“diosa razón”

diosa razon

 

Robespierre y Danton masones iluminados, en mayo de 1794, proclamaron el culto al “Ser Supremo”, es decir, al Diablo.

La imagen de la diosa razón sustituyó la imagen de la Virgen, en la catedral de Notre Dame.

Se cambio el calendario juliano por el calendario republicano. Se anularon las fiestas religiosas y fueron inventadas fiestas nuevas en honor del “Ser supremo”,se inició un nuevo conteo de años a partir de la revolución y se cambio el nombre de los meses para borrar la historia del cristianismo Cada mes se dividió en tres periodos, de diez días, cada uno llamados décadas. El último día de cada década estaba dedicado al descanso laboral.

Este calendario republicano estuvo en vigor poco más de doce años. un solo día se asesinaba en París a dos obispos y 200 sacerdotes, se “nacionalizaron” los bienes de la iglesia, todas las tierras que poseía la Iglesia fueron vendidas, y obligaron a que los obispos fueran elegidos por los ciudadanos.

También se convertía a los sacerdotes en funcionarios del Estado, dicen que hubo entre 35.000 y 40.000 ejecutados en la guillotina, hubo mas de 40.000 exiliados por cuestiones religiosas, en las regiones católicas sublevadas como Bretaña, Languedoc, Provenza, más de 50.000 fueron víctimas este tipo de terror revolucionario, regiones enteras como La Vendée fueron asesinadas sin dejar un solo sobreviviente.(120.000 habitantes)

Por la razón se explicaba todo, pero ésta es diferente en cada persona por lo que no hay bien ni mal, ni moral ni verdad objetivas. Por lo tanto para evitar el caos debería haber un ente que dijese qué es bueno y qué es malo, que es verdad y qué es mentira e hiciese las leyes.
Correspondia al conjunto de la sociedad, por mayoría democráticamente elegida, que decidiese que es bueno y malo, que es la verdad y la mentira y en base a ello hacer las leyes.

Los que se opusieran y resistieran serían intrínsecamente malos (por lo que habría que exterminarlos) o estarían locos (por lo que habría que encerrarlos), una red de “sedes sociales” (2.000 en París) donde los vecinos de cada barrio debían inscribirse era el medio para controlarlos. La sede social tenía comisarios de barrio que conocían y controlaban a los vecinos, sus costumbres, creencias y prácticas.

Los adoradores de la diosa Razón, de la diosa Libertad y de la diosa Humanidad, buscaban reemplazar la fe católica, con la finalidad de desmantelar la Iglesia ya que la revolución se caracteriza por la rebelión del hombre frente a Dios, que pretendió anular la Iglesia Católica en Francia, la relación Iglesia-Estado y la formación del primer Estado A-confesional, trajo como consecuencia la desaparición del patrimonio artístico francés, (destruido por iconoclastas) la asunción por el Estado de la “educación” y el desmantelamiento de la red educativa.
En julio de 1794 la Convención Nacional dio nuevos pasos para acabar con el cristianismo e imponer definitivamente la adoración al dios-Estado. Aprobó por aclamación que Dios no existía y seguidamente votó que el Universo estaba regido por el Ser Supremo (el Gran Arquitecto), y a él se le agasajaría con un día de fiesta nacional. El Ser Supremo estaba atendido por la por diosa Razón, a quien también se le dedicó un día de fiesta. Toda la Nación debería adorar y someterse al nuevo dios, a la nueva diosa y a su brazo ejecutor, el Estado. Ese es el nuevo orden mundial.

Una banda de revolucionarios sacó del carruaje en que se conducía a la prisión a tres sacerdotes y los colgó; Las masacres empezaron con el degüello de 23 sacerdotes encarcelados en la prisión de la Abadía por unos federados marselleses y bretones. Un grupo de los 150 sacerdotes que estaban encarcelados en el convento de las Carmelitas, se rindió. Cuando llegó el grupo ejecutor al convento, los sacerdotes se dirigieron a la capilla en la que fueron asesinados a golpes de pico, de hacha y bastón. En este lugar fueron “juzgadas” y “ejecutadas” más de 300 personas.
Stanislas-Marie Maillart ejecutor de las órdenes del Comité de vigilancia, condenó, uno a uno, a todos aquellos que se presentaran ante él “a la fuerza”.
Cuando se abrían las puertas de los conventos, los condenados caían bajo las picas o las bayonetas; estas masacres duraban toda la noche, varios sacerdotes fueron asesinados en la iglesia de Saint-Paul Saint Louis. Las matanzas se llevaron a cabo en todas las cárceles: en la Conserjería, en la Prison du Grand Châtelet, en la Force en Salpêtriére, Bicêtre y en la Prison des Carmes etc.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *