Hegel

Georg Wilhelm Friedrich Hegel 1770 + 1831, nació en el seno de una familia luterana pietista (como Kant),  fue un teólogo-filósofo alemán. Su padre deseaba que se convirtiera en pastor protestante, recibió su formación en el Tübinger Stift (seminario de la Iglesia Protestante en Wurtemberg), donde estudió 5 años para ser pastor, fue revolucionario de la dialéctica-sofistica, habría de tener un impacto profundo en el materialismo histórico de Karl Marx, (judío convertido al protestantismo).

A los 23 años comenzó a trabajar como profesor de los hijos de una familia aristócrata pero se desilusionó con el trato servil que le exigían. El nacimiento de su hijo ilegítimo, Ludwig Fischer lo hundió en más problemas, morales, sociales y económicos. Se casa con Marie Von Tucher, 21 años menor que él y tienen dos hijos; y es nombrado Consejero escolar de la ciudad, alejándose del sueño de una carrera universitaria.

La importancia de Hegel para la teología protestante actual es enorme. A través de Barth, de Bonhoeffer o de Hans Küng, sus discípulos. Según Marx, es un reorganizador de la antigua teología bajo la apariencia de la filosofía.

Para Hegel, el Estado es el educador de la libertad, elevando el estado a la divinidad, tema que a Marx le cae como anillo.

Filósofo muy oscuro, Hegel ejerce una especial fascinación sobre los teólogos protestantes. su pensamiento generó una serie de reacciones y revoluciones que van desde la Metafísica de Friedrich Nietzsche, la crítica a la Ontología de Martin Heidegger, el pensamiento de Jean-Paul Sartre, la filosofía nietzscheana de Georges Bataille, la dialéctica negativa de Theodor W. Adorno, hasta la teoría de la deconstrucción de Jacques Derrida, la “Fenomenología del espíritu” es su aporte a la guerra espiritual, que combina todas las formas de lucha, como mas adelante lo plasmará Marx en el manifiesto comunista

En el proceso de la razón contra la historia, según Windelband, Hegel es decisivo para el enjuiciamiento de la religión Católica positiva. Sus primeros escritos, son en gran parte protesta contra el catolicismo “supersticioso” Histórico.

El Estado universal y homogéneo, robespierrista-napoleónico de Hegel, es la terminación de la historia, pues más allá no habría nada mejor. El fin de la historia es la existencia post-napoleónica y post-hegeliana… El “fin de la historia” de Hegel es el premio por haber matado a Dios, tema que más adelante toma Nietzsche.

Hegel atacó todos los dogmas y sacramentos, sea directamente o usando la dialéctica de manera que no se sepa claramente de lo que habla, pero el dogma de la Trinidad lo mantuvo, como ha señalado Barth, si bien gravemente modulado e interpretado, con «el deseo de mostrarse obsequioso con los teólogos». Gracias a él y “solo” a él “la verdad será ahora, de una vez, historia; y la historia, verdad”. Con este postulado se comprende por qué las generaciones protestantes posteriores se han dedicado a someter el dogma católico a un tratamiento de procedencia hegeliana.

Introdujo un sistema para entender la historia de la filosofía y el mundo mismo, llamado “dialéctica”: una progresión en la que cada movimiento sucesivo surge como solución de las contradicciones inherentes al movimiento anterior. Por ejemplo, la Revolución francesa constituye para Hegel la introducción de la verdadera libertad a las sociedades occidentales por primera vez en la historia.

Tanto el Absoluto como el proceso histórico tienen tres momentos, tesis, antítesis y síntesis, síntesis susceptible de convertirse en una nueva tesis.

La dialéctica del griego διαλεκτική (dialektikḗ), literalmente significa, técnica de la conversación, que usa las técnicas de la retórica y del sofisma para convencer. Heráclito de Efeso, «El Oscuro de Éfeso», filósofo de la negación como le llamaron los antiguos, decía que “todo pasa” y que “la guerra es el padre de todas las cosas”, según Heráclito, “no es posible bajar dos veces al mismo río porque los que descienden se sumergen en aguas siempre distintas en su fluir incesante”. Pero en otro fragmento, menos citado, se lee igualmente que, “bajamos y no bajamos al mismo río, somos y no somos”. No es el mismo río, pero lo es; somos y no somos. Heráclito veía a las cosas permanecer cambiando y cambiar permaneciendo. Este es el padre intelectual de Hegel, quien era considerado un sofista y un charlatán por Schopenhauer y Schelling.

Causa asombro que los discípulos de Hegel no tomen en cuenta la influencia que tuvo Lutero en su filosofía sofistica negativa.

En la “Fenomenología del espíritu”, Hegel desarrolló en un amplio sector sus concepciones sobre la conciencia religiosa, una de las obras más importantes del filósofo-teologo, Publicada en 1807, en ella se discuten problemáticas filosóficas, como son el ideal del absoluto (dios) y el espíritu humano.

