Letanias contra la Obsesion y Posesion.

Caida almas

”Pero a aquellos enemigos míos, los que no quisieron que yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y matadlos delante de mí.” Lucas 19:27

«No existe tal vez hecho más abominable que el de la posesión diabólica. Que tal hecho existe es lo que demuestran muchísimas experiencias. Sin duda hubo posesos desde mucho tiempo antes de la venida de Jesucristo a la tierra. Hubo posesos alrededor de él como nos muestra el Evangelio. En la Iglesia primitiva fueron innumerables los casos, y la institución de la Orden de Exorcistas entre los miembros del clero es una buena prueba de esto. (…)

La teología católica, basada en los hechos de posesión demoníaca, tomó posición tan decidida respecto a este problema que llegó a elaborar una teoría completa sobre el asunto. Así, el Ritual Romano, libro oficial de ceremonial eclesiástico, explica las señales por las cuales se conoce a la auténtica posesión y da los remedios necesarios para combatirla: los exorcismos».

«Según Mons. Saudreau, la posesión nunca llega hasta la animación. Esto quiere decir que el demonio no substituye el alma del poseso, no da vida al cuerpo, pero, sin que sepamos cómo se apodera de este cuerpo, hace en él su morada, sea en el cerebro, sea en las entrañas o incluso, dado el caso, en el sistema nervioso. No saca al alma, por lo tanto, de su dominio normal sobre el cuerpo y sobre los miembros sino que imprime a la expresión del rostro una expresión desconocida y que corresponde a la acción demoníaca».

En consecuencia – según santo Tomás – como no puede ejercer ninguna operación propiamente vital, no puede sentir, comer o engendrar. En cambio, sí puede ejercer operaciones simplemente mecánicas, como es forzar el cuerpo a moverse, emitir sonidos e incluso hablar. En esto podemos encontrar la explicación de extraños fenómenos, como es el caso de las posesiones demoníacas en que la víctima habla lenguas desconocidas. El demonio utiliza el mecanismo bucal y pulmonar del ser poseídos para hacerlo hablar. Puede hacerle decir blasfemias, o revelar cosas que el demonio conoce de otras personas, para provocar conflictos.

El demonio no está siempre presente en el poseso. Entra en él cuando quiere. Provoca ataques. Un poseso podría hasta ser liberado momentáneamente por los exorcismos, y después volver nuevamente a ser presa del demonio. En su estado normal, el poseso es como todo el mundo…

Y sigue Mons. Saudreau: «Por otro lado, los demonios no actúan todos de la misma manera porque están lejos de ser totalmente iguales. Se creía, no sin razón, que todos los dioses del paganismo eran demonios».

Los evangelistas no podían saber nada de lo ocurrido a Jesús con el demonio, más que por boca del mismo Jesús. Por consiguiente, Él se tomó el trabajo de decir a sus discípulos lo que había pasado entre Él y el demonio.

Jesús, al llamar en dos oportunidades a satán «príncipe de este mundo» (Juan, XIV, 30; XVI, 11), está de acuerdo en reconocerle una preponderancia en todos los reinos de la tierra.

«Deseoso de imitar la acción divina en el alma de los santos, el demonio se esfuerza por ejercer también su imperio, o mejor, su tiranía sobre los hombres. A veces asedia, por así decir, al alma por afuera, suscitándole horribles tentaciones; otras veces se instala en el cuerpo y lo mueve a su gusto, como si fuese el señor de el mismo, a fin de perturbar el alma. En el primer caso tenemos la obsesión, en el segundo, la posesión»

«Un demonio que ha perdido gran parte de sus fuerzas por causa de los conjuros y de las prácticas santas, parecerá a veces que ha vuelto a encontrar nuevo vigor, e interrogado por el exorcista estará obligado a reconocer que debe a las prácticas mágicas las fuerzas que ha recobrado.»

Los maleficios tienen pues una acción y esta acción no puede ser sino diabólica. Casi todas las posesiones tuvieron por causa maleficios.

la oración, la mortificación, una confianza sin límites en Dios, en
Nuestro Señor, en María, la Virgen Inmaculada, en la comunión de
los Santos, en la virtud de las fórmulas de la oracion, las letanías de los
santos, son una protección contra estas perturbaciones.

