Que pasa en la Iglesia?

Las iglesias son Estructuras, levantadas en piedra, ladrillo, vitral, mármol e incluyen esculturas, pinturas, mobiliario y arte, con una arquitectura con vocación por la eternidad.

Orientadas, lo que quiere decir que siempre miran hacia la estrella que nos anuncia el nacimiento del salvador, es decir, su cabecera se dirige al este, hacia el lado del sol naciente, de modo que la luz de la mañana ilumina el altar mayor en cualquier parte del mundo. Oriente es la fuente de la luz, la dirección de Jerusalén, la ciudad santa donde murió Jesús; el Oriente es el símbolo del Paraíso, de Cristo, como “Luz del mundo” o “Sol de justicia” (Malaquías 4:2, Lucas 1:78, Juan 8:12), oriente será también el lugar de donde vendrá Jesús, para juzgar a la humanidad. Según mandan las Constituciones Apostólicas (Const. Apost., II, 7) redactadas por los apóstoles y transmitidas a través de Clemente de Roma, las iglesias deben mirar a Oriente.

En el siglo V, Sidonio Apolinar y Paulino de Nola indican que el ábside debe mirar hacia el este, al equinoccio, algo confirmado más tarde tanto por el Papa Virgilio como por Isidoro de Sevilla en sus Etymologiae (XV,4)

El Occidente, donde el sol se oculta, es considerando, el reino del Anticristo, de la oscuridad y de la muerte; la fachada occidental de las iglesias se reserva para la representación del Juicio Final, como se aprecia en los mosaicos de las iglesias bizantinas, o en el exterior, en los bajorrelieves de las iglesias románicas y donde se ubican los osarios.

La iglesia, regida por la fe, no deja nada al azar, el Norte y el Sur tienen su propio significado. El Norte, la región de la estrella polar es la región de la oscuridad y del frio, está dedicado a Satanás y al reino de la Ley, por eso el baptisterio debe estar situado en el norte de la iglesia, porque ese lado es la región de las tinieblas, de donde se sale renovado después del bautismo, hacia  el Sur, de donde vienen la luz y el calor, llamado antaño mediodía, representa la idea de Cristo Salvador, el reino de la Gracia.

El lugar de sepultura, espacio «sagrado» en el que descansan los antepasados, durante la persecución Romana, debió ser en catacumbas que era el único espacio disponible para la eucaristía, y el culto de las reliquias de los mártires.

Mas adelante los camposantos o cementerios fueron introducidos al interior de las iglesias o sus alrededores, las grandes basílicas fueron los lugares preferidos por los fieles para depositar los restos de sus difuntos. La Iglesia, como espacio consagrado, es el lugar ideal para esperar el juicio final y la resurrección de la carne, así se construyeron monumentos funerarios en el interior de los templos para albergar, tanto a Santos, como a reyes justos.

La cremación no solo no ha tenido sentido dentro de esta esperanza de la resurrección, sino que ha sido abiertamente desaconsejada, hasta hace poco prohibida.

Un texto de la Congregación para la Doctrina de la Fe prohibió esparcir las cenizas de familiares muertos o conservarlas en lugares ajenos a los cementerios, las cenizas no pueden convertirse en “recuerdos conmemorativos o piezas de joyería”. Deben estar en un lugar consagrado, como los osarios de las iglesias.

Con esto claro, entendemos que el templo no es solo lugar del santo sacrificio de la misa, sino también camposanto y el lugar de donde se obtiene la gracia que viene de Dios, donde se administran los sacramentos.

Con esto en mente, se entiende la prohibición de entrar a la iglesia, lugar donde se opera el milagro eucaristico y sacramental, vestido de forma poco pudorosa y la prohibición tajante de comer, conversar sobre temas profanos, dejar entrar animales, interpretar música profana o No litúrgica, que se ha concebido para cantarse, tocarse o interpretarse en los contextos litúrgicos o religiosos y que se rige por los Evangelios de Mateo 26:30 y Marcos 14:26 y el ejemplo de Jesús, quien junto a sus discípulos entonaron un himno antes de que él se entregara para ser crucificado.

El apóstol Pablo en el libro de los Efesios 5:19 exhorta a la iglesia de Éfeso a entonar salmos, Himnos y canciones espirituales al Señor.

En la Epístola a los colosenses 3:16 el mismo Pablo urge a la iglesia de Colosas para enseñar y amonestarse unos a otros, con himnos y cantos espirituales.

Así, entendemos el origen de la música sagrada, como la imitación de Cristo y Su ejemplo.

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