«A no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio»

PHILIPPE-DE-CHAMPAIGNE-THE-MARRIAGE-OF-THE-VIRGIN

Los desposorios (compromiso) entre los judíos equivalían a nuestra boda, aunque no eran nupcias definitivas. Si después de los desposorios ella era infiel a su marido se la consideraba adúltera, y si éste moría, a ella se la consideraba viuda.
Los desposorios judíos suponían un compromiso tan real que al prometido se llamaba “marido”. Aunque María no vivía todavía con San José, ya era su legítima esposa. Por eso el ángel llama a María esposa: «José, no temas aceptar a María, tu esposa».

El verdadero Matrimonio en cuanto a su primera y esencial perfección es el consentimiento, para la unión conyugal, es decir en la unión indivisible de los ánimos, para toda la Vida.

Este se da desde el momento en que se «prometen» o comprometen a casarse.
De allí que exista un tiempo largo hasta el Matrimonio para madurar la relación.

Sin embargo un matrimonio no es valido en caso de Unión ilegal:

DOLO O ENGAÑO:Pero no todo engaño, produce la nulidad, sino sólo el que reúne los requisitos determinados por la ley canónica. Debe haber obrado quién otorga su consentimiento, en error, error provocado, por engaño de un tercero, perpetrado para obtener ese consentimiento, y debe tratarse de una cualidad del otro contrayente que –de por sí misma- perturba gravemente el consorcio de vida conyugal. Debe ser una cualidad objetivamente grave, relacionada con la esencia, propiedades y fines del matrimonio. Quedan así excluidas otras cualidades, como las subjetivas o triviales, en cuanto causantes de la nulidad del matrimonio. Hay Engaño cuando un apóstata se casa haciéndose pasar por cristiano. Apóstata es el que niega, renuncia o abjura a la fe.

IGNORANCIA: Es necesario, para la validez del matrimonio, que los contrayentes conozcan que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación de los hijos, mediante la cooperación sexual necesaria.
El que se casa pensando en «usar» del otro para el sexo y no para el amor y la procreación, es un ignorante y un enfermo, esta causal es muy común para los depravados sexuales.

ERROR: Sería el caso de quien quiere, por un error arraigado, profundo y pertinaz, acceder a un matrimonio que «carezca de unidad» (de un solo varón con una sola mujer), o no sea indisoluble (admita el divorcio) o no sea sacramento, y por eso es nulo el matrimonio, ya que se han excluido, en este supuesto por error, las propiedades esenciales del matrimonio.
Esto es llamado FALSO TESTIMONIO. «El que en actuación judicial o administrativa, bajo la gravedad del juramento ante autoridad competente, falte a la verdad o la calle total o parcialmente, incurrirá en prisión de seis (6) a doce (12) años.

Evangelio según San Mateo 19,3-12.

«Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?».
El respondió: «¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer;
y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne?
De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido».
Le replicaron: «Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?».
El les dijo: «Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así.
Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio».
Los discípulos le dijeron: «Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse».
Y él les respondió: «No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido.
En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!».

De esta pequeña digresión, podríamos barruntar, que todos los «matrimonios» de nuestros días son nulos.

Esto convertiría a los hijos de estas parejas en ilegítimos o entenados.

El error consiste en que:
HOY A CUALQUIER UNIÓN SE LE QUIERE LLAMAR MATRIMONIO.

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