NICOLAITAS

Esta es una de las más antiguas sectas de herejes que se conocen, pre-gnóstica, señalada en el Apocalipsis como activa en algunas Iglesias del Asia Menor: Pérgamo, Éfeso y Tiatira. Los Padres de la Iglesia que hablan de la secta (Ireneo, Tertuliano y otros) atribuyen su paternidad al diácono helenista Nicolás, que se menciona en Hch 6,5. Cuando se eligen los 7 hombres para el servicio a las viudas. Donde se ve la caridad de los apóstoles hacia los helenistas ya que todos ellos son griegos, entre ellos se destacan esteban el protomártir y Felipe.

Nicolás de Antioquía, provocó que sus contemporáneos, identificaran el término ‘nicolaíta’ con toda perversión moral y religiosa. Sus doctrinas relativas a la resurrección de la carne y al bautismo reconocían una fuerte influencia del gnosticismo.

  1. Juan habla de ellos en el capítulo II de su Apocalipsis.

“Mas tienes esto a tu favor, que aborreces las obras de los Nicolaítas como las aborrezco yo”. Apo 2:6

Según S. Ireneo en el tratado contra las herejías, trae su origen de Nicolás, uno de los siete diáconos de la iglesia de Jerusalén nombrados por los apóstoles. fueron llamados nicolaítas los sacerdotes, diáconos y subdiáconos que pretendían serles licito casarse y que Vivían de una manera escandalosa.

Unos dicen que como se había casado con una mujer muy hermosa, no tuvo valor para vivir separado de ella y después de haber prometido guardar continencia volvió a su compañía.

Otros sientan que siendo acusado de celos y de un desmedido afecto a esta mujer la llevó a los apóstoles para desvanecer esta sospecha y ofreció cederla A quien quisiera tomarla. Acusado de ser demasiado celoso de su mujer, para justificarse o humillarse, la habría llevado a la asamblea de los creyentes diciendo: «Puede casarse con ella quien la quiera, porque “parachrésthai te sarki dei”, expresión griega que significa: hay que abusar de la carne, o bien: hay que maltratar o despreciar la carne.

Esto, que quizás fue un acto de renuncia al estado conyugal, fue interpretado más bien como un principio de libertinaje: usar del propio cuerpo como uno quiera e incluso de la mujer de otro; en efecto, la fornicación y el adulterio deben considerarse como realidades de poca importancia.

Clemente de Alejandría en sus escritos añade que sus hijas vivieron en la continencia; pero que algunos hombres corrompidos abusaron de esta máxima suya: que es necesario ejercitar la carne; por lo cual entendía mortificarla y refrenarla.

  1. Ireneo nos dice que los nicolaítas eran una secta de gnósticos que enseñaban los mismos errores que los cerintianos, que los santos gustarían sobre la tierra de deleites sensuales y que S. Juan refutó a unos y a otros en el principio de su Evangelio.

Uno de los principales errores de Cerinto era defender que el creador del mundo no es el Dios, sino un espíritu de una naturaleza y poder inferiores: que Cristo no es hijo del Dios, sino de un espíritu que había bajado a Jesús, y se había separado de él al tiempo de la pasión de Jesús.

  1. Ireneo concuerda con los otros padres de la iglesia en atribuir a los nicolaítas las máximas y la conducta de los gnósticos licenciosos.

Cocceyo, Hofman, Vitringa y otros protestantes se figuraron que el nombre de los nicolaítas se forjó para significar una secta que no ha existido:

Que ese nombre en el Apocalipsis significa en general unos hombres entregados al deleite y la licencia; y que S. Ireneo, Clemente de Alejandría y los demás antiguos padres fueron engañados.

Pero se ha demostrado a estos críticos temerarios, que no hay ninguna razón sólida para sospechar del testimonio de los antiguos padres y que son frívolas cuantas objeciones se han hecho contra la existencia de la secta de los nicolaítas.

