Nacimiento, Santa Brígida

Visiones de la Navidad

El Nacimiento de Cristo es narrado tanto en la Biblia (Lucas 2, 1-7) como en los
apócrifos (Protoevangelio Santiago, capítulos XVII-XX, s. IV; Evangelio del Pseudo Mateo,capítulos XIII-XIV, s. VI; Libro de la Infancia del Salvador, párrafos 62-76, s. IX); la Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine, s. XIII (capítulo VI) y los comentarios de los teólogos (Meditaciones del Pseudo-Buenaventura, fines s. XIII; Revelaciones de Brígida de Suecia, s. XIV), entre muchísimos otros.

De modo generalizado en el arte, la virgen aparece arrodillada y con las manos
juntas, contemplando la divinidad de su hijo, que resplandece con gran intensidad.

Esta iconografía, inspirada en las Revelaciones de Santa Brígida, es una clara afirmación del parto milagroso.

Al Niño podemos hallarlo fajado en pañales o completamente desnudo. El hecho de
fajarlo tendría que ver con dos hechos.
Por un lado respondería a la costumbre de vendar a los recién nacidos por espacio de cuarenta días a fin de proteger su frágil cuerpo de fracturas y golpes.

Por otro lado, el deseo de establecer un paralelismo entre el nacimiento y la muerte de Cristo, de modo que el Niño fajado se pone en paralelo con Cristo amortajado, cuando el pesebre en que éste asienta se transforma en un sepulcro.

Revelaciones, Santa Brigida de Suecia

Capítulo 42

“Has de saber, hija mía, dice la Virgen a la Santa, que yo no necesitaba de Purificación como las demás mujeres, porque me dejó pura y limpia mi Hijo que nació de mí, ni yo tampoco adquirí la menor mancha, porque sin ninguna impureza engendré a mi purísimo Hijo. No obstante, para que se cumpliesen la ley y las profecías, quise vivir en todo sujeta a la ley, y ni aun vivía con arreglo a la posición de mis padres, sino que hablaba humildemente con los humildes, y no quise ser preferida en nada, sino que amaba todo lo que era conforme con la humildad.

Tal día como hoy se aumentó mi dolor, pues, aunque por inspiración divina sabía que mi Hijo había de padecer; sin embargo, con las palabras que dijo Simeón, anunciándome que una espada atravesaría mi alma y que mi Hijo sería puesto en señal de contradicción, se atormentó más mi corazón con este dolor; y aunque se mitigaba por el consuelo que recibía del espíritu de Dios, nunca se apartó de mi corazón hasta que en cuerpo y alma subí al cielo”.

Brígida Birgersdotter, conocida como Santa Brígida de Suecia (Skederid, actual municipio de Norrtälje, Uppland, Suecia, 1303 – Roma, 23 de julio de 1373). Fue una religiosa católica, mística, escritora, y teóloga sueca. Fue declarada santa por la Iglesia Católica en 1391.

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