Gracias

Sabes lo que deseas a alguien cuando dices Gracias?

Le deseas “La Gracia santificante” que es un favor o don gratuito concedido por Dios para ayudar al hombre a cumplir los mandamientos, salvarse o ser santo, la gracia es el acto de amor unilateral e inmerecido por el que Dios llama continuamente las almas hacia Sí.

“Es la influencia divina sobre el corazón del hombre, y su reflejo en la vida”

La gracia es un don sobrenatural, interior y permanente, que Dios nos otorga, por mediación de Jesucristo, para nuestra salvación

Don sobrenatural: Supera la naturaleza humana

Don permanente: Mora en el alma mientras se está en gracia, sin pecado mortal

Toda alma pura exenta de pecado mortal está en gracia.

Sólo Dios da la gracia santificante.

Todas las gracias son concedidas por los méritos de Jesucristo.

Dios nos da la gracia santificante para salvarnos.

La gracia se consigue con el confesionario.

El sacramento de la confesión fue instituido por Jesucristo cuando se apareció a sus Apóstoles reunidos en el cenáculo y les dio facultad para perdonar los pecados, diciéndoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; y a quienes se los retengáis, les serán retenidos».

Por estas palabras de Cristo se comunicó a los Apóstoles y a sus legítimos sucesores la potestad de perdonar y retener los pecados.

Por eso dice San Pablo que el Señor «nos confió el ministerio de la reconciliación».

Cristo instituyó los sacramentos para que la Iglesia los administrase hasta el final de los tiempos.

Si morimos en estado de gracia iremos al cielo.

“Si somos hijos de Dios, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo.

El cielo, según San Agustín, es: la exención de todo mal; la felicidad perfecta; la felicidad eterna.

“Nada son los sufrimientos de la vida presente comparados con la gloria que nos espera en el cielo” (2 Cor 4, 17).

“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo, si llega a perder su ama?” (Mt 16, 26)

“El que es injusto continúe aún en sus injusticias, el torpe prosiga en sus torpezas, el justo practique aún la justicia y el santo santifíquese más.
He aquí que vengo presto, y conmigo mi recompensa, para dar a cada uno según sus obras”.Apo 22:11,12

“El que oculta sus pecados no prosperará; el que los confiesa y se enmienda alcanzará misericordia.” Pro 28:13

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