Bautismo Post Mortem

El médico debe tratar de proporcionar el bautismo aun al pequeño ser condenado a muerte fatalmente por la muerte de la madre.

«La cesárea debe ser practicada inmediatamente (después de la muerte de la madre), cualquiera sea la edad del embarazo; ella sola puede salvar al hijo vivo todavía y, si no es vital, permite bautizarlo: practicarla es por lo tanto un deber grave del médico, que a este respecto ha de saber vencer la repugnancia de la familia. Es importante hacer la operación lo más pronto, porque se aumentan las posibilidades de que el niño sobreviva.

Pero, aun muchas horas después de la muerte de la madre, no se debe vacilar en practicarla, porque ha habido casos de supervivencia muy larga de tales hijos. El bautismo se administrará en seguida al niño según las reglas ordinarias, si no parece destinado a sobrevivir, el médico tomará en lo posible las precauciones indicadas en el caso de que el sujeto viva aún, para no perderlo todo, en el caso de que la muerte no sea más que aparente».

Doctor Abate Lancrenon: «Si el feto es expulsado separadamente de las membranas y es lo bastante grande para que se pueda distinguir su cabeza, el médico o la partera lo bautizarán fácilmente en seguida después del nacimiento, siguiendo las instrucciones consignadas antes, sin perder tiempo en averiguar si está vivo aún, y con esta condición: «Si estás vivo, yo te bautizo, etc.»

Dr. Henri Bon MEDICINA CATOLICA

Nadie puede salvarse sin el sacramento del bautismo, por lo tanto, esto significa que los niños e infantes tampoco pueden ir al cielo sin el bautismo puesto que han sido concebidos en un estado de pecado original, el cual no puede quitarse sin el sacramento del bautismo.

El Papa Paulo III, Concilio de Trento, sesión 7, can. 5 sobre el sacramento del bautismo, dijo ex cathedra: “Si alguno dijere que el bautismo [el sacramento] es libre, es decir, no necesario para la salvación (Juan 3, 5), sea anatema”

La Cátedra de San Pedro condena a quién dice que el sacramento del bautismo no es necesario para la salvación. El sacramento del bautismo es necesario para todos para su salvación, primero, porque como el Concilio de Trento define, toda la humanidad (excepto la Santísima Virgen María) es concebida en un estado de pecado original como resultado del pecado de Adán, el primer hombre.

http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/cti_documents/rc_con_cfaith_doc_20070419_un-baptised-infants_sp.html

No rezamos por los condenados.

El Misal Romano de 1970 introdujo una misa funeral por los niños no bautizados cuyos padres deseaban presentarlos para el Bautismo. La Iglesia confía a la misericordia de Dios a los niños que mueren sin Bautismo. En la Instrucción sobre el Bautismo de los niños de 1980 la Congregación para la Doctrina de la Fe ha reafirmado que «en cuanto a los niños muertos sin Bautismo la Iglesia sólo los puede confiar a la misericordia de Dios, como hace en el rito de los funerales por ellos

En caso de necesidad, en peligro de muerte de quien no ha sido bautizado (menor o adulto**), cualquier persona puede y debe bautizar. Este es el motivo por el cual todos debemos saber bautizar.

Para bautizar (para efectuar el sacramento) hay que:

1) Tener la intención de  realizar lo que hace la Iglesia Católica

2) Derramar agua natural sobre la cabeza, diciendo al mismo tiempo la siguiente fórmula, sin omitir ninguna palabra:

“Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

No hay que pronunciar las palabras primero, y luego derramar el agua, ni derramar el agua primero, y luego pronunciar las palabras, sino que es necesario que las dos cosas se hagan al mismo tiempo. El agua debe correr por la piel y no solamente sobre los cabellos.

Una vez realizado lo anterior, el sacramento se ha realizado. El catecúmeno ha quedado bautizado y sin pecado original.

Pasado el peligro de muerte, deberá ser llevado el bautizado a su parroquia para que un sacerdote complemente las demás ceremonias.

