Fiestas de Armero

Armero celebra sus tradicionales ferias, fiestas y Reinado Municipal del Folclor y la Agricultura, hasta el próximo 7 de agosto.

Pedro María Ramírez Ramos, declarado Beato el 8 de septiembre de 2017, por el papa, es conocido como “El mártir de Armero”.

Fue asesinado, arrastrado y vejado, a manos de una multitud de gente del mismo pueblo en que oficiaba como sacerdote en 1948.

A punta de machete y garrote entraron a la iglesia y destruyeron las imágenes de santos, profanaron y regaron las formas sagradas y destruyeron el mobiliario y otros objetos con el pretexto de buscar unas armas que no existían.

Arrastraron al sacerdote al centro de la plaza donde lo asesinaron cruelmente a machetazos, un tal Loco Arturo: “le metió un machetazo por el lado de la nuca”. La gente se ensañó contra su cuerpo, “las coperas de las cantinas del centro le daban puntapiés al cadáver del señor cura”, “Los muchachos le tiraban piedras en el estómago y otros lo golpeaban con varillas de hierro” (Lombo 1996, citado por G. Díaz 2000, 32).

El cuerpo no dejaba de moverse por los estímulos nerviosos ; Claudina Valderrama escuchó a personas que decían: “Dele, dele que todavía está vivo. Denle que así era como lo queríamos ver morir” (folio 97).

Ante el cadáver, a uno de los presuntos asesinos, Alonso Cruz, le escucharon decir: “Ay juep… le di un machetazo, esta (y le mostraba a otros el filo del machete) es sangre de cura” (f. 109, dicho por Trino Díaz)

Luego lo amarraron con cadenas a una zorra y lo arrastraron por todo el pueblo como un crucificado, luego fue arrojado a la entrada del cementerio, donde las mujeres de la zona de tolerancia (vecina al cementerio) se hicieron con los restos del padre e intentaron darle cristiana sepultura, pero sólo pudo ser cristianamente sepultado pasados más de 20 días de su martirio.

El obispo de Ibagué de la época, Pedro María Rodríguez, como castigo a las profanaciones hechas condenó a la parroquia y la puso en entredicho,  que prohíbe la realización de todo sacramento.

Uno de los primeros milagros del padre se obró sobre sus asesinos. A Camilo Leal y a Yesid Chavarro se les manifestó el padre Ramírez en la cárcel de Ibagué, donde pagaban condena.

Según Restrepo:

[…] a principios de junio de 1950 [Chavarro] oyó que le llamaban por su nombre; y vio a un individuo que no dudó él que fuera el padre Ramírez: esa persona era de “color gris”, se paseaba por la celda y le dijo: “Hay infierno y hay cielo”. (1952, 231-232)

En 1985 el volcán del Ruiz destruyo Armero, solo quedaron en pie el cementerio y la zona de tolerancia, los dos únicos lugares que se habían apiadado de los restos del martirizado…

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