El sacerdote para Hegel es el mediador entre Dios (lo inmutable) y el creyente. “La acción, en cuanto acatamiento de una decisión ajena, deja de ser una acción propia, en lo tocante al lado de la acción o de la voluntad”. Es algo “inesencial”, no sólo renuncia a su voluntad, sino también al disfrute ya que ello se lo prohíbe la abstinencia y la mortificación.

Esta es para Hegel, la situación del hombre en el catolicismo, lo cual es el sepulcro de la verdad del hombre, de lo que él es en realidad y la cual fue revertida por Lutero, el “Liberador”, Por el libre examen, el hombre se libera. Mientras que entre católicos no puede existir confianza, sino la desconfianza, el orden es absolutamente jerárquico, por eso, entre católicos “domina el poder violento y la sumisión voluntaria”. Así, para Hegel, el Nuevo Mundo no solo es detestable por la naturaleza de las comunidades y formas físicas de sus habitantes, junto con ello, América Latina tiene el agravante de ser católica.

“La Iglesia, aun considerando el Matrimonio como una institución moral y respetable tenía en mucho mayor estima el ascetismo y el celibato, pues bien, a partir de ahora empieza a refutarse el celibato como una institución divina. La Pobreza pasaba por ser más digna de apetecida que la riqueza y el vivir de limosnas considerábase más virtuoso que el sostenerse honradamente con el trabajo de sus manos; ahora comienza a comprenderse que lo moral no es la pobreza como fin, sino el vivir de su trabajo y el sentirse contento con lo que así se crea y se obtiene. Una obediencia ciega, opresiva de la libertad humana, era el tercer voto monástico; ahora empieza a alumbrar la conciencia de la libertad como un don divino, al lado del matrimonio y la posesión de bienes materiales”.

La principal revolución del espíritu, se llevó a cabo con la Reforma de Lutero. “..Sin que se altere la religión no puede tener éxito ninguna revolución política” “Lecciones sobre la filosofía de la historia universal”(F.C.E. II Tomo) (Ob. Cit.,Pág. 405).

“Porque es falso creer que puedan romperse las cadenas del derecho y de la libertad sin la emancipación de la conciencia y que pueda haber una revolución sin reforma”

Hegel plantea claramente en su filosofía la actitud de los hombres en la religión católica romana. Ella sitúa al hombre en una posición de carencia de toda libertad. En cambio, la Reforma liberó a los hombres, transformó a la conciencia humana en un santuario. Para Hegel, el protestantismo es la libertad realizada. En el capitulo que habla de la “Certeza y verdad de la razón”, explica como, el siervo a pesar de la autorrealización por el trabajo, no consigue liberarse de la opresión y busca argumentos para demostrar que la necesidad de su servidumbre, es en verdad, su libertad. El señor domina, pero el siervo estoico conserva la libertad interior. Mientras el amo se convierte en esclavo del esclavo. Es decir dios es esclavo del esclavo que se ha liberado por el libre examen, por el “protestantismo”

Leamos a Hegel: “La evolución y el progreso del espíritu, desde la Reforma, consiste en que el espíritu ahora, por la conciliación entre el hombre y Dios tiene conciencia de su libertad, es la certeza de que el progreso objetivo es la misma esencia divina y, por tanto, comprende también este proceso y lo recorre en los subsiguientes transformaciones temporales. La reconciliación lograda ha traído consigo la conciencia de que lo temporal es capaz de contener en Sí la verdad” (Filosofía de la historia universal , Pág. 367, F.C.E.)

La grandeza de la revolución protestante, Hegel la describe así: “Desde que el Sol está en el firmamento y los planetas giran en torno a él, no se había visto que el hombre se apoyase sobre su cabeza, esto es, sobre el pensamiento y edificase la realidad conforme al pensamiento…Una emoción sublime reinaba en aquel tiempo: el entusiasmo del espíritu estremeció al mundo, como si sólo entonces se hubiese llegado a la efectiva reconciliación de lo divino con el mundo” (Filosofía de la historia, Pág. 400).

Hegel murió como vivió, una diarrea aguda lo mató en 1831, un padecimiento nuevo misterioso llegado a Europa desde la India, sus síntomas: diarrea, calambres, dolor estomacal, sed, la sangre de los enfermos se coagulaba, sufrían de hipotermia y morían, se llamaba cólera.

“Ay de los que al mal llaman bien, y al bien mal; que de la luz hacen tinieblas, y de las tinieblas luz; y dan lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo” Isa 5:20

“Oíd, pues, cabezas … que aborrecéis el derecho y torcéis todo lo recto;”
Sus cabezas sentencian por cohecho, sus sacerdotes enseñan por salario, sus profetas adivinan por dinero y se apoyan sobre Yahvé, diciendo: “¿No está entre nosotros Yahvé? ¡No nos sobrevendrá la desventura!”
Por eso, por vosotros … Jerusalén se convertirá en ruinas, y el monte del templo será un breñal. Miq 3:9-12

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