1214 Este sacramento recibe el nombre de Bautismo en razón del carácter del rito central mediante el que se celebra: bautizar (baptizein en griego) significa «sumergir», «introducir dentro del agua»; la «inmersión» en el agua simboliza el acto de sepultar al catecúmeno en la muerte de Cristo, de donde sale por la resurrección con Él (cf Rm 6,3-4; Col 2,12) como «nueva criatura» (2 Co 5,17; Ga 6,15).

1256 Son ministros ordinarios del Bautismo el obispo y el presbítero y, en la Iglesia latina, también el diácono (cf CIC, can. 861,1; CCEO, can. 677,1). En caso de necesidad, cualquier persona, incluso no bautizada, puede bautizar (cf CIC can. 861, § 2) si tiene la intención requerida y utiliza la fórmula bautismal trinitaria. La intención requerida consiste en querer hacer lo que hace la Iglesia al bautizar. La Iglesia ve la razón de esta posibilidad en la voluntad salvífica universal de Dios (cf 1 Tm 2,4) y en la necesidad del Bautismo para la salvación (cf Mc 16,16).

https://www.aciprensa.com/noticias/videos-iglesia-catolica-celebra-misa-de-exequias-de-12-bebes-muertos-antes-de-nacer-76279

https://misadiaria.blogspot.com/2016/06/exequias-de-un-nino-no-bautizado.html

http://www.vatican.va/archive/ESL0020/_P4A.HTM

Bautismo de deseo, El Ordinario del lugar puede permitir que se celebren exequias eclesiásticas por aquellos niños que sus padres deseaban bautizar, pero murieron antes de recibir el bautismo (Canon 1183, 2).

https://es.catholic.net/op/articulos/11151/cat/483/esperanza-para-los-ninos-muertos-sin-bautizar.html#modal

La salvación es dada sólo a través de la participación en el misterio pascual de Cristo, es decir, por medio del bautismo (sacramental o recibido de alguna otra forma). Nadie puede salvarse (ni siquiera los niños que aún no tienen ninguna culpa personal) sin la gracia de Dios, en la que, en cierto modo, se incluye una relación explícita o implícita con la Iglesia (cf. “La esperanza de salvación…” nn. 57-67, 82, 99).

Los niños no pueden entrar en el Reino de Dios si no han sido liberados del pecado original a través de la gracia redentora de Cristo (“La esperanza de salvación…” n. 36).

Catecismo Iglesia Catolica 1261 En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (cf 1 Tm 2,4) y la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir: «Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis» (Mc 10,14), nos permiten confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo. Por esto es más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo Bautismo.

1262 Los distintos efectos del Bautismo son significados por los elementos sensibles del rito sacramental. La inmersión en el agua evoca los simbolismos de la muerte y de la purificación, pero también los de la regeneración y de la renovación. Los dos efectos principales, por tanto, son la purificación de los pecados y el nuevo nacimiento en el Espíritu Santo (cf Hch 2,38; Jn 3,5).

Lex orandi, lex credendi.

«Antes del Vaticano II, en la Iglesia latina, no había un rito de exequias para los niños no bautizados, que eran sepultados en tierra no consagrada. En rigor tampoco existía un rito fúnebre por los niños bautizados, aunque en este caso se celebraba una Misa de Ángeles, y naturalmente se les daba sepultura cristiana. Gracias a la reforma litúrgica postconciliar, el Misal Romano contiene ahora una Misa por los niños que mueren sin bautismo, y además se encuentran plegarias especiales para este caso en el Ordo exequiarum. Aunque en ambos casos el tono de las plegarias sea particularmente cauto, de hecho hoy la Iglesia expresa en la liturgia la esperanza en la misericordia de Dios a cuyo cuidado amoroso es confiado el niño. Esta oración litúrgica refleja y a la vez da forma al sensus fidei de la Iglesia latina acerca del destino de los niños que mueren sin bautismo: lex orandi, lex credendi. Es significativo que en la Iglesia Católica griega haya solamente un rito fúnebre para los niños, bautizados o no, y la Iglesia ruega por todos los niños difuntos para que puedan ser acogidos en el seno de Abraham, donde no hay dolor ni angustia, sino sólo vida eterna»

http://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1212271153-dios-lleve-al-cielo-a-los-nin

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