Lo que viene

 

Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente; que en realidad no es otro evangelio, sólo que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema. Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguno os anuncia un evangelio contrario al que recibisteis, sea anatema.[1]

La Iglesia sostiene que hay dos motivos para aplicar el castigo, uno medicinal y otro retributivo. El objeto del medicinal es evitar que el delincuente reincida en su delito y proteger a la sociedad de su comportamiento delictivo. El retributivo tiene por objeto expiar el mal cometido por el malhechor. De ese modo, se hace una reparación para aplacar a un Dios ofendido, y se expía la alteración causada por el delincuente[2]

Y contra todo aquel que no cumpliere exactamente la ley de tu Dios y la ley del rey, sea pronunciada la pena de muerte. Porque el pago del pecado es la muerte[3].

El que se acueste con varón, como se hace con mujer; ambos a dos han cometido abominación: mueran irremisiblemente; su sangre recaiga sobre ellos[4].

Ese profeta, o ese soñador de sueños, será muerto, por haber predicado rebelión contra Yahvé, vuestro Dios, que os sacó de Egipto y te rescató de la casa de la servidumbre, para apartarte del camino por donde Yahvé, tu Dios, te ha mandado que andes. Así extirparás el mal de en medio de ti.[5]

Cualquiera que derramare sangre humana, por mano de hombre será derramada su sangre; porque a imagen de Dios hizo Él al hombre.[6]

Al mismo instante lo hirió un ángel del Señor por no haber dado a Dios la gloria; y roído de gusanos expiró.[7]

Y el que fuere hallado con el anatema será quemado en el fuego, tanto él como todo lo suyo, por haber traspasado el pacto de Yahvé y cometido maldad en Israel.[8]

El hombre o la mujer que evoque a los muertos o que se dedique a la adivinación muera irremisiblemente; serán apedreados; recaiga sobre ellos su sangre.”[9]

Quien blasfemare el Nombre de Yahvé muera irremisiblemente; toda la Congregación le apedreará. El extranjero y el indígena cuando blasfemare el Nombre morirá.”[10]

Dios ha dicho: “Honra a tu padre y a tu madre”, y: “El que maldice a su padre o a su madre, sea condenado a muerte”[11].

[12]Y no temáis a los que matan el cuerpo, y que no pueden matar el alma; mas temed a aquel que puede perder alma y cuerpo en la gehenna. donde “el gusano de ellos no muere y el fuego no se apaga”.[13]

El Diablo, que los seducía, fue precipitado en el lago de fuego y azufre, donde están también la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.[14]

[15]En aquel día Yahvé juzgará a la milicia del cielo en lo alto, y aquí abajo a los reyes de la tierra.

Se levantará contra ellos un furioso huracán, y en torbellino de viento serán destrozados. Por su iniquidad quedará convertida en un yermo toda la tierra; y los tronos de los potentados serán derrocados por la maldad.[16]

Stalin, poco después de llegar al poder, ordenó que invadieran los seminarios católicos … con jóvenes que no tenían fe ni moral. ¿Los candidatos ideales? homosexuales.

La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas.[17]

[1] Gálatas 1:6-9

[2] Esdras 7:26

[3] Romanos 6:23

[4] Levítico 20:13

[5] Deuteronomio 13:5

[6] Génesis 9:6

[7] Hechos 12:23

[8] Josué 7:15

[9] Levítico 20:27

[10] Levítico 24:16

[11] Mateo 15:4

[12] Mateo 10:28

[13] Marcos 9:48

[14] Apocalipsis 20:10

[15] Isaías 24:21

[16] Sabiduría 5:24

[17] Catesismo 2267

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