Música para Adviento

 

Las antífonas de Adviento, también conocidas como antífonas mayores, o antífonas O (por la letra con la que comienzan) son antífonas utilizadas en la Liturgia de las Horas, durante las vísperas de los últimos días del Adviento en varias tradiciones litúrgicas cristianas.

Cada antífona es uno de los nombres de Cristo, uno de sus atributos mencionados en las Escrituras. Son:

Los monjes benedictinos disponían estas antífonas con un propósito definido.1 Si se empieza por el último título y se toma la primera letra de cada una —Emmanuel, Rex, Oriens, Clavis, Radix, Adonai, Sapientia— se forman las palabras latinas “ero cras”, que significan «Mañana vendré». Así Jesús, para cuya venida se han preparado los cristianos durante el Adviento y a quien se dirigen con estos siete títulos mesiánicos, les habla ahora: «Mañana vendré». De este modo, las antífonas de Adviento no sólo infunden intensidad a la preparación del Adviento, sino que lo conducen hacia su alegre fin.

La importancia de las antífonas de Adviento es doble. En primer lugar, cada una representa uno de los títulos del Mesías. En segundo lugar, cada una se refiere a la profecía de Isaías sobre la venida del Mesías. Las antífonas latinas provienen del Breviarium Romanum y las versiones en inglés son de la liturgia del Culto Común de la Iglesia de Inglaterra. Las citas bíblicas están tomadas de la Biblia de Jerusalén.

O Sapientia

 

sapientia.

Latín:

O Sapientia, quae ex ore Altissimi prodiisti,

attingens a fine usque ad finem,

fortiter suaviterque disponens omnia:

veni ad docendum nos viam prudentiae.

Castellano:

Oh, Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo,

abarcando del uno al otro confín,

y ordenándolo todo con firmeza y suavidad:

ven y muéstranos el camino de la salvación.

Isaías había profetizado:

«Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh. Y le inspirará en el temor de Yahveh.» Isaías, 11:2-3

«[…] trazar un plan maravilloso, llevar a un gran acierto.» Isaías, 28:29

Compárese también con Eclesiástico 24:3 y Sabiduría 8:1.

Esta profecía también es relevante por el hecho de que describe cómo el Mesías «[…] [brotó] de los labios del Altísimo», lo que resulta muy significativo a la luz de la doctrina cristiana, enraizada en el primer capítulo del Evangelio según San Juan, según el cual Jesucristo, el Mesías, es el verbo encarnado de Dios Padre.

O Adonai

 

El profeta Isaías.

Latín:

O Adonai, et Dux domus Israel,

qui Moysi in igne flammae rubi apparuisti,

et ei in Sina legem dedisti:

veni ad redimendum nos in brachio extento.

Castellano:

Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel,

que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente

y en el Sinaí le diste tu ley:

ven a librarnos con el poder de tu brazo.

Isaías había profetizado:

«Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra. Herirá al hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado. Justicia será el ceñidor de su cintura, verdad el cinturón de sus flancos.» Isaías, 11:4-5

«Porque Yahveh es nuestro juez, Yahveh nuestro legislador, Yahveh nuestro rey: él nos salvará. Isaías, 33:22

Compárese también con Éxodo, 3:2 y Éxodo, 24:12.

 

O Radix Jesse

 

Árbol de Jesé.

Latín:

O Radix Jesse, qui stas in signum populorum,

super quem continebunt reges os suum,

quem Gentes deprecabuntur:

veni ad liberandum nos, jam noli tardare.

Castellano:

Oh Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos;

ante quien los reyes enmudecen,

y cuyo auxilio imploran las naciones:

ven a librarnos, no tardes más.

Isaías había profetizado:

«Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará.» Isaías, 11:1

«Aquel día la raíz de Jesé que estará enhiesta para estandarte de pueblos, las gentes la buscarán, y su morada será gloriosa.» Isaías, 11:10

Jesé era el padre del rey David, y Miqueas había profetizado que el Mesías provendría de la casa y del linaje de David y que nacería en la ciudad de David, Belén. Miqueas, 5:1. Compárese también Isaías, 45:14, Isaías, 52:15 y Epístola a los romanos, 15:12.

 

O Clavis David

 

Samuel ungiendo a David.

Latín:

O Clavis David, et sceptrum domus Israel;

qui aperis, et nemo claudit;

claudis, et nemo aperit:

veni, et educ vinctum de domo carceris,

sedentem in tenebris, et umbra mortis.

Castellano:

Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel;

que abres y nadie puede cerrar;

cierras y nadie puede abrir:

ven y libra a los cautivos

que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

Isaías había profetizado:

«Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá.» Isaías, 22:22

«Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia, desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahveh Sebaot hará eso.» Isaías, 9:6

Compárese también con Isaías, 42:7.

 

O Oriens

 

Amanecer, la Luz del Mundo.

Latín:

O Oriens,

splendor lucis aeternae, et sol justitiae:

veni, et illumina sedentes in tenebris, et umbra mortis.

Castellano:

Oh Sol que naces de lo alto,

Resplandor de la luz eterna, Sol de justicia:

ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

Isaías había profetizado:

«El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos.» Isaías, 9:1-2

Compárese también Isaías, 60:1-2 y Malaquías, 3:20.

 

O Rex Gentium

 

Príncipe de la Paz.

Latín:

O Rex Gentium, et desideratus earum,

lapisque angularis, qui facis utraque unum:

veni, et salva hominem,

quem de limo formasti.

Castellano:

Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos,

Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo:

ven y salva al hombre,

que formaste del barro de la tierra.

Isaías había profetizado:

«Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado.Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre “Maravilla de Consejero”, “Dios Fuerte”, “Siempre Padre”, “Príncipe de Paz”.» Isaías, 9:5

«Juzgará entre las gentes, será árbitro de pueblos numerosos. Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra.» Isaías, 2:4

Compárese también Isaías, 28:16 y Efesios, 2:14.

 

O Emmanuel

 

María con el niño.

Latín:

O Emmanuel, Rex et legifer noster,

exspectatio Gentium, et Salvator earum:

veni ad salvandum nos, Domine, Deus noster.

Castellano:

Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro,

esperanza de las naciones y salvador de los pueblos:

ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.

Isaías había profetizado:

«Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.» Isaías, 7:14

(Emmanuel significa «Dios está con nosotros»).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *