Los divorciados se encuentran en Entredicho

entredicho

Catecismo 1650 Hoy son numerosos en muchos países los católicos que recurren al divorcio según las leyes civiles y que contraen también civilmente una nueva unión. La Iglesia mantiene, por fidelidad a la palabra de Jesucristo (“Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio”: Mc 10,11-12), que no puede reconocer como válida esta nueva unión, si era válido el primer matrimonio. Si los divorciados se vuelven a casar civilmente, se ponen en una situación que contradice objetivamente a la ley de Dios.

1358 § 1. Sólo puede concederse la remisión de una censura al delincuente que haya cesado en su contumacia, conforme al ⇒ c. 1347 § 2; pero no puede negarse a quien haya cesado en su contumacia.

Los divorciados se encuentran en Entredicho según el cdc El entredicho (art. 1332 del CDC) impide:

1º) tener cualquier participación ministerial en la celebración del Sacrificio Eucarístico o en cualesquiera otras ceremonias de culto;
2º) celebrar los sacramentos o sacramentales y recibir los sacramentos.
En el caso de que el sometido a excomunión o entredicho quisiera participar en la celebración del Sacrificio Eucarístico o en cualesquiera otras ceremonias de culto, y a no ser que a medie causa grave, ha de ser rechazado o debe cesar la ceremonia litúrgica.
no pueden ser padrinos de bautismo,
no pueden leer la lectura en la misa,
no pueden dar la comunión,
no pueden enseñar catequesis,
No pueden comulgar
No pueden recibir la absolución
Si alguien muere sin señal de penitencia no puede ser enterrado en lugar sagrado.
Etc

Su eliminación depende del cese de la contumacia del fiel (can 1358).

1352 § 1. Si la pena prohíbe recibir sacramentos o sacramentales, la prohibición queda en suspenso durante todo el tiempo en el que el reo se encuentre en peligro de muerte.
En peligro de muerte, cualquier sacerdote puede absolver, a cualquier fiel, de cualquier pecado y de cualquier censura (can 976).

La blasfemia no es solamente con palabras, sino también con hechos. ¿Quién blasfema? Quien no se siente necesitado de Dios, quien no se siente pecador o se cree sin pecado. Se trata de cerrarse al llamado de Dios a la conversión, endurecer el corazón hasta tal punto que a la persona no le interesa Dios.
Es pecado el endurecer el corazón y decirle a Dios: No me interesas; estoy bien sin ti; no te necesito. Es pecado considerar que Dios no puede perdonar, o negar el perdón de Dios en la confesión. Ante esta circunstancia, ¿qué puede hacer Dios? Nada, sólo dejar que la persona muera en su pecado. Allí Dios no puede actuar, Dios no tiene nada qué hacer, no tiene nada qué perdonar, no perdona nada.

La Sagrada Escritura nos da más luz: “El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13).

1Co 5:5 sea ese que tal hizo entregado a Satanás, para castigo de su cuerpo, a cambio de que su alma sea salva en el día de nuestro Señor Jesucristo. 1Co 5:13 A los de afuera Dios los juzgará. Vosotros, apartad a ese mal hombre de vuestra compañía.

“De manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere el cáliz del Señor indignamente, reo será del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examínese a sí mismo el hombre; y de esta suerte coma de aquel pan, y beba de aquel cáliz. Porque quien lo come y bebe indignamente, se traga y bebe su propia condenación, no habiendo el debido discernimiento del cuerpo del Señor”. 1Co 11:27 -30

Pecados reservados para ser absueltos por el obispo:
Excomuniones Latae sententie. Es la excomunión automática que se produce aunque no exista una declaración escrita de excomunión por parte de la Iglesia contra una persona determinada. El cometer el delito ya implica la excomunión automática.
1. Herejía (negación pertinaz de una verdad de la fe católica una vez recibida), cisma (rechazo a la sumisión del Romano Pontífice) y apostasía (renuncia a la fe).
2. Aborto directamente procurado si se produce. Colaboración con ese aborto.

La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su práxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.

La reconciliación en el sacramento de la penitencia —que les abriría el camino al sacramento eucarístico— puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación, «asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos».

Del mismo modo el respeto debido al sacramento del matrimonio, a los mismos esposos y sus familiares, así como a la comunidad de los fieles, prohíbe a todo pastor —por cualquier motivo o pretexto incluso pastoral— efectuar ceremonias de cualquier tipo para los divorciados que vuelven a casarse. En efecto, tales ceremonias podrían dar la impresión de que se celebran nuevas nupcias sacramentalmente válidas y como consecuencia inducirían a error sobre la indisolubilidad del matrimonio válidamente contraído.
FAMILIARIS CONSORTIO #84
http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html

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