No ha faltado escritor aun entre los mismos protestantes que vitupere a los que así se atreven a acusar a los santos padres de credulidad, imprudencia, ignorancia y falla de sinceridad, temiendo que este manifiesto desprecio de unos personajes tan respetables diese margen a los incrédulos pare mirar como falsa toda la historia de los primeros siglos del cristianismo;

Hoy vemos que ese temor era fundado.

Hacia mediados del año 852 bajo Luis el piadoso y en el siglo 11, bajo el papa urbano II fueron llamados nicolaítas los sacerdotes, diáconos y subdiáconos que pretendían serles licito casarse y que Viven de una manera escandalosa.

El concilio de Placencia los condenó el año 1095.

Algunos antiguos y sobre todo S. Epifanio creyeron que Cerinto era uno de aquellos judíos celosos por la ley de Moisés, que querían sujetar a ella los gentiles, que llevaron a mal que S. Pedro instruyese y bautizase al centurión Cornelio, que turbaron la iglesia de Antioquia por su obstinación en guardar las ceremonias legales, y que desacreditaban al apóstol S. Pablo porque eximia de dichas ceremonias a los que no eran judíos de nacimiento. El problema aquí era que los cristianos querían vivir como Jesús, sobre todo los sacerdotes y consagrados, querían vivir el celibato y los judíos esto no lo aceptaban, por el contrario los nicolaítas Vivían entregados al deleite.

Cerinto su promotor, no apareció hasta el reinado de Domiciano por los años de 88 y fue conocido del apóstol S. Juan, quien escribió su Evangelio para refutarle.

No quería que se aboliese esta ley, que permitía a los sacerdotes casarse y opinaba que se debían conservar muchas cosas del judaísmo en el cristianismo.

Sentaba que Jesús había nacido de José y de María como los otros hombres; pero que estaba dotado de una sabiduría y santidad muy superiores: que cuando fue bautizado bajó sobre él Cristo o el hijo de Dios en forma de paloma, le reveló Dios padre hasta entonces ignorado para que le diese a conocer a los hombres, y le dió la potestad de obrar milagros: que en el tiempo de la pasión de Jesús se separó Cristo de él para volver al seno del Padre: que Jesús solo había padecido, muerto y resucitado; pero que Cristo, espíritu puro, era incapaz de padecer. Estos errores son los mismos que los de Carpócrates; pero parece que los discípulos de Cerinto añadieron otros más adelante.

Créese también que fue autor de la herejía de los milenarios, y que suponía que al fin del mundo vendría otra vez Jesucristo a la tierra para ejercer un reinado temporal de mil años sobre los justos, y durante este tiempo los santos gozarían aquí de todos los deleites sensuales.

No parece que la secta de los cerintianos subsistiese mucho tiempo, porque no se habla ya de ella después de Orígenes, se cree que se fundió en la de los Nicolaítas.

En el primer siglo los apóstoles pusieron en el número de los herejes á Himeneo, Fileto, Hermógenes, Figelo, Demas, Alejandro, Diotrefo, Simón el mago, los nicolaítas y los nazareos. S. Juan evangelista no había muerto aún. judíos que querían sujetar los cristianos a la ley de Moisés, como Los LEVÍTICOS, una rama de los nicolaítas y de los gnósticos y aparecieron en el siglo segundo de la iglesia. S. Epifanio hace mención de ellos.

Es importante saber que Jesús, El Mesías encarnado, instituyó los sacramentos, entre los cuales está el orden sacerdotal.

Los apóstoles, agobiados por la cantidad de conversos y el crecimiento milagroso del Cristianismo, nombraron ayudantes, que se conocieron como diáconos o “servidores”, una institución Apostólica, No divina.

Nicolás era uno de los “siete hombres de gran reputación” escogidos por los Apóstoles para atender las mesas y servir, con él los diáconos adquieren gran autoridad y poder sobre la congregación, sin ser ordenados sacerdotes y estar en algunos casos casados…

Ya para el año 100 San Juan, el apóstol virgen, menciona en el Apocalipsis el sentimiento de Dios hacia la derivación que estaba tomando este poder “Mas tienes esto a tu favor, que aborreces las obras de los Nicolaítas como las aborrezco yo”. Apo 2:6

El Concilio de Elvira del año 300, ordena el celibato a los ordenados y Hacia el año 320 inicia la iglesia el “desmonte” del diaconado laico, gracias a la fundación de las órdenes religiosas, con san Benito a la cabeza, el diaconado pasó a ser un compás de espera, para probar a los novicios, previo al sacerdocio; no una jerarquía dentro de la iglesia, sino una prueba que hay que verificar para acceder al ministerio. El concilio de Trento NO los menciona como jerarquía porque solo eran servidores en prueba…

“Al ángel de la Iglesia de Pérgamo escribe: Esto dice el que tiene la espada, la espada de dos filos, la aguda: Conozco dónde moras, donde está el trono de Satán… donde Satán habita”. Apo 2:12-13

Este trono, desenterrado el siglo pasado, se encuentra actualmente en la ciudad Alemana de Berlín.

El término Nicolaítas viene del griego y significa «los seguidores de Nicolás». Muy conocidos en las ciudades de Éfeso y Pérgamo.

Ireneo, “contra los herejes”, menciona como el fundador de esa secta a Nicolás, uno de los siete diáconos designados para que cuidaran de la administración de la iglesia primitiva, “prosélito de Antioquía”, quien buscaba adaptarse a las normas sociales y religiosas del imperio pagano, con una relajación de costumbres que iba contra el espíritu cristiano, tentaba a la aceptación de los ritos religiosos paganos, una forma de ecumenismo una verdadera prostitución religiosa.

Tertuliano, Hilario, Gregorio Niceno y Epifanio concuerdan en el tal Nicolás, Diacono.

Nicolaíta también proviene del griego NICO que significa dominio o conquista y LAOS que significa laico. La composición NICOLAOS viene a ser algo así como DOMINIO LAICO. Nicolaíta sería persona que pervierte las costumbres morales y religiosas.

Nikólaos (en griego = vencedor o dominador del pueblo) la traducción griega del hebreo Bala’am (dominador del pueblo), del nombre del profeta-adivino que provocó, según algunas interpretaciones judías, la desviación moral y religiosa de Israel, que comió de los idolos y pecó de fornicación (Nm 25,1-9; 3l,~.16; Jos 13,22). En este sentido, nicolaíta sería sinónimo de persona que pervierte las costumbres morales y religiosas.

El ambiente eclesial de la comunidad de Juan combate esta herejía por sus características peculiares: tendencia a la gnosis, falta de valores morales, libre desahogo de las pasiones, desórdenes sexuales, etc. Las cartas de Ap 2 (Ap 2, 6.14-15.20-24) presentan la herejía como un cúmulo de horrores y definen las doctrinas nicolaítas como profundidades de Satanás (Ap 2,24). A pesar de esta fuerte polémica, la herejía sobrevivió hasta finales del siglo II, cuando fue absorbida por la primitiva herejía gnóstica, de los ofitas, nombre que alude al culto de la serpiente (en griego ophis}.

Los Nicolaítas servían a Cristo y Al mundo a la vez, participando de rituales religiosos que no les eran propios, casados y “sacerdotes” a la vez,

“Ojalá fueras frío o caliente, más porque eres tibio y no eres caliente ni frío, estoy para vomitarte de mi boca”. Apo 3:16

San Beda afirma que Nicolás permitió a otros hombres casarse con su esposa. Santo Tomás de Aquino creía que Nicolás apoyaba la práctica de compartir las esposas…

Nicolás se vanaglorió o se envaneció, usando su Jerarquía religiosa, cometió abusos que hicieron mucho daño a la iglesia y que quizá nunca sabremos hasta donde llegaron, porque como laico estaba a cargo de dinero y poder, además al no tener voto de castidad, quizá fue motivo de escándalo dentro y fuera de la comunidad, y estos errores se regaron tanto, que se llegaron a conocer como la Herejía Nicolaíta, que Dios Aborrece.

