la iglesia en absoluto.
Pablo da a entender que Febe es su emisario a la iglesia en Roma y, porque no están familiarizados con ella, Pablo les proporciona sus credenciales, Febe es la encargada de entregar la carta a los Romanos. Es casi seguro que la iglesia se reunió en su casa,

«Desde muy antiguo en la Iglesia se reconoce que existe un orden jerárquico en tres figuras que son obispo, presbítero y diácono». Para poder ser diácono es «necesario recibir el sacramento del Orden»

Si las mujeres pudieran optar al diaconado, ¿sería necesario entonces que fueran ordenadas?
Sí, porque pasa por el rito sacramental. Además tendría que modificarse el Código de Derecho Canónico porque no está previsto la ordenación femenina.

¿A fines prácticos cuál es la función del diácono?
Puede celebrar varios sacramentos, como bautizar o casar. Lo que no puede hacer desde el punto de vista sacramental es confesar, presidir la Eucaristía o dar los últimos sacramentos. Dentro de la tradición de la Iglesia, la ordenación diaconal es «paso previo a la ordenación sacerdotal», pero «hay también un diaconado permanente solo reservado para laicos varones», a partir del concilio de 1968.
En el caso del diaconado permanente, ¿la persona puede estar casada?
Si antes de recibir el sacramento del Orden la persona estaba casada no es óbice, pero si estaba soltero debe permanecer célibe.

El Concilio Vaticano II «revisó el estatuto del diácono sobre todo para paliar las situación ya sentida de la escasez de clero», pese a que se trata de «una fórmula antigua perdida por la Iglesia Occidental pero mantenida en las iglesias orientales». Hasta el Concilio, el diaconado «era ese paso previo a la ordenación al sacerdocio».
¿Tienen el mismo significado las palabras «diácono» y «diaconisa»?
«El lenguaje sobre el diácono permanente es moderno, después del Concilio Vaticano». «No podemos extrapolar lo que nosotros entendemos ahora como diácono permanente a lo que fueron las diaconisas en la Iglesia antigua»
¿Quiénes eran entonces las «diaconisas» en la Iglesia antigua y cuáles eran sus funciones?
Su papel como bien ha dicho el Papa Francisco durante el encuentro este jueves con las religiosas en el Aula Pablo VI «no está claro». El profesor Madrigal explica que «no se conocen muy bien sus funciones pero lo más probable es que tuvieran funciones de servicio a la comunidad».
¿Aparece la figura de la «diaconisa» en la Biblia?
Sí, un caso «Febe», el personaje que aparece en la carta de San Pablo a los Romanos. El profesor Madrigal explica que Pablo, en realidad, la llama «diácono» porque en griego la palabra diácono «no tiene femenino» pero sabemos que «Febe» es «nombre de mujer». Esa mujer, según explica, «desempeñaba una tarea importante en las comunidades paulinas en la que se reunían seguramente en su casa».
¿Qué función tenia?
Cuidab a los enfermos y visitaba a las mujeres enfermasy se encargaba del orden durante los sacramentos, desvestían a las mujeres durante el rito del bautismo cuando este era por inmersión y de edad adulta, preparaban el pan y los vasos para la Eucaristía, etc.
En Siria, el impulso hacia la creación de las diaconisas brotaba de la misma presión social: los hombres no podían presentarse en las casas de las mujeres para asistirlas; había además que guardar la modestia en el bautismo, que se hacía por inmersión y estando desnudos los bautizandos.
La práctica del bautizo de niños hizo que las diaconisas sean cada vez menos requeridas en la Iglesia y poco a poco desaparecieron.
En la Didascalia, un texto cristiano del siglo III escrito en siriaco, se establece que las diaconisas debían tener entre 50 y 60 años.

Last Supper bottega

Las esperanzas vanas y engañosas son propias del necio

necio

Prov 18, 6-7
Labios de necio traen discordias, y su boca provoca trastazos. La boca del necio es su ruina, y sus labios, trampa mortal.

Pro 10,19
Quien mucho habla no escapa al pecado, quien refrena los labios se llama sensato.

Sir 21,26
Los necios tienen el corazón en la boca, los sabios tienen la boca en el corazón .

Sir 20,20
De la boca del necio no se acepta un proverbio, pues nunca lo dice en el momento adecuado.

Sir 34,1
Las esperanzas vanas y engañosas son propias del necio.

Ecc 10,14
El necio no para de charlar.

Pro 26,11
Perro que vuelve a su vómito, el necio que insiste en sus sandeces.

Pro 10,23
El necio se divierte haciendo trampas; el hombre prudente, con la sabiduría.

Benedicto XVI, 1 de agosto del 2010
El hombre necio, en la Biblia, es aquel que no quiere darse cuenta, desde la experiencia de las cosas visibles, de que nada dura para siempre, sino que todo pasa: la juventud y la fuerza física, las comodidades y los cargos de poder. Hacer que la propia vida dependa de realidades tan pasajeras es, por lo tanto, necedad. El hombre que confía en el Señor, en cambio, no teme las adversidades de la vida, ni siquiera la realidad ineludible de la muerte: es el hombre que ha adquirido «un corazón sabio», como los santos.

San Juan Pablo II, Fides et Ratio, 18
En efecto, el necio se engaña pensando que conoce muchas cosas, pero en realidad no es capaz de fijar la mirada sobre las esenciales. Ello le impide poner orden en su mente (cf. Pr 1, 7) y asumir una actitud adecuada para consigo mismo y para con el ambiente que le rodea.