Sacramento del Celibato u Orden Sacerdotal

apostoles de jesus

“Pero es preciso que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, moderado, hospitalario, capaz de enseñar; “no dado al vino ni pendenciero, sino ecuánime, pacífico, no codicioso; “que sepa gobernar bien su propia casa, que tenga los hijos en sujeción, con toda honestidad; “pues quien no sabe gobernar su casa, ¿cómo gobernará la Iglesia de Dios? 1Tim 3,2-13

Te dejé en Creta para que acabases de ordenar lo que faltaba y constituyeses por las ciudades presbíteros en la forma que te ordené.”Que sean irreprochables, maridos de una sola mujer, cuyos hijos sean fieles, que no estén tachados de liviandad o desobediencia.Porque es preciso que el obispo sea inculpable, como administrador de Dios; no soberbio, ni iracundo, ni dado al vino, ni pendenciero, ni codicioso de torpes ganancias,”Tito 1,5-9

Ambas citas nos hablan de como debe ser quien, en representación de la iglesia dirija el rebaño.
Debemos considerar la época y las condiciones del mundo y para ello nos ayuda pedro, cuya suegra Jesús curó y les servía.

Para empezar a formar un clero, Jesús escogió un hombre que había sido casado, no tenia hijos y su esposa había muerto, un viudo.(un opúsculo gnostico dice que tuvo una hija, Petronila, pero por su procedencia, dudamos que sea cierto)

En nuestros tiempos tenemos iglesias, basílicas, monasterios, seminarios, Universidades etc. Sitios de formación para quienes han recibido el llamado de Dios, allí se les educa, pero también se les prueba y se les da tiempo para que su llamado madure y fructifique.

Esto no había en los tiempos de pedro y no solo los 12 apóstoles, sino los 72 y todos los que siguieron el apostolado, tenían que escogerse dentro de una sociedad que no tenia los elementos que hoy si tenemos.
De allí vienen las recomendaciones para quienes hacían la selección de los postulantes, sobre las cualidades que tiene que tener un aspirante a sacerdote, obispo, presbítero, etc.
Si el mismo Jesús había escogido jóvenes como juan, u hombres solteros como Levi, o como pedro viudo, eso tiene un significado y la virgen ya había ordenado, haced lo que el os diga…

Así que si un viudo aspiraba a ser parte del clero no habría de volver a casarse, y ésta era la postura de la Iglesia primitiva, existe una amplia evidencia de que se veía el celibato después de la muerte de la esposa como una elección meritoria:
Clemente de Alejandría, Stromata 3.1.
Los montanistas consideraban la prohibición de las segundas nupcias un artículo de fe;
Atenágoras (+ 177) las consideraba una especie de adulterio;
Tertuliano en el De Pudicitia, decía que si bien la ley permitía un segundo matrimonio, no todo lo legal es conveniente.
Si la esposa de uno muere, el viudo puede casarse, pero si permanece sin casarse, se habrá investido de un honor mayor.
El Papa Siricio (384-399), en la carta al obispo Himerio de Tarragona, fechada el 10 de febrero de 385, afirma: «El Señor Jesús (…) quiso que la forma de la castidad de su Iglesia, de la que él es esposo, irradiara con esplendor (…). Todos los sacerdotes estamos obligados por la indisoluble ley de estas sanciones, es decir, que desde el día de nuestra ordenación consagramos nuestros corazones y cuerpos a la sobriedad y castidad, para agradar en todo a nuestro Dios en los sacrificios que diariamente le ofrecemos» (ib., n. 89, p. 34).

Por otro lado estaban los que como hoy aspiraban al reino y para ellos es clara la cita:
Mat 19:12 “Porque hay eunucos que nacieron del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se han hecho tales por amor del reino de los cielos.
Decretos aprobados por los concilios de Elvira (306) y de Roma (386) hicieron La ley del celibato canónica y se confirmó a lo largo de los siglos y, en nuestros días, en particular con el decreto Presbyterorum ordinis del Vaticano II y con la carta apostólica Sacerdotalis coelibatus de Pablo VI.
De este modo queda claro que el celibato es parte indisoluble del sacramento del orden sacerdotal y que sin el no hay clero cristiano, al menos no del cristo que murió para redimir al mundo entero y resucitó al 3 día.
Dice el catecismo:
1578 Nadie tiene derecho a recibir el sacramento del Orden. En efecto, nadie se arroga para sí mismo este oficio. Al sacramento se es llamado por Dios (cf Hb 5,4). Quien cree reconocer las señales de la llamada de Dios al ministerio ordenado, debe someter humildemente su deseo a la autoridad de la Iglesia a la que corresponde la responsabilidad y el derecho de llamar a recibir este sacramento. Como toda gracia, el sacramento sólo puede ser recibido como un don inmerecido.

1579 Todos los ministros ordenados de la Iglesia latina, exceptuados los diáconos permanentes, son ordinariamente elegidos entre hombres creyentes que viven como célibes y que tienen la voluntad de guardar el celibato “por el Reino de los cielos” (Mt 19,12). Llamados a consagrarse totalmente al Señor y a sus “cosas” (cf 1 Co 7,32), se entregan enteramente a Dios y a los hombres. El celibato es un signo de esta vida nueva al servicio de la cual es consagrado el ministro de la Iglesia; aceptado con un corazón alegre, anuncia de modo radiante el Reino de Dios (cf PO 16).

1580 En las Iglesias Orientales, desde hace siglos está en vigor una disciplina distinta: mientras los obispos son elegidos únicamente entre los célibes, hombres casados pueden ser ordenados diáconos y presbíteros…En Oriente como en Occidente, quien recibe el sacramento del Orden no puede contraer matrimonio.

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