“Como hubo en el pueblo profetas falsos, así habrá falsos doctores, que introducirán sectas perniciosas, llegando hasta negar al Señor que los rescató, y atraerán sobre sí una repentina ruina… En efecto: Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que al arrojarles en el infierno los entregó a las cavernas tenebrosas, donde están guardados para el juicio” 2Pe 2,1-4

El Concilio de Elvira fue el primer concilio que se celebró en Hispania por la iglesia cristiana. Tuvo lugar en la ciudad de Ilíberis, Elvira o Eliberri que era como antiguamente se conocía Granada.

Se reunieron bajo la presidencia del obispo Félix de Acci (actualmente Guadix), por ser el obispo más antiguo presente, los 19 obispos y 26 presbíteros con sus puntos de vista pretendieron restaurar el orden y disciplina dentro de la Iglesia Católica. Sus 81 cánones, todos disciplinares, se encuentra la ley eclesiástica más antigua concerniente al celibato del clero, la institución de las vírgenes consagradas, referencias al uso de imágenes, a las relaciones con paganos, judíos y herejes, y muchas otras, relativas a temas como matrimonio, bautismo, ayuno, excomunión, enterramiento, usura, vigilias, o cumplimiento de la obligación de asistir a misa.

Entre los numerosos obispos asistentes encontramos a Osio de Córdoba, el obispo de Eliocroca diocesis de Cartagena y el obispo de Málaga San Patricio y otros santos, entre otras cosas prohibieron el contacto con la idolatría y participar en cualquier otro festejo o juegos públicos pagano, se prohíbe el casamiento y las relaciones sexuales con los judíos, los paganos y herejes.

En el concilio de Elvira del año 300, en plena persecución de Diocleciano y antes del edicto de Milán, que permitía el cristianismo, el canon 33 ordena la continencia total a todos los clérigos (obispos, presbíteros y diáconos), fuesen casados o no, es decir, a todos los que ministraban en el altar:

«Plugo prohibir totalmente a los obispos, presbíteros y diáconos o a todos los clérigos puestos en ministerio, que se abstengan de sus cónyuges y no engendren hijos y quienquiera lo hiciere, sea apartado del honor de la clerecía.» Éste es el canon más antiguo existente sobre la disciplina que llevó al celibato eclesiástico, La obligación del celibato se considera consecuencia de la de una continencia perfecta y perpetua por el Reino de los Cielos.

El Concilio de Nicea del año 325 en el can. 3 establece: «Este gran concilio prohibe absolutamente a los obispos, presbíteros y diáconos […] que tengan consigo una mujer, a no ser que se trate de la propia madre, una hermana, una tía o una persona que esté por encima de toda sospecha». Pensaban sobre todo en el cuidado del sacerdote enfermo…

Cristo Fue célibe, al igual que san Juan el discípulo amado y la iglesia vive y proclama la Imitación de Cristo.

El celibato y la abstinencia es condición de Dios, para los sacerdotes desde antiguo: “Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día, y absteneos de mujer.” (Ex 19,15)

“Ningún descendiente de Aarón, que sea leproso o padezca flujo comerá de las cosas sagradas hasta que se purifique. El que toque lo que es impuro por un cadáver, o el que haya tenido un DERRAME SEMINAL” (Lv 22,4)

“Respondió el sacerdote a David: No tengo a mano panes de legos o comunes, sino solamente el pan santo. Con todo, te lo daré, si es que tus criados están limpios, sobre todo en cuanto a mujeres. (1Sam 21,5) El pan santo no podía ser tocado sino por célibes y eso, que aún no era el cuerpo y sangre de Cristo consagrado específicamente.

A nadie, fuera de los sacerdotes, era lícito comerlo (Lev 24:5-9; Ex 25:30). Lo cual nos muestra ya la misión del sacerdote, para poder consagrar el pan, debe estar limpio del trato con mujeres.

