El Origen de la “libertad”

Según la OMS,  frente a la  libertad sexual  es necesario un acercamiento hacia  las relaciones sexuales, así como la posibilidad de obtener placer y experiencias sexuales seguras, libres de coerción, discriminación y violencia. Para que la salud sexual se logre y se mantenga los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y cumplidos.

El historiador Heródoto informa que “la costumbre sin duda más ignominiosa que tienen los babilonios es la siguiente: toda mujer del país debe, una vez en su vida, ir a un santuario de Afrodita y yacer con un extranjero”. (Historia, I, 199.) Las prostitución estaba relacionada con la adoración de Baal, de Astoret y de otros “dioses” que se adoraban en Canaán y otros lugares.

Los prostitutos de templo también formaban parte de la adoración degenerada. 1Re 14:23, 24; 15:12; 22:46.

Vemos de forma clara que el degeneramiento sexual surge como adoración al demonio o a “Dioses” que piden esta forma de “sacrificio”

  • En el tercer milenio antes de Cristo, en Babilonia todas las mujeres tenían la obligación, al menos una vez en su vida, de acudir al santuario de Militta (la Afrodita griega) para practicar sexo con un extranjero como muestra de hospitalidad, a cambio de un pago simbólico. Este rito tiene su origen en la diosa de la cultura sumeria Innana, diosa de la belleza y la sensualidad. Sus sacerdotisas, que se habían consagrado vírgenes al servicio del templo, fornicaban con aquellos que habían dejado en el templo una ofrenda económica a la diosa. En la Biblia hay numerosas referencias a los actos “abominables” de estas sacerdotisas, Cananitas.
  • La divinidad amorosa Innana/Ishtar es la protectora de las prostitutas y de los amoríos extramaritales, que por cierto no tenían connotación especial en Babilonia, ya que el matrimonio no existía, era un contrato que perpetuaba la familia como sostén del estado y como generadora de riquezas, pero en el que no se hablaba de amor o de fidelidad amorosa.
  • El término prostitución proviene del término latino, prostituere, que significa literalmente “exhibir para la venta”.
  • El término loba como equivalencia de prostituta viene de los ritos producidos en febrero en honor al dios romano de los campos y los pastores, Fauno Luperco (Lupus-lobo). Eran llamadas lobas u originalmente lupas las que ejercían la prostitución sagrada con los sacerdotes de este dios, los luperci, en el Ara Máxima.
  • En el panteón romano de deidades una diosa menor de la agricultura era llamada “Puta”.
  • Las prostitutas, así como hoy ocultan sus negocios haciéndolos pasar por casas de masajes o los anuncian con luces rojas, en la Edad Media los disimulaban como si se tratara de tabernas, colgando en su puerta un ramo. Por esa razón, las comadres empezaron a llamarlas “rameras”, una palabra que les sonaba más púdica que “prostituta”.
  • En la Grecia clásica, la prostitución era practicada tanto por mujeres como por hombres jóvenes. El término griego para la prostitución es porne, derivado del verbo pernemi (vender), lo que derivado en la acepción moderna. Las prostitutas debían vestirse con ropas distintivas y estaban obligadas a pagar impuestos. En la iglesia tenían un lugar reservado e incluso eran enterradas separadas del resto.
  • Se cree que fue en la antigua Atenas donde se estableció el primer burdel, en el siglo VI a.C., como local de negocio (un servicio equivalía al salario de un día) en el que no estaba permitida la captación de cliente.
  • En Imperio Romano, la prostitución era habitual y había nombres distintos para las mujeres que ejercían la prostitución según su estatus y especialización. Las cuadrantarias eran llamadas así por cobrar un cuadrante (una miseria). Las felatoras eran practicantes expertas de la fellatio (libar, succionar), el acto más degradante.
  • Los egipcios fueron los primeros en prohibir las relaciones carnales con las mujeres nativas o peregrinas domiciliadas en los templos y demás lugares sagrados de la época. En Egipto, algunas mujeres, no siempre prostitutas, conocidas como felatrices, se pintaban los labios llamativamente, para dar a conocer su inclinación por esta práctica.
  • En la Roma Clásica, algunos prostitutos masculinos esperaban en las esquinas de los baños a mujeres que solicitaran sus servicios. Según la jerarquía romana de la degradación sexual, un hombre sospechoso de practicar cunnilingus a una mujer se rebajaba más que uno que fuera penetrado por otro hombre. Se le imponía el estatus legal de infame, al mismo nivel que prostitutas, gladiadores y actores, lo cual le impedía votar y representarse a sí mismo ante un tribunal.
  • En el siglo IX, Carlo Magno ordenó el cierre de todos los establecimientos donde a las mujeres se les permitía tener relaciones sexuales promiscuas y dispuso el destierro de las prostitutas. Durante las Cruzadas, las mujeres felatrices se vestían de hombres para poder viajar junto a los ejércitos, y así ofrecerles al anochecer sus servicios.
  • En la Edad Media, las prostitutas se establecieran en urbes grandes, generalmente villas universitarias, por la gran afición de los estudiantes a sus servicios. Era deber de los rectores vigilar que los estudiantes no frecuentasen los dominios de estas mujeres. Las meretrices también acudían con las ferias ambulantes y las grandes fiestas populares, como el carnaval o los torneos.
  • En la España de los Austrias en el siglo XVI, para que una joven pudiese entrar en una mancebía, o casa pública de prostitución, tenía que acreditar con documentos ante el juez de su barrio ser mayor de doce años, haber perdido la virginidad, ser huérfana o haber sido abandonada por la familia, siempre que ésta no fuese noble. El juez procuraba disuadir de sus torcidos intentos a la aspirante con una plática moral, y si no la convencía, le otorgaba un documento, donde la autorizaba para ejercer el infame oficio.

Cuando la mujer abandonó su papel de ser guardiana del amor por la familia, el rol más importante de la sociedad, las cosas volvieron al estado previo al Cristianismo, marcó el inicio del fin de la civilización cristiana. De quien la virgen María fue paradigma.

Sabat o aquelarre, la reunión que, bajo la presidencia del demonio tiene por objeto entregarse a orgías y excesos, acostumbra a celebrarse de noche, es una mezcla de adoración al diablo y desenfreno erótico, tiene por objeto oponerse al domingo cristiano, sin embargo, aunque la reunión satánica recibe el nombre de SABAT, se celebra también los viernes, como burla a Dios, de allí viene el viernes “cultural”.

Las más importantes se celebran cuatro veces al año, contra las cuatro grandes fiestas de la liturgia cristiana, estas son las que se llamaban gran SABAT.

Las cosas se han vuelto tan aberrantes, en el mundo de la ideología de género -que promueven desde reyes hasta presidentes y profesoras de escuela- que por fin entendemos a Ezequiel cuando dice.

” A las rameras se les paga; más tú has pagado a todos tus amantes, y les haces regalos, para que de todas partes vengan a pecar contigo”. Eze 16:33

Aunque suene absurdo en la actualidad usan instrumentos para violarse a sí mismos.

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