Fouche, Gran oficial de honor del Gran Oriente

FOUCHÉ, duque de Otranto, ministro de la Policía. Gran oficial de honor del Gran Oriente de Francia, Gran Conservador de la Gran Logia de Francia, Venerable de la logia jacobina en el Oriente de París, miembro de la logia Los ciudadanos reunidos en el Oriente de Mélun y de la logia Sofía Magdalena, reina de Suecia en el Oriente de Arras.

El Hombre más rico de Francia, ponía y quitaba reyes y emperadores, los masones le servían como oídos y ojos, fundador del espionaje moderno, se caracteriza, sobre todo, por su habilidad para asegurarse su propia supervivencia y por mantenerse en el poder a toda costa, independientemente de quien lo ocupe; Audaz, frío, impenetrable, Fouché no tenía personalidad, intervino de forma decisiva para provocar la caída de “El Incorruptible” de Francia, Maximiliano Robespierre, quien estuvo a punto de ser su cuñado…

Empezó su vida como clérigo de los padres Oratonianos y se convirtió en perseguidor de todo lo que oliese a Iglesia, de matar a los nobles y burgueses paso a ser Duque de Otranto, de votar para guillotinar al rey Luis XVI a llamar y poner en el trono a Luis XVIII, de apoyar a Napoleon en su ascenso al poder y ser su ministro, a impedirle la entrada en Paris y negociar con los ingleses su derrota.

Se podría comparar con james bond y luego con M. La propia Josefina Bonaparte Miembro de una logia le daba cuentas de los movimientos de Napoleón…

Primero se adhiere a los girondinos, cuando el partido girondino va perdiendo su hegemonía, desplaza sus preferencias hacia el lado más radical jacobino y así pasa, de monárquico moderado a uno de los jacobinos más radicales, convirtiéndose en miembro del Comité de Salvación Pública, votó la ejecución de Luis XVI.

Como representante enviado a provincias para implantar “El Terror”, se distinguió por su celo en la campaña de descristianización y en la represión de Lyon (1793), se declaró ateo, quemó iglesias, se mofó de los religiosos, fusiló a cañonazos a los católicos y como la guillotina es muy lenta, lleva a los detenidos a una explanada de las afueras de Lyon y los mata a cañonazos. Se apodera también de todas las facultades eclesiásticas. Suprime el celibato, ordena a los sacerdotes que se casen en el plazo de un mes o que adopten un niño. De la forma más brutal, mata a miles de burgueses y adinerados destacando por su actuación sanguinaria que le valdrá el apodo de “Mitrailleur de Lyon” o “Ametrallador de Lyon”. Es llamado a Paris por el comité de salud pública, allí acude sin antes guillotinar al verdugo y a su ayudante, para que no cuenten todo lo que saben.

Participa activamente en el golpe de estado de Thermidor que puso fin al gobierno democrático de Robespierre y su Comité (1794), enviando a éste a la guillotina.

Por estas audacias, tiene que esconderse durante tres años en los que vivió en la pobreza extrema, pero usando una vez más su habilidad y los contactos de las logias comienza a ganarse la confianza de Barras, al que ayuda a acabar con la “Conspiración de los Iguales”, un intento de derrocar el Directorio y establecer un nuevo régimen, promovido por François Nöel Babeuf.

Babeuf siguiendo instrucciones de Fouché buscaba convertir la revolución en comunismo, lanzando un manifiesto comunista escrito por el propio Fouché. Iluminando el camino que luego seguirían Marx, y el «Hessische Landbote», de Jorge Buechner. La «Instruction de Lyon», lleva las firmas de Collot d’Herbois y Fouché

Esto le vale ser amnistiado y empleado como agente diplomático del gobierno. En 1799 fue nombrado Ministro de la Policía.

Desde allí llevó al poder a Napoleón Bonaparte, éste formó un gobierno provisional, con Fouché al frente de la policía, ministerio que ocupó en los periodos de 1799-1802 y 1804-1811.