Señor, nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido» Mt. 19: 27

«Sed mis imitadores, como lo soy de Cristo.» (1Co 1,11)

Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. Mateo 25:1

Tú me sedujiste, Señor, y yo me dejé seducir» Jer. 20:7

Estos son los que no se mancharon con mujeres y son vírgenes. Estos son los que siguen al cordero adondequiera que va. Estos fueron rescatados de entre los hombres, como primicias para Dios y para el Cordero, y en su boca no se halló mentira: son inmaculados. Apoc 14, 1-5.

«Dijéronle los discípulos: Si tal es la condición del hombre con la mujer, preferible es no casarse. Él les contestó: No todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado. Porque hay eunucos que nacieron del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se han hecho tales por amor del reino de los cielos. El que pueda entender, que entienda Mat 19, 10-12

3 Que el extranjero que se adhiera a Yahveh, no diga: «¡De cierto que Yahveh me separará de su pueblo!» No diga el eunuco: «Soy un árbol seco.»4 Pues así dice Yahveh: Respecto a los eunucos que guardan mis sábados y eligen aquello que me agrada y se mantienen firmes en mi alianza,5 yo he de darles en mi Casa y en mis muros monumento y nombre mejor que hijos e hijas; nombre eterno les daré que no será borrado.6 En cuanto a los extranjeros adheridos a Yahveh para su ministerio, para amar el nombre de Yahveh, y para ser sus siervos, a todo aquel que guarda el sábado sin profanarle y a los que se mantienen firmes en mi alianza,7 yo les traeré a mi monte santo y les alegraré en mi Casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos sobre mi altar. Porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos. Isaías 56:3-7

«Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros» (Mt 19,29-30)

“No os privéis uno de otro, si no es de mutuo acuerdo y por un tiempo, para dedicaros a la oración. Después uníos de nuevo para que Satanás no os tiente aprovechándose de VUESTRA INCONTIENCIA.” (1Pe 3,2)

«Sin embargo, a los no casados y a las viudas les digo que les es mejor permanecer como yo».1 Co 7, 8

«Quien, pues, casa su hija doncella, hace bien, y quien no la casa hace mejor».1 Co 7, 38

“al observar vuestro proceder CASTO Y RESPETUOSO.” (1Pe 3,2)

Muchos siglos más tarde, durante la Edad Media y más adelante todavía, el término nicolaíta se usó para indicar a los que se oponían al celibato eclesiástico.

San Juan Evangelista atribuye a estos herejes una doctrina, a la que llama «profundidades de Satanás» (Apoc. 2, 24), la cual, con el especioso pretexto de que conviene maltratar a la carne, fomentaba la inmoralidad y quitaba todo carácter de impureza a la fornicación. Según San Ireneo y San Clemente de Alejandría, Nicolás, acabó sus días dedicado a una vida ascética de expiación. Una observación histórica:

Año 401: San Agustín escribe que «Nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer

Año 567: El Concilio de Tours II establece que todo clérigo que sea hallado en la cama con su esposa será excomulgado por un año y reducido al estado laico.

Año 590 a 604: El Papa Gregorio magno pide refrenar el impulso sexual y propone los 7 pecados capitales y las siete virtudes para combatirlos.

San Bonifacio informa al Papa que en Alemania casi ningún obispo o sacerdote es célibe

Siglo VIII: La Iglesia griega, en el concilio Quinisexto (o Trullano) convocado por el emperador Justiniano II el año 692, NO RECONOCIDO por la iglesia católica, y llamado por esta “synodus errática”, se concedió mitigar la ley de la continencia, permitiendo a los sacerdotes y a los diáconos casados continuar sus relaciones conyugales y tener hijos. De allí viene la iglesia de oriente con sus diáconos casados. El Concilio Vaticano II reconoció que los 23 ritos aprobados por las Iglesias que forman la Iglesia Católica tienen la misma dignidad y derecho y deben ser preservados y promovidos. A partir de entonces las 23 iglesias de oriente estas en comunión con Roma.

Año 836: El Concilio de Aix-la-Chapelle denuncia que en los conventos y monasterios se han realizado abortos e infanticidio para encubrir las actividades de clérigos que no practican el celibato

Año 1045: El Papa Bonifacio IX renuncia al papado para poder casarse.

