LA CIUDAD DEL ANTICRISTO

bottega divina

“Cayó, cayó la gran Babilonia, y quedó convertida en morada de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y abominable;”porque del vino de la cólera de su fornicación bebieron todas las naciones, y con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los comerciantes de toda la tierra con el poder de su lujo se enriquecieron.Oí otra voz del ciclo que decía: Sal de ella, pueblo mío, para que no os contaminéis con sus pecados y para que no os alcance parte de sus plagas;” porque sus pecados se amontonaron hasta llegar al cielo, y Dios se acordó de sus iniquidades. Apoc 18 2-5

“La mujer que has visto es aquella gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra”. De este modo el Ángel interpreta ante San Juan la visión de la Gran Ramera, la encantadora, que sedujo a los habitantes de la tierra, evidentemente Roma. Capital del mundo conocido.

Nunca hubo un pueblo más ambicioso, arrogante, duro de corazón y mundano que el romano; nunca lo hubo, pues ningún otro pueblo tuvo la oportunidad de perseguir hasta tal punto a la Iglesia. Los cristianos sufrieron diez persecuciones terribles que extendieron durante más de doscientos cincuenta años.

El profeta Daniel interpreta qué los diez cuernos del monstruo son “diez reyes que surgirán” a partir de este Imperio; con lo cual concuerda San Juan al decir: “los diez cuernos que has visto son diez reyes que todavía no han recibido reino alguno, pero que recibirán poder como reyes durante una hora con la bestia”Ap 17, 12.
Por otra parte, en una visión anterior, Daniel habla del Imperio como destinado a ser “dividido”, “en parte fuerte y en parte frágil” Dan 2, 41-42.

Más aún, este Imperio, la bestia de carga de la mujer, por fin se levantará contra ella y la devorará, como un animal salvaje que se rebela contra su amo, y esto deberá suceder durante su estado y dividido o múltiple. Estos diez cuernos que has visto la aborrecerán y la dejarán sola y desnuda, y devorarán su carne y la consumirán por el fuego” Ap 17, 16.

Daniel dice: “Yo contemplaba los cuernos, y he aquí que surgió de entre ellos otro pequeño cuerno”, esto es el Anticristo, “ante el cual (o junto al cual) tres de los primeros cuernos fuera arrancados de raíz” Dan 7, 8.

“La bestia salvaje”, esto es, el Imperio romano, “el monstruo que tú has visto, era y ya no es, y ascenderá del abismo, y avanza hacia su perdición” Ap 17.8

Nuevamente se hace mención del “Monstruo que era, y ya no es y sin embargo es”. Nuevamente se nos dice en forma expresa que los diez reyes y el Imperio surgirán juntos; los reyes aparecerán al tiempo de la resurrección del monstruo, no durante su estado lánguido y aletargado. “Los diez reyes (…) no han recibido aún el reino, pero recibirán poder como reyes junto con la bestia sólo por una hora”Ap 17, 12. (zona Euro)

¿Por qué Roma no ha sido destruida todavía? ¿Por qué razón los bárbaros no la aniquilaron? Babilonia sucumbió bajo la mano de vengador enviado contra ella; Roma, no ¿Por qué razón? Puesto que si ha habido algo que difiriese la venganza destinada a Roma, podría ser que dicho obstáculo actuase todavía y retuviese la mano levantada de la cólera divina hasta que venga el fin. La causa de esta inesperada prórroga parece ser simplemente la siguiente: cuando los bárbaros cayeron sobre Roma, Dios tenía un pueblo en esa ciudad. Babilonia era una mera prisión de la Iglesia, Roma la había recibido como huésped. La Iglesia moraba en Roma, y mientras sus hijos sufrían en la ciudad pagana a manos de los bárbaros, al mismo tiempo ellos fueron la vida y la sal de la ciudad de sus padecimientos.

Recordemos la intercesión de Abraham por Sodoma y el anuncio misericordioso que Dios les hizo: de haber existido diez hombres justos en ella, “La ciudad se había salvado, por el bien de los cristianos que la habitaban, Roma fue castigada, más no destruida totalmente”.San Agustín

El fiero conquistador Alarico, el primero en asaltarla, exhortó a sus tropas “a respetar las Iglesias de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, como santuarios sagrados e inviolables”.

Cincuenta años después, cuando Atila hacía avanzada soy la ciudad. San León, el obispo de Roma de aquel tiempo, fue a su encuentro acompañado de dos emisarios… y algunos Ángeles.

En el caso que estamos considerando, ella ha (podemos humildemente decir) suspendido hasta ahora la venganza destinada a caer sobre la ciudad ebria de la sangre de los mártires de Jesús. Esta venganza nunca ha sido ejercida, está simplemente suspendida; ninguna otra razón puede aducirse para explicar por qué Roma no ha caído bajo la regla general del trato que Dios dispensa a sus criaturas rebeldes, y no ha sufrido (de acuerdo con la profecía) la plenitud de la ira divina que había comenzado a descargarse sobre ella, sino que todavía se encuentra en ella una Iglesia Cristiana santificándola, intercediendo por ella, salvándola en definitiva. Consideramos, que dicha porción de la Iglesia Cristiana, con el correr del tiempo, se ha infectado con los pecados de la misma Roma, y ha aprendido a ser ambiciosa y cruel a la manera de aquellos que poseyeron la ciudad antiguamente. Mas si ella fuera ahora lo que algunos piensan, si fuese tan réproba como la Roma pagana misma, ¿qué detiene el juicio tiempo atrás comenzado? ¿Por qué el Brazo Vengador, que descargó su primer golpe siglos atrás, demora el segundo y el tercero, hasta que la ciudad haya caído? ¿Por qué no es Roma como Sodoma y Gomorra, si no hay en ella hombres justos?

Es posible que la profecía no se refiera en su totalidad a Roma, más bien a otra entidad (o ciudad) de las cuales Roma, es un tipo. Inclusive digo que, si los divinos oráculos afirman que Roma debe ser todavía juzgada, esto debe realizarse antes de la venida del Anticristo, pues éste deberá vencer a diez reyes, y durar por un cierto tiempo, pero son los diez reyes los que deberán destruir a “Roma”.

El Imperio romano todavía no se ha dividido en diez cabezas, ni se ha levantado contra la mujer, no importa lo que ella represente, ni ella ha recibido su juicio definitivo.

Los hombres de hoy día dan nombres seductores a los pecados y a los pecadores.

Pero en aquella hora todos los ciudadanos de Babilonia aparecerán bajo su verdadera luz, aquella que la Palabra de Dios arroja sobre ellos: “perros, hechiceros, impuros, asesinos, idólatras, amigos y fautores de la mentira” Ap 22, 15..

Beato John Henry Newman, “Cuatro Sermones sobre el Anticristo”,

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