Depresión, Stress, Acedia ó Ataque espiritual?

acedia

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios para que, llegada la ocasión, os ensalce; confiadle todas vuestras preocupaciones, pues él cuida de vosotros. Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.
Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos. El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de breves sufrimientos, os restablecerá, afianzará, robustecerá y os consolidará. A él el poder por los siglos de los siglos. Amén. 1Pe 5:6-11

Del griego Akedeia , falta de cuidado, descuido, negligencia, indiferencia, tristeza, pesar, pérdida del gozo, de la dulzura y del fervor, y su transformación en tristeza, avinagramiento o frialdad ante los bienes divinos o espirituales, parece emparentar con la apostasía o conducir a ella. La sal pierde su sabor, luego viene la disipación, o sea un vagabundeo ilícito del espíritu, la pusilanimidad, la torpeza, el rencor, la malicia, o sea, el odio a los bienes espirituales y la desesperación.

De la Acedia no se suele hablar. No se la enumera habitualmente en la lista de los pecados capitales. Cuando se acepta el pensamiento de tentación, uno termina viviendo como piensa y justificando su manera de vivir.

Forma parte los pecados contra el Amor a Dios. “La acedía o pereza espiritual llega a rechazar el gozo que viene de Dios y a sentir horror por el bien divino” (Catecismo 2094). Los Padres espirituales entienden por ella una forma de aspereza o desabrimiento debidos a la pereza, al relajamiento de la ascesis, al descuido de la vigilancia, a la negligencia del corazón. `El espíritu está pronto pero la carne es débil´ (Mateo 26,41)” (Catecismo 2733) La indiferencia, la ingratitud y la tibieza son formas de acedia, tristeza por el bien divino del que goza la caridad, es pereza para las cosas relativas a Dios y a la salvación, a la fe.

Dios mío, oye mi clamor, atiende a mi oración. Clamo a ti desde el confín de la Tierra cuando ya me desfallece el corazón. Llévame a la roca que no puedo alcanzar, pues tú eres mi refugio y mi torre fortificada contra el enemigo. Salmo 61:2-4

La búsqueda de lo nuevo y el éxito, empuja a cambiar aquello que se tiene por aquello que aún no se tiene, en la ilusión de que es aquello que no se tiene lo que custodia la felicidad, ningún tiempo como el nuestro ha enfatizado como cuestión de vida o muerte la realización del éxito personal. El hombre se ha convertido en una máquina de goce, cuando falta hay una caída en el vacío, la depresión y la acedía.

Estas son formas de ataque espiritual para los cuales el hombre de hoy no esta preparado, es por eso que cae tan fácil. De allí vienen los suicidios 1.500.000 al año en el mundo contando Africa y Oriente.

A los justos, empero, Dios los mira y escucha atentamente sus clamores. Cuando claman a él, los escucha y los libra de sus angustias. Salmo 34: 17-18

La depresión puede ser también parte del plan de Dios. En la historia de Saúl, la depresión fue el instrumento que Dios usó para traer a David al palacio real.
“la clave para ayudar a una persona con depresión es el amor y la oración. Las personas que cuidan de los enfermos deprimidos deben ayudar a recuperar la propia estima, la confianza en sus capacidades, el interés por el futuro, las ganas de vivir…, hacerles percibir la ternura de Dios… En el camino espiritual son de gran ayuda la lectura y la meditación de los salmos, el rezo del Rosario, la participación en la Eucaristía, fuente de paz interior” (Juan Pablo II, XVIII Conferencia Internacional sobre la Depresión).

No temas, pues yo estoy contigo, no mires con desconfianza, pues yo soy tu Dios, y yo te doy fuerzas, yo soy tu auxilio y con mi diestra victoriosa te sostendré. Isaías 41:10

La cultura nihilista que domina la sociedad y que tiene sus altavoces en los Medios de Comunicación son el conducto del ataque espiritual.
Al menospreciar el trabajo como realización de la persona,
Al desnaturalizar los lazos de afecto,
El ver al otro como un infierno,(Sartre)
La visión Freudiana que reduce al hombre a sus pulsiones, (vicios)
La estructuración de pecado como derecho, que tiene como consecuencia la desconstrucción de la persona y abre verdaderos focos de depresión.

La tristeza es “como la polilla al vestido y la carcoma a la madera, así la tristeza daña el corazón del hombre” (Prov 25,20);

“Anímate, pues, y alegra tu corazón, y echa lejos de ti la congoja; porque a muchos mató la tristeza. Y no hay utilidad en ella” (Ecl. 30,24-25).

La alegría es la primera y la última palabra del Evangelio.

Queridos hermanos, no se extrañen de este fuego que prendió entre ustedes para ponerlos a prueba. No es algo insólito lo que les sucede. Más bien alégrense de participar en los sufrimientos de Cristo; pues en el día en que se nos descubra su Gloria, ustedes estarán también en el gozo y la alegría.
1 Pedro 4: 12-13

Nos vienen pruebas de toda clase, pero no nos desanimamos. Andamos con graves preocupaciones, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aplastados. 2 Corintios 4: 8-9

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