Año 1074: El Papa Gregorio VII dice que toda persona que desea ser ordenada debe hacer primero un voto de celibato

Año 1123: Papa Calixto II: El Concilio de Letrán I decreta que los matrimonios clericales no son válidos.

Año 1139: Papa Inocencio II: El Concilio de Letrán II declara que si un obispo, un sacerdote o un diácono se atreve a contraer matrimonio, dicho matrimonio es inválido.

Lo mismo repite el concilio de Trento en 1563 (ses. 24, can. 9)..

1545 a 1563: El Concilio de Trento establece que el celibato y la virginidad son superiores al matrimonio.

1966: Papa Pablo VI: da algunas dispensas al celibato. Ludmila Javorová (nacida en 1932 en Brno, República Checa) es una personalidad de la Iglesia católica clandestina de Checoslovaquia bajo el régimen comunista. Ella recibe la ordenación sacerdotal en 1970 del obispo Felix Maria Davídek del que fue vicario general en la clandestinidad. Ludmila Javorová es, hasta este día, la única mujer ordenada sacerdote de la que se conoce el nombre, pero esta ordenación no es reconocida por las instancias oficiales de la iglesia.​La revelación pública de su ordenación sacerdotal en 1995 ha reavivado el tema de la ordenación de mujeres en la Iglesia católica.

1980: Se realiza la ordenación de pastores anglicanos y episcopales casados como sacerdotes católicos en los Estados Unidos; en 1994, esto también sucede en Canadá e Inglaterra Papa Siricio (DS 118s, 185).

En los s. v-vii se exigieron a los candidatos al sacerdocio (y a sus mujeres) promesas de continencia, y desde el s. vi se exigió también la separación de los cónyuges legítimos. El que los sínodos debieran intervenir una y otra vez indica las dificultades fácticas que se presentaban. En la edad media fue un motivo propulsor del c. el temor de que se perdieran los bienes eclesiásticos por convertirse en posesión hereditaria de la familia, este problema se remonta a los s. v-vi. Si el ordenado estaba casado, se planteaba otra serie de problemas: ¿cómo vivir la continencia estando con la propia esposa? ¿Estaría ella de acuerdo en renunciar a las relaciones conyugales?

Evidentemente, las esposas de los ordenados tenían que vivir la misma espiritualidad que sus maridos, convertidos en sacerdotes u obispos.

A pesar de duras discusiones en el tiempo de la reforma, el concilio de Trento estableció en firme que quienes han recibido órdenes mayores son incapaces de matrimonio (DS 1809) el pecado contra la castidad es sacrilegio (can. 132, § 1) y, en caso de una infracción externa de la ley (can. 2195), constituye un delito punible (can. 2325).

El intento de contraer matrimonio es nulo (can. 1072) e, incluso en el caso de contraerlo en forma meramente civil, acarrea la irregularidad (can. 985, n. 3), el Código de Derecho Canónico de 1917 (can. 987, § 2), establece que las personas casadas «están imposibilitadas», es decir, no pueden acceder a la sagrada ordenación, se condenan a la pérdida de los oficios eclesiásticos (can. 188, n. 5) y la excomunión (can. 2388). Se establecen disposiciones legales sobre la absolución de la excomunión (can. 2252; Decreto de la sagrada penitenciaría de 18-4-36 y 14-5-1937) y sobre la dispensa del impedimento matrimonial concedida a diáconos y subdiáconos en peligro de muerte (can. 1043s), así como sobre la reducción al estado secular con la dispensa del c. (can. 214, 1992-1998), han quedado completadas y mitigadas por «actos de gracia» de la santa sede, y especialmente por los documentos del concilio Vaticano II (Lumen gentium, n. 29, Presbyterorum ordinis, n. 16), e igualmente por el Motu proprío Sacrum diaconatus ordinem (Núm. 4, lls, 16) y por la Enc. Sacerdotales caelibatus (núms. 42, 84s, 87sanatema contra quienes opinaren «que el estado de matrimonio deba preferirse al de virginidad o al de celibato y que no es mejor y más bienaventurado perseverar en el celibato o en la virginidad que el contraer matrimonio» (DS 1810)