-Señor ten piedad de nosotros
-Cristo ten piedad de nosotros,
-Señor ten piedad de nosotros,
-Cristo óyenos
-Cristo escúchanos,
-Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros,
-Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros,
-Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros,
-Trinidad santa un solo Dios, ten piedad de nosotros, Se repite
-Santa María,
-Santa Madre de Dios,
-Santa Virgen de las vírgenes,
-San Miguel,
-San Gabriel,
-San Rafael, Ruega por nosotros.
-Todos los santos ángeles y arcángeles,
-Todos los santos coros de los espíritus bienaventurados Rogad por nosotros.
-San Juan Bautista,
-San José, Ruega por nosotros.
-Todos los santos patriarcas y profetas, Rogad por nosotros.
-San Pedro,
-San Pablo,
-San Andrés,
-San Juan,
-Santo Tomás,
-Santiago,
-San Felipe,
-San Bartolomé,
-San Mateo,
-San Simón,
-San Tadeo,
-San Matías,
-San Bernabé,
-San Lucas,
-San Marcos, Ruega por nosotros.
-Todos los Santos apóstoles y evangelistas,
-Todos los Santos discípulos del Señor,
-Todos los Santos inocentes, Rogad por nosotros.
-San Esteban,
-San Lorenzo,
-San Vicente, Ruega por nosotros.
-San Fabián y San Sebastián,
-San Juan y San Pablo,
-San Cosme y San Damián,
-San Gervasio y San Protasio,
-Todos los santos mártires, Rogad por nosotros.
-San Silvestre,
-San Gregorio,
-San Ambrosio,
-San Agustín,
-San Jerónimo,
-San Martín,
-San Nicolás, Ruega por nosotros.
-Todos los santos obispos y confesores,
-Todos los santos doctores, Rogad por nosotros.
-San Antonio,
-San Benito,
-San Bernardo,
-Santo Domingo,
-San Francisco, Ruega por nosotros.
-Todos los santos sacerdotes y levitas,
-Todos los santos monjes y ermitaños, Rogad por nosotros.
-Santa María Magdalena,
-Santa Agueda,
-Santa Lucía,
-Santa Inés,
-Santa Cecilia,
-Santa Catalina,
-Santa Anastasia, Ruega por nosotros.
-Todas las santas vírgenes y viudas, Rogad por nosotros.
-Todos los Santos y santas de Dios, Interceded por nosotros.
-Muéstratenos propicio, Perdónanos, Señor.
-Muéstratenos propicio, Escúchanos, Señor.
-De todo mal,
-De todo pecado,
-De tu ira,
-De la muerte súbita e imprevista,
-De las asechanzas del demonio,
-De la cólera, del odio y de toda mala intención,
-Del espíritu de fornicación,
-Del rayo y de la tempestad,
-Del azote de los terremotos,
-De la peste, del hambre y de la guerra,
-De la muerte eterna,
-Por el misterio de tu santa encarnación,
-Por tu venida,
-Por tu natividad,
-Por tu bautismo y santo ayuno,
-Por tu cruz y tu pasión,
-Por tu muerte y sepultura,
-Por tu santa resurrección,
-Por tu admirable ascensión,
-Por la venida del Espíritu Santo, nuestro Consolador,
-En el día del juicio,
Líbranos, Señor.
Nosotros, pecadores, te rogamos
– que nos oigas,
– que nos perdones,
– que nos seas indulgente,
-que te dignes conducirnos a verdadera penitencia,
– que te dignes regir y gobernar tu santa Iglesia,
– que te dignes conservar en tu santa religión al Sumo Pontífice y a todos los órdenes de la jerarquía eclesiástica,
– que te dignes abatir a los enemigos de la santa Iglesia,
– que te dignes conceder a los reyes y príncipes cristianos la paz y la verdadera concordia,
– que te dignes conceder la paz y la unión a todo el pueblo cristiano,
– que te dignes devolver a la unidad de la Iglesia a los que viven en el error, y traer a la luz del Evangelio a todos los infieles,
– que te dignes fortalecernos y conservarnos en tu santo servicio,
– que levantes nuestro espíritu al deseo de las cosas celestiales,
– que concedas a todos nuestros bienhechores la recompensa de los bienes eternos,
– que libres nuestras almas, las de nuestros hermanos, parientes y bienhechores, de la condenación eterna,
– que te dignes darnos y conservar las cosechas de la tierra,
– que te dignes conceder el descanso eterno a todos los fieles difuntos,
– que te dignes escucharnos, Hijo de Dios.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Perdónanos, Señor.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Escúchanos, Señor.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten piedad de nosotros.
-Cristo, óyenos,
-Cristo, escúchanos,
-Cristo, ten piedad de nosotros,
-Señor, ten piedad de nosotros, Se repite.
Concluir con un Padrenuestro.

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