Edad de la Soberbia

La arqueología presta atención a los elementos descubiertos, pues hablan de la época a la que pertenecen, por ejemplo, se denomina edad de piedra al periodo que va desde que el ser humano empezó a elaborar herramientas y artefactos de piedra hasta que empezó a elaborar metales. Hay tres grandes eras o edades, Edad de piedra, Edad de bronce y Edad de hierro.

Desde ya se debate como llamaran las generaciones futuras a la era o edad que corre. Algunos pretenden que se llame la edad del petróleo o del plástico, otros sostienen que vivimos la era de la electricidad. Otros la era de la Ciencia…

Realmente estamos viviendo la era del egoísmo o la soberbia y como consecuencia el hombre de esta era hace lo que sea por el prestigio, la fama, el aplauso, la admiración de los demás, o simplemente la aprobación, o por lo menos la aceptación de los demás, con un like se conforman. Los frutos de la soberbia son la tristeza, la soledad y el vicio. Los futuros arqueólogos encontrarán los elementos que marcan la actual sociedad y a partir de ellos la nombraran así.

Apartaestudios para vivir solo, aborto a la carta, los que logran nacer aplican la eutanasia a los “desalmados viejos  -que según cuentas han sacrificado 4 mil millones de niños- camas sencillas para dormir solo, televisores en cada cuarto para ver solo lo que yo quiero, mi Smartphone, ayudas sexuales, aborto generalizado, el suicidio egoísta es la primera causa de muerte entre jóvenes en el mundo, toman vacaciones solos, un baño en cada cuarto para no compartir y en los lugares publicos baños unisex, familias monoparentales…

Iglesias vacías o peor aún, desacralizadas y convertidas en salas de concierto o cafeterías y hasta hoteles.

“Alardeando de sabios, se hicieron necios” Romanos 1:22

Aceptaron una ideología que desnaturaliza la propia esencia, como si fuera posible hacer opcional la naturaleza, rebelándose contra ella, llegando a cambiarse el sexo con operaciones quirúrgicas, envanecidos cayeron en tormentos y llegaron al extremo de hacerse irreconocibles, cambiaron el color de sus cabellos, pasan largas horas frente a un espejo mientras se ejercitan para moldear la forma de su cuerpo, se implantan senos, pectorales, glúteos, labios, llegando a ser tan falsos que hasta modifican sus dientes con diseño de sonrisa, se hacen Lipoesculturas en cualquier parte del cuerpo para modificar su forma natural, cirugía de párpado, elevación de las cejas, estiramiento facial, y hasta cambian la forma de las orejas.

Los medicamentos marcaron un hito en el mejoramiento de las condiciones de vida pero fueron usados para abusar de ellos, los opiáceos han sido consumidos por más de la mitad de la población mundial.

Obrando a su antojo se engríen y exaltan por encima de todo y profieren cosas inauditas contra lo absoluto, relativizando todo, solo les importa prosperar hasta colmarse, exaltándose a sí mismos por encima de todos. En lugar de lo verdadero, se veneran a sí mismos, aunque ello cause conflictos y guerras, solo respetan el poder y el tener. A quienes se les rindan, los premian con el dominio, con contratos o trabajos, para que los alaben como recompensa, su frase preferida es “usted no sabe quién soy yo”, de hecho de tanto hermosear ellos tampoco lo saben.

Esta edad o era, comenzó con la Ilustración racionalista que dio lugar a la civilización soberbia y formó un tipo de hombre que, olvidado de Dios, sólo confía en el propio saber y querer.

Una cultura apóstata, experta en proporcionar motivos para apostatar y después coartadas con las que cubrir de razones válidas el abandono de la fe y de la Iglesia.

“Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las gobiernan como señores absolutos y los grandes los oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros; sino que el que quiera ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será el esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por Muchos” (Marcos 10, 42-44)

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