el celibato es señal y estímulo del amor (n. 42). En los decretos Optatam totius (n. 10) y Perfectae caritatis (n. 12) queda proclamado el c. «por el reino de los cielos» casi con las mismas palabras para sacerdotes y religiosos. Según Presbyterorum ordinis (n. 16) el celibato no es exigido por la esencia del sacerdocio, pero es adecuado a él desde muchos puntos de vista y está fundamentado en el misterio de Cristo y de su misión Len gentium concilio v II.

La encíclica Sacerdotalis caelibatus desarrolla el pensamiento del c. de cara a Cristo, a la Iglesia y a la consumación final, y resalta como no lo había hecho antes ningún otro supremo jerarca algunos puntos de vista antropológicos.

Aunque el documento pontificio rechaza toda modificación en la obligación del celibato.

A pesar de todo esto este año se debatirá nuevamente el celibato en el sinodo de la amazonia:

“Instrumentum laboris”, el documento preparatorio sobre el sinodo contiene en el párrafo 129

“Afirmando que el celibato es un don para la Iglesia, se pide que, para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable, con la finalidad de asegurar los Sacramentos que acompañen y sostengan la vida cristiana”.

«Se abren nuevos espacios para recrear ministerios adecuados a este momento histórico».98.

Se sugiere:

  1. a) La formación de los agentes pastorales laicos adultos que los ayude a crecer en responsabilidad y creatividad.
  2. b) La formación de los ministros ordenados:
  3. Los planes de formación deben responder a una cultura filosófico-teológica adaptada a las culturas amazónicas capaz de ser comprendida y por tanto de suscitar la vida cristiana. Por ello se sugiere integrar la teología indígena y la ecoteología que los prepare a la escucha y al diálogo abierto en donde acontece la evangelización.
  4. Se propone la reforma de las estructuras de los seminarios para favorecer la integración de los candidatos al sacerdocio en las comunidades.

126.Se sugiere tener presente lo siguiente:

  1. a) Se constata la necesidad de un proceso de discernimiento respecto a los ritos, símbolos y estilos celebrativos de las culturas indígenas en contacto con la naturaleza que necesitan ser asumidos en el ritual litúrgico y sacramental. Hay que estar atentos a recoger el verdadero sentido del símbolo que trasciende lo meramente estético y folclórico, concretamente en la iniciación cristiana y en el matrimonio. Se sugiere que las celebraciones sean festivas con la propia música y danza, en lenguas y con vestimentas autóctonas, en comunión con la naturaleza y con la comunidad. Una liturgia que responda a su propia cultura para que pueda ser fuente y culmen de su vida cristiana (cf. SC 10) y ligada a sus luchas y sufrimientos y alegrías.
  2. b) Los sacramentos deben ser fuente de vida y remedio accesible a todos (cf. EG 47), especialmente a los pobres (cf. EG 200). Se pide superar la rigidez de una disciplina que excluye y aleja, por una sensibilidad pastoral que acompaña e integra (cf. AL 297, 312).
  3. c) Las comunidades tienen dificultad para celebrar frecuentemente la Eucaristía por la falta de sacerdotes. “La Iglesia vive de la Eucaristía” y la Eucaristía edifica la Iglesia.[60] Por ello se pide que, en vez de dejar a las comunidades sin Eucaristía, se cambien los criterios para seleccionar y preparar los ministros autorizados para celebrarla.
  4. d) En función de una “saludable ‘descentralización’” de la Iglesia (cf. EG 16) las comunidades piden que las Conferencias Episcopales adapten el ritual eucarístico a sus culturas.

Cada pecado capital esta asociado a un demonio asi:

Lujuria: Asmodeo

Gula: Belcebú

Avaricia: Mammon

Pereza: Belfegor

Ira: Amon

Envidia: Leviatán

Soberbia,»orgullo»: Lucifer

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