EL REINADO DE DIOS SOBRE LA PROPIA VIDA

CRISTO REY

ORACIÓN PODEROSA PROCLAMANDO, LIBRE Y CONSCIENTEMENTE, EL REINADO DE DIOS SOBRE LA PROPIA VIDA, FAMILIA, CASA Y TRABAJO.

Se ora para sanar y liberar con el poder de Dios. El Señor dará muchas bendiciones de sanación y liberación a quien la haga con amor y con fe. Esta oración es para hacerse personalmente, como signo de la total entrega de la propia vida al señor.

Ponerse de rodillas, ore con fe y despacio el Padre Nuestro, el Avemaría, el Credo, la Salve, la oración a San Miguel, a su Santo Ángel y por las almitas del purgatorio. Y luego ore con mucha fe y convicción:

SALMO 27

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? Cuando se alzaron contra mí los malvados para devorar mi carne, fueron ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropezaron y cayeron. Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá; aunque estalle una guerra contra mí, no perderé la confianza. Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo. Sí, él me cobijará en su Tienda de campaña en el momento del peligro; me ocultará al amparo de su Carpa y me afirmará sobre una roca. Por eso tengo erguida mi cabeza frente al enemigo que me hostiga; ofreceré en su Carpa sacrificios jubilosos, y cantaré himnos al Señor. ¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz, apiádate de mí y respóndeme! Mi corazón sabe que dijiste: “Busquen mi rostro”. Yo busco tu rostro, Señor, no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor, tú, que eres mi ayuda; no me dejes ni me abandones, mi Dios y mi salvador. Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá. Indícame, Señor, tu camino y guíame por un sendero llano, porque tengo muchos enemigos. No me entregues a la furia de mis adversarios, porque se levantan contra mí testigos falsos, hombres que respiran violencia. Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor.

Mi auxilio es el nombre de Dios uno y trino: Dios, Rey, Señor, dueño y amo de todo y de mi vida.

Mi auxilio es el nombre del Padre creador: que hizo el cielo y la tierra y creo mi vida.
Mi auxilio es el nombre de Jesús salvador: que ha salvado el cielo y la tierra y toda mi vida.
Mi auxilio es el nombre del Espíritu santificador: que ha vivificado el cielo y la tierra y toda mi vida.
Mi auxilio es el nombre de Dios padre de María, de Dios hijo de María, de Dios esposo de María: que con su poder, amor y gracia me llenan de sus bendiciones divinas.
Yo…… en este día me declaro: liberado(a), desatado(a) y sanado(a) por el poder amoroso de la divina y excelsa trinidad. Me declaro: sanado(a) por el Padre creador, desatado(a) por el Hijo salvador y liberado(a) por el Espíritu Santo.
Por el poder concedido a la Santa Iglesia, a sus sacerdotes y a mi director espiritual el padre…. yo….. soy liberado(a), desatado(a) y sanado(a). Mi vida es de Dios, para Dios, en Dios y con Dios hoy y siempre.
Pido a María santa me acompañe y ore por mi sanación y liberación para que se rompan las cadenas de la maldad, la maldición, el pecado que el enemigo ha enviado para destruirme. Que María hija del Padre, madre del Hijo y esposa del divino Espíritu este siempre auxiliándome y bendiciéndome. Y con su maternal intercesión aleje de mí las acechanzas del enemigo y sus agentes malignos. Pido a todos los Santos Coros Angélicos a todo el Ejército de Santos Ángeles guiados por San Miguel que vengan en mi ayuda, me auxilien y alejen de mí a mis enemigos y las maldades que hayan puesto en mí. Que San Miguel Arcángel, jefe de la milicia celestial, patrono de la iglesia, patrono mío, combata con su poder las fuerzas del demonio y los demonios que están atacando mi vida y los aleje con su espada poderosa. Pido a San Rafael y a San Gabriel que me bendigan en esta lucha y oren por mí, que estén a mi lado y me unjan contra toda maldad que desee oprimirme y hacerme daño a mí y a los míos. Pido a mi Santo Ángel guardián combata las maldades que mis enemigos: el demonio, el mundo, la carne y lo que los enemigos de mi vida han hecho contra mí, los míos y todo lo mío. Pido al ejercito de la iglesia celeste me ayude y ore por mí para ser libre ante Dios de toda maldad que me han puesto los enemigos de mi vida, de mi familia, de mi casa y de mi trabajo. Pido a San José, príncipe de los santos y patrono de la iglesia este a mi lado en el combate contra el mal. Que este en mi casa custodiando mi hogar con su presencia poderosa. Ruego a los santos apóstoles y santos patronos me ayuden y me mantengan firme en la fe, en la esperanza y en el amor para la batalla de cada segundo. Pido a la iglesia purgante su oración por mí en estos momentos de mi historia, para ir venciendo cada instante los combates que se me presentan y algún día reunirme con ellas en el cielo. Ruego a la Santa Iglesia militante con su santidad el Papa Francisco y su bendición apostólica, a todos los obispos, sacerdotes, consagrados y fieles: su oración por mí para seguir mi camino hacia la eternidad glorificando el nombre del Señor. Para combatir el buen combate de la fe. El demonio, sus jerarquías, sus agentes espirituales y materiales., todo enemigo visible e invisible no tienen poder sobre mí y no pueden estar en mi vida: se van de mi mente y pensamientos., de mi corazón y sentimientos; de mi cuerpo y fuerzas; de mi espíritu y alma. Se van de mi familia, de mi casa como lugar de los míos, de mi trabajo para el sustento de mi hogar.

