Corredentora

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ASUNCION DE LA VIRGEN AL CIELO FIESTA DE LA DIVINA VOLUNTAD

 

Vol. 2.  Agosto 15, 1899 (59)/

…Después de esto me he sentido salir fuera de mí misma en la bóveda de los cielos, junto con mi amante Jesús.  Parecía que todo estaba en fiesta, Cielo, Tierra y Purgatorio, todos estaban inundados de un nuevo gozo y júbilo.  Muchas almas salían del Purgatorio y como fulguraciones llegaban al Cielo para asistir a la fiesta de nuestra Reina Mamá. 

 

También yo me ponía en medio de aquella multitud inmensa de gente, es decir, ángeles, santos y almas del Purgatorio que ocupaban aquel Nuevo Cielo, que era tan inmenso, que el nuestro, el que vemos comparado con aquel me parecía un pequeño agujero, mucho más que tenía la obediencia del Confesor. 

 

Pero mientras hacía por mirar no veía otra cosa que un Sol luminosísimo que esparcía rayos que me penetraban toda, de lado a lado, y me volvían como un cristal, tanto que se descubrían muy bien los pequeños defectos y la infinita distancia que hay entre el Creador y la criatura; tanto más que aquellos rayos, cada uno tenía su marca:  Uno delineaba la santidad de Dios, otro la pureza, otro la potencia, otro la sabiduría y todas las otras virtudes y atributos de Dios; así que el alma viendo su nada, sus miserias y su pobreza, se sentía aniquilada y en vez de mirar, se postraba con la cara en la tierra ante aquel Sol Eterno, ante el Cual no hay ninguno que pueda estar frente a El.

 

Lo más era que para ver la fiesta de nuestra Mamá Reina que se debía mirar desde dentro de aquel Sol, tanto parecía inmersa en Dios la Virgen Santísima, que mirando desde otros puntos no se veía nada.  Ahora, mientras me encontraba en estas condiciones de aniquilamiento ante el Sol Divino, y la Mamá Reina tenía en sus brazos el Niñito, Jesús me ha dicho:

 

“Nuestra Mamá está en el Cielo, te doy a ti el oficio de hacerme de  mamá en la tierra, y como mi Vida está sujeta continuamente a los desprecios, a la pobreza, a las penas, a los abandonos de los hombres, y mi Madre estando en la tierra fue mi fiel compañera en todas estas penas, y no sólo eso, sino buscaba aliviarme en todo, por cuanto podían sus fuerzas, así también tú, haciéndome de madre me harás fiel compañía en todas mis penas, sufriendo tú en vez de Mí por cuanto puedas, y donde no puedas buscarás darme al menos un consuelo. Debes saber que te quiero toda atenta y ocupada en Mí.  Seré celoso aun de tu respiro si no lo haces por Mí, y cuando vea que no estás toda atenta para contentarme, no te daré ni paz ni reposo.”

 

….Después, viéndolo aliviado, he comenzado a acariciarlo y a besarlo y le he dicho: “Mi solo y único tesoro, ni siquiera me has dejado ver la fiesta de nuestra Reina Madre, ni escuchar los primeros cánticos que le cantaron los ángeles y los santos en el ingreso que hizo en el Paraíso.”  Y Jesús: 

 

“El primer canto que hicieron a mi Mamá fue el Ave María, porque en el Ave María están las alabanzas más bellas, los honores más grandes, y se le renueva el gozo que tuvo al ser hecha Madre de Dios, por eso recitémosla juntos para honrarla, y cuando tú vengas al Paraíso te la haré encontrar como si la hubieras dicho junto con los ángeles aquella primera vez en el Cielo.”

 

Y así hemos recitado la primera parte del Ave María juntos. ¡Oh, cómo era tierno y conmovedor saludar a nuestra Mamá Santísima junto con su amado Hijo!  Cada palabra que El decía, llevaba una luz inmensa en la cual se comprendían muchas cosas sobre la Virgen Santísima, ¿pero quién puede decirlas todas?  Mucho más por mi incapacidad, por eso las paso en silencio.

 

Vol. 18  Agosto 15, 1925  (2)/

…Después de esto me he puesto a pensar en la fiesta de mi Celestial Mamá Asunta al Cielo, y mi dulce Jesús con un acento tierno y conmovedor ha agregado:

 

“Hija mía, el verdadero nombre de esta fiesta debería ser: “La fiesta de la Divina Voluntad.”  Fue la voluntad humana la que cerró el Cielo, que destrozó los vínculos con su Creador, la que hizo salir todas las miserias, el dolor y que puso término a las fiestas que la criatura debía gozar en el Cielo. 