Fouché implantó una oficina de censura de prensa y el “Gabinete Negro”. Era el dueño de Francia.

Napoleón, le decía «Debería echarlo y mandarlo fusilar», a lo que Fouché, impasible, contestaba «No soy de esa opinión, sire».

Napoleón le temía, decidió prescindir de sus servicios y suprimió el Ministerio de la Policía. Tras nombrarlo Senador, le regaló unos millones de francos, para así poder mandarlo al retiro, pero con todos los honores.

En el período que va de 1802 a 1804, Fouché se convirtió en el hombre más rico de Francia. Utilizó sus antiguos contactos para influir en el mercado bursátil, tanto empleando información privilegiada como manipulando el ánimo de los inversores. En 1804 Napoleón se corona emperador, lo cual causa un gran estupor en Francia y en Europa; temiendo por posibles conspiraciones, Napoleón se ve necesitado de los servicios de Fouché, que vuelve al Ministerio de la Policía.

Una vez consolidado en el poder Napoleón vuelve a prescindir de sus servicios, tremendo error…

En 1814 Napoleón abandona su exilio en la isla de Elba y desembarca en Francia. El régimen Borbón se ríe de la maniobra, creyendo que, con los 400 soldados que lo acompañan, Napoleón pronto será apresado. Sin embargo, conforme avanza por Francia, van viendo como cada pueblo y ciudad se le va sumando, de manera que Luis XVIII, impotente, trata de convencer a Fouché de que asuma el puesto de Ministro de Policía. Viendo que los Borbones están perdidos, Fouché sugiere a Luis XVIII que huya a Gante, mientras él se quedará en París para hacerse cargo de la situación y conspirar contra Napoleón.

Fouché se convierte de nuevo en Ministro de la Policía. La alianza internacional derrota a Napoleón en Waterloo, en 1815. Sus propios hombres le traicionan en la batalla por órdenes que Fouché ha dado a los generales de la logia.

Napoleón se retira a Francia, donde planea organizar la defensa. Sin embargo, Fouché se ha hecho fuerte, y la oposición al régimen napoleónico es grande. Antes de su partida, Napoleón había tenido que aceptar una constitución que confería amplios poderes a un nuevo parlamento, y Fouché lo domina. Cuando Napoleón llega derrotado a París, solicita reclutar más tropas, pero el parlamento se lo niega. Su situación es tremendamente débil, y Fouché conspira contra él para que sea depuesto. Finalmente, se alcanza un compromiso, y Napoleón abdica en su hijo, que el parlamento depone.

Fouché se hace con las riendas del poder, y conspira para entregar el poder a Luis XVIII a cambio de un ministerio. Con la entrada de las tropas aliadas en París, hace entrega del gobierno a los borbones.

Pocos días después de su llegada a Paris, el masón duque de Wellington, fue recibido en público y en privado por el gran duque de Otranto…

Napoleón escribe en una de sus Memorias: “Si la Traición tuviese un nombre sería Fouché”.

El párroco francés Jacques Francois Lefranc, el ex jesuita  Augustin Barruel y el erudito masón escocés John Robison revelaron que casi todos los cabecillas revolucionarios importantes habían sido masones, partiendo desde los teóricos propagandistas como Montesquieu, Rousseau, D’Alambert, Voltaire y Condorcet, hasta los activistas más prominentes de la Revolución, del Terror, el Directorio y el Bonapartismo, como el conde de Mirabeau y los revolucionarios Louis de Saint-Just, Camille Desmoulins, Danton, Jacques-René Hébert, Jean Paul Marat, Maximilien Robespierre, Felipe de Orleans, Joseph Fouché, Emmanuel Siéyès, François Babeuf, Rouget de L’Isle (compositor de La Marsellesa), el marqués de la Lafayette (creador de la escarapela tricolor), y hasta el mismo Napoleón Bonaparte.

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