El Señor es mi luz y mi salvación, mi Dios, mi amor y mi todo; por eso pido a su majestad infinita: me sane, me libere, me purifique, me limpie, me desate a mí, a mi familia, a mi casa y a mi trabajo con su poder creador, salvador y santificador. Dios tiene el poder porque es mi Señor y solo él tiene la majestad para obrar sobre mí. Con la autoridad de la Santa Iglesia en sus mandamientos, sacramentos, en sus sacerdotes, por medio de mi director espiritual el padre… toda maldad que hayan hecho sobre mi vida, sobre mi familia, sobre mi casa, sobre mi trabajo los enemigos de mi cuerpo y de mi alma se alejan a los pies del Señor porque mi vida es de Dios por siempre y para siempre y nada ni nadie puede estar en mi si no es el Señor de mi vida. Se alejan los enemigos con sus maldades, dejan en paz mi vida, a los míos y a todo lo mío, huyen ante la presencia del cielo porque yo no les pertenezco, ni los míos, ni lo mío. Nadie que no sea Dios puede estar y reinar en mi vida y en los míos y en lo que Dios me ha regalado. Se alejan de mi vida, de mi familia, de mi casa, de mi trabajo toda maldad del demonio: posesiones, vejaciones, infestaciones, presiones, opresiones, contaminaciones, esclavitudes, maldiciones, maleficios de brujería, magia, hechicería y toda clase de maldades destructoras que me han atacado, haciéndome daño a mí, a los míos y a lo mío. Todo pecado y maldad con el cual el enemigo me tenga esclavizado, atado, amarrado, presionado, contaminado se va de mi vida con el poder de la Trinidad Santa. Porque yo renuncio al demonio, a sus pecados y maldades con los cuales desea destruirme y llevarme a su reino. Proclamo que solo le sirvo al Señor Dios uno y trino y proclamo que soy su esclavo hoy, mañana y por siempre. Que no soy esclavo del demonio y sus pecados y maldades, que él no es mi señor ni mi dueño y no es señor de mi familia, ni de nada que tengo, por gracia de Dios; y por lo tanto no hay lugar para él y jamás lo habrá ni en mi vida, ni en mi familia, ni en mi casa, ni en mi trabajo. Por eso se van esos enemigos con sus maldades, seducciones, mentiras y engaños. Me declaro y proclamo liberado(a), sanado(a) y desatado(a): por el poder de mi Padre creador, de la sangre de mi salvador, del fuego de mi santificador. Se derriban, se destruyen de mi vida los muros de maldad porque soy templo de la Santísima Trinidad.
¿Quién como Dios Señor de cielo y tierra?….nadie como Dios Señor de cielo y tierra.
¿Quién como Dios Padre creador?….nadie como Dios Padre creador.
¿Quién como Dios Señor salvador?…nadie como Dios Señor salvador.
¿Quién como Dios Espíritu santificador?…nadie como Dios Espíritu santificador.

Proclamo que mi vida es del Señor uno y trino, huyan todos sus enemigos. Proclamo que mi familia es del Señor uno y trino, huyan todos sus enemigos. Proclamo que mi casa es del Señor uno y trino, huyan todos sus enemigos. Proclamo que mi trabajo es del Señor uno y trino, huyan todos sus enemigos. Proclamo que en mi vida y en la de los míos, Dios uno y trino es mi único Dios. Proclamo que en mi vida y en la de los míos, Dios Padre es mi único Señor. Proclamo que en mi vida y en la de los míos, Dios hijo es mi único rey. Proclamo que en mi vida y en la de los míos, Dios Espíritu Santo es mi único dueño. Proclamo que mi vida y la de los míos es de María Santa: hija del Padre, madre del Hijo y esposa del Espíritu Santo.
Yo declaro y proclamo con fe firme, con amor verdadero y con esperanza cierta que: Dios uno y trino: creador, salvador y santificador. Es el único Señor, dueño, amo, rey y Dios de mi vida, de mi familia, de mi casa y mi trabajo; y que es el único que tiene derecho de poseerme hoy por toda la eternidad; y que el Señor Dios uno y trino con María reinan sobre mí y los míos hoy y por toda la eternidad. Amén. Amén. Amén.
Proclamo por siempre y para siempre el reinado de Dios uno y trino sobre mi vida y los míos y con todo el ejército celestial, con mamita María y su Santa Iglesia glorifico su nombre con alabanzas celestiales: Santo, Santo, Santo, es el Señor Dios del universo, llenos están los cielos y la tierra de su gloria. Hosanna en el cielo., bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
AMÉN AMÉN AMÉN

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