 

Ahora, esta criatura, Reina de todos, con hacer siempre y en todo la Voluntad del Eterno, es más, se puede decir que su vida fue sólo la Voluntad Divina, abrió el Cielo, se vinculó con el Eterno e hizo volver las fiestas en el Cielo con la criatura.

 

Cada acto que hacía en la Voluntad Suprema era una fiesta que iniciaba en el Cielo, eran soles que formaba como ornamentos de estas fiestas, eran músicas que enviaba para alegrar la Jerusalén Celestial, así que la verdadera causa de esta fiesta es la Voluntad Eterna obrante y cumplida en mi Mamá Celestial, que obró tales prodigios en Ella, que dejó estupefactos a Cielos y tierra, encadenó al Eterno con los vínculos indisolubles de amor, raptó al Verbo Eterno hasta su Seno; los mismos ángeles, raptados, repetían entre ellos: 

 

“¿De donde tanta gloria, tanto honor, tanta grandeza y tantos prodigios jamás vistos, en esta excelsa Criatura?  No obstante es del exilio que viene.”  Y atónitos reconocían la Voluntad de su Creador como vida y obrante en Ella y estremeciéndose decían: 

 

“¡Santa, santa, santa, honor y gloria a la Voluntad de nuestro Soberano Señor y gloria y Tres veces Santa Aquella que ha hecho obrar a esta Suprema Voluntad!” 

 

Así que es mi Voluntad en la que más que todo fue y es festejada en el día de la Asunción al Cielo; fue mi Voluntad únicamente la que hizo ascender tan alto a mi Madre Santísima y la que la distinguió entre todas las criaturas; todo lo demás habría sido nada si no hubiera poseído el prodigio de mi Querer. 

 

Fue mi Voluntad que le dio la fecundidad Divina y la hizo Madre del Verbo, fue mi Voluntad la que le hizo ver y abrazar a todas las criaturas juntas, haciéndose Madre de todas y amando a todas con un amor de maternidad divina, y haciéndola Reina de todos la hacía imperar y dominar. 

 

En aquel día mi Voluntad recibió los primeros honores, la gloria y el fruto abundante de su labor en la Creación y comenzó su fiesta que jamás interrumpe por la glorificación de su obrar en mi amada Madre; y si bien el Cielo fue abierto por Mí y muchos santos estaban ya en posesión de la Patria Celestial cuando la Reina Celestial fue asunta al Cielo, sin embargo la causa primaria era precisamente Ella, que había cumplido en todo la Suprema Voluntad, y por eso se esperó a Aquella que tanto la había honrado y contenía el verdadero prodigio de la Santísima Voluntad para hacer la primera fiesta al Supremo Querer. 

 

¡Oh, cómo todo el Cielo glorificaba, bendecía, alababa a la Eterna Voluntad, cuando veía a esta sublime Reina entrar en el Empíreo, en medio de la Corte Celestial, toda envuelta en el Sol eterno del Querer Supremo!  La veían toda adornada por la Potencia del Fiat Supremo, no había habido en Ella ni siquiera un latido que no tuviera impreso en él este Fiat, y atónitos la miraban y le decían: 

 

“Asciende, asciende más arriba, es justo que Aquella que tanto ha honrado al Fiat Supremo y que por medio suyo nos encontramos en la Patria Celestial, tenga el trono más alto y que sea nuestra Reina.”  Y el más grande honor que recibió mi Mamá, fue el ver glorificada la Divina Voluntad.”

 

Vol. 24  Agosto 15,1928  T (35)

…Después de esto estaba pensando y acompañando a la Soberana Reina cuando fue Asunta al Cielo y mi dulce Jesús, moviéndose en mi interior, como ensalzando a su Madre Celestial me ha dicho: 

“Hija mía, la gloria de la Madre del cielo es insuperable, ningún otro de las regiones celestes posee mares de gracia, de luz, mares de belleza y de santidad, mares de potencia, de ciencia y amor; y mucho más estos mares los posee en el mar interminable de su Creador.  Los otros moradores de la Patria bendita, a lo más poseen quién los pequeños riachuelos, quién los goteos, quién las fuentecitas; solo Ella es la única, porque fue la única que hizo vida en el Fiat Divino.  Nunca tuvo lugar en Ella el querer humano, su vida fue toda de Voluntad Divina, y en virtud de Ella concentró en sí todas las criaturas concibiéndolas en su materno Corazón y bilocando a su Hijo Jesús tantas veces para darlo a cada criatura que había concebido en su Corazón virgen.  Por eso su maternidad está extendida a todos, todos pueden darse el alardeo y decir: “La Madre de Jesús y Madre mía es esta Madre tan dulce, amable, amorosa; nos da a cada uno a su Hijo dilecto como garantía de su amor materno”.  Solo mi Voluntad podía darle esta virtud de concebir a todas las criaturas como hijos suyos y de multiplicar tantas veces a su Jesús por cuantos hijos tenía. 

