Un Dios, Santísima trinidad.

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San Agustín un día paseaba por la playa mientras iba reflexionando sobre el misterio de la Santísima Trinidad. Trataba de comprender, con su mente analítica, cómo era posible que tres Personas diferentes (Padre, Hijo y Espíritu Santo) pudieran constituir un único Dios.

“Estando en esas cavilaciones encontró a un niño que había excavado un pequeño hoyo en la arena y le echaba agua del mar. El niñito corría hacia el mar y recogía un poquito de agua en una concha marina. Después regresaba corriendo a verter el líquido en el hueco, repitiendo esto una y otra vez. Aquello llamó la atención del santo, quien lleno de curiosidad le preguntó al niño sobre lo que hacía:

–Intento meter toda el agua del oceáno en este hoyo –le respondió el niñito.

–Pero eso es imposible –replicó el teólogo– ¿cómo piensas meter toda el agua del oceáno que es tan inmenso en un hoyo tan pequeñito?

– Al igual que tú, que pretendes comprender con tu mente finita el misterio de Dios que es infinito…

Y en ese instante el niño desapareció”.

Jesús, es decir el Dios encarnado, personalmente, nos reveló el secreto de la santísima trinidad.

“A Dios nadie le vio jamás: el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, ése nos lo ha dado a conocer.”

Él nos reveló el secreto de la trinidad.

“Os he llamado amigos, porque todo lo que oí de mi Padre os lo he hecho conocer”.”A vosotros se os ha concedido el conocer los misterios del Reino de los Cielos”

He aquí que “después de habernos hablado en otro tiempo y de múltiples maneras por sus profetas, en estos últimos tiempos Dios nos habló por su propio Hijo” “Aquel que es su pensamiento, su Palabra, su Verbo, la Imagen de su substancia y el esplendor de su gloria” “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.” El nos reveló el nombre de su Padre y su identidad de naturaleza con El: “Mi padre y Yo somos una misma cosa”.

Nos anunció la venida del Espíritu que renovaría todas las cosas y animaría a su Iglesia con el mismo Espíritu del Padre y del Hijo a fin de encaminar a los hombres a la unión con Dios.

En adelante todas las generaciones de creyentes que quieran “adorar al Padre en espíritu y en verdad”, se prosternarán ante la faz de la Trinidad.

Somos Bautizados “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”

“El origen eterno del Espíritu se revela en su misión temporal. El Espíritu Santo es enviado a los apóstoles y a la Iglesia tanto por el Padre en nombre del Hijo, como por el Hijo en persona, una vez que vuelve junto al Padre. El envío de la persona del Espíritu tras la glorificación de Jesús, revela en plenitud el misterio de la Santísima TRINIDAD.” Catecismo 244.

Como me envió mi Padre, así os envío Yo. Diciendo esto, sopló y les dijo: Recibid el Espíritu Santo;” “aparecieron, como divididas, lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Espíritu Santo; y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según que el Espíritu les movía a expresarse.”

“La gracia del Señor Jesucristo y el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros”. 2Co 13:13

“El misterio de la Santísima TRINIDAD es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la ‘jerarquía de las verdades de fe’. ‘Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres, apartados por el pecado, y se une con ellos’.” Catecismo 234.

Credo de Nicea – Constantinopla (Credo Largo)

 

Creo en un solo Dios,

Padre todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra,

de todo lo visible y lo invisible.

 

Creo en un solo Señor, Jesucristo,

Hijo único de Dios,

nacido del Padre antes de todos los siglos:

Dios de Dios,

Luz de Luz,

Dios verdadero de Dios verdadero,

engendrado, no creado,

de la misma naturaleza del Padre,

por quien todo fue hecho;

que por nosotros lo hombres,

y por nuestra salvación

bajó del cielo,

y por obra del Espíritu Santo

se encarnó de María, la Virgen,

y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado

en tiempos de Poncio Pilato;

padeció y fue sepultado,

y resucitó al tercer día, según las Escrituras,

y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;

y de nuevo vendrá con gloria

para juzgar a vivos y muertos,

y su reino no tendrá fin.

 

Creo en el Espíritu Santo,

Señor y dador de vida,

que procede del Padre y del Hijo,

que con el Padre y el Hijo

recibe una misma adoración y gloria,

y que habló por los profetas.

 

Creo en la Iglesia,

que es una, santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un solo bautismo

para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos

y la vida del mundo futuro.

Amén.

Acerca de Bottega Divina

Bottega Divina difusión del arte y el legado histórico del Catolicismo. Herencia y patrimonio de la Humanidad, camino de salvación. La verdad os hará Libres
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