 

Ahora en el cielo la alteza de la Madre Soberana, poseyendo sus mares, no hace otra cosa que levantar olas altísimas de luz, de santidad, de amor, etc, y las descarga sobre el trono del Ente Supremo, el cual para no hacerse vencer del amor de Ella, por debajo de los mares de la Virgen Reina, que como Él tiene su mar más extenso, más profundo, forma olas más altas y las vierte sobre Ella y Ella prepara las otras y Dios las otras, de modo que todo el cielo queda alegrado de estas olas de luz, de bellezas, de amor y similares, tanto que todos toman parte y gozan.  Y viendo que ellos, esto es los beatos, no pueden formar estas olas por que no poseen mares, entienden que si su Madre y Reina  todo lo posee es porque formó su vida y santidad en la Voluntad Divina.  Así que los santos en la Virgen, conocen lo que significa santidad de Querer Divino en la criatura y por eso suspiran que otras criaturas porten estos mares a la Patria Celestial, para ver formar olas encantadoras y de mayor goce para ellos. 

 

La tierra no conoce aún la santidad en mi Voluntad y por eso amo tanto hacerla conocer, pero en el cielo se nota bien, porque está la Reina Soberana, que solo al verla se hacereveladora de la santidad de mi Fiat.  Así que Ella en virtud de Él fue portento en la tierra de gracias para sí y para toda la familia humana y es portento de gloria en la Patria Celestial, ninguna otra criatura se puede decir es parecida a Ella. 

 

Vol.  28  Agosto 15, 1930 T (22)

Estaba pensando en mi Madre Celestial en el acto cuando fue Asunta al Cielo, y ofrecía mis pequeños actos hechos en el Fiat Divino para darle mis homenajes, mis alabanzas, en su honor y gloria.  Pero mientras esto hacía mi dulce Jesús me ha dicho:     

 

“Hija mía, la gloria, la grandeza, la potencia de mi Madre Celestial en nuestra Patria es insuperable, ¿y sabes por qué? Su vida en la tierra fue hecha dentro de nuestro Sol Divino, no salió nunca de dentro de la habitación de su Creador, no conoció otra cosa que nuestra sola Voluntad, no amó otra cosa que nuestros intereses, no pidió otra cosa que nuestra gloria. Se puede decir que formó el sol de su vida en el Sol de su Creador.  Así que quien la quiera encontrar en la celestial morada, debe venir en nuestro Sol donde la Soberana Reina, habiendo formado su sol, expande sus rayos maternos a favorde todos y resplandece de tal belleza que extasía todo el Cielo, sintiéndose todos doblemente felices por tener una Madre tan santa y una Reina tan gloriosa y potente.  La Virgen es la primera hija y única que posee a su Creador y es sola la que tiene hecha vida en el Sol del Ente Supremo, y que habiendo sacado su vida de este Sol Eterno, no es maravilla que vívida de luz que había formado su sol fulgidísimo alegrara toda la Corte Celestial. 

 

Es propiamente esto lo que significa vivir en mi Divina Voluntad, vivir de luz y formar su vida en nuestro mismo Sol.  Era esta la finalidad de la creación, tener las criaturas creadas por nosotros, nuestros amados hijos, en nuestra misma morada,alimentarla con nuestros mismas comidas, vestirlos con vestimentas reales, y hacerlos disfrutar de nuestros mismos bienes.  ¿Qué padre y madre terrena piensa poner fuera de sus moradas al parto de sus entrañas, sus queridos hijos y de no dar su herencia a los propios hijos?  Creo que ninguno, es más, cuántos sacrificios no hacen para volver ricos y felices a los propios hijos.  Si esto le pasa a un padre terreno y a una madre, mucho más el Padre Celestial quería y amaba que sus hijos permanecieran en su morada, para tenerlos en torno a sí, para felicitarse con esos y tenerlos como corona de sus manos creadoras.  Pero el hombre ingrato abandonó nuestra habitación, rehusó nuestros bienes y se contentó de ir vagabundo viviendo en las tinieblas de su voluntad humana.” 

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