Superstición

“Superstición es la veneración a una criatura —ser creado— sea este ídolo, hombre, demonio, animal, planta, astro u objeto.
Es supersticioso aquello instituido por los hombres para crear ídolos y venerarlos o rendir culto a una criatura o parte de una criatura como si se tratase de Dios, para consultar a los demonios y sellar a través de ciertos acuerdos (pactos) de comunicación con ellos”.
Agustín de Hipona.
La religiosidad simulada no es otra cosa que el acto de dar culto de un modo indebido al verdadero Dios, es decir aparentar ser religioso para dar culto a los demonios, como en las adivinaciones y ciertas observancias (agüeros).

«Si las cosas que se hacen no se ordenan de suyo a la gloria de Dios, ni elevan nuestra mente a Él, ni sirven para moderar los apetitos de la carne, o si contrarían las instituciones de Dios y de la Iglesia, o se oponen a la costumbre universalmente reconocida… todos estos actos han de considerarse como superfluos y supersticiosos, ya que, quedando solamente en lo externo, no penetran hasta el culto interior de Dios» (S. Tomás, Sum. Th. 2-2 q93 a2).

Se consideran supersticiones aquellas disciplinas que la comunidad científica también llama pseudociencias, tales como:

la adivinación
la astrología
la cartomancia
el curanderismo
el espiritismo
el feng-shui
la geomancia
la magia
la quiromancia
el tarot
el destino
el poder de los astros,
el poder de los ritos mágicos, agüeros, etc
el poder de los espíritus, yoga, etc.

La magia considera posible producir resultados que resultan contrarios a las leyes naturales conocidas valiéndose de ciertos rituales, en los que intervienen “entes” considerados en dicha “creencia”, donde el éxito se ve como inevitable, con tal de que uno sepa la “fórmula o el ritual” adecuado.

“No se vea en tu país… quien consulte adivinos, y que haga caso de sueños y de agüeros; no haya hechicero, ni encantador, ni quien pida consejo a los que tienen espíritu pitónico y a los astrólogos, ni a quien intente averiguar por medio de los difuntos la verdad. Porque todas estas cosas las abomina el Señor” Deu 18:10

La Arquidiócesis Primada de México califica como expresiones de magia, y por tanto como pecado, los rituales de Año Nuevo a las que recurren quienes viven “a lo pagano, sin Dios o con falsos dioses”, como el comer 12 uvas a la medianoche o vestir ropa interior amarilla y roja.
El que haya caído en este pecado mortal, no puede comulgar hasta que lo haya confesado, porque se ha consagrado al demonio.
En un artículo de su órgano informativo “Desde la fe”, la institución eclesial descalificó éstas y otras tradiciones, como las fiestas de Halloween, a las que identificó con prácticas satánicas, considerando que se alejan de la vida cristiana, la «suerte» no existe, sólo existe la Providencia Divina. “Hagase Tu voluntad” decimos en el padrenuestro.

“No tengáis miedo, porque nada está encubierto que no se haya de descubrir, ni oculto que no se haya de saber. No es así que dos pájaros se venden por un cuarto, y, no obstante, ni uno de ellos caerá en tierra sin que lo disponga vuestro Padre. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Mat 10:26

La fiesta pagana del 31 de diciembre en la que se lucen ropa interior de colores para conseguir el amor, se sale con una maleta para conseguir un viaje, se hacen riegos para bañarse de poder, se comen uvas para atraer la abundancia y otras supersticiones son pecados directos contra el primer mandamiento.

El CIC establece en el can. 1.261 que los Ordinarios «Vigilarán para que se observen puntualmente las prescripciones de los sagrados cánones relativas al culto divino y en especial para que dicho culto, tanto privado como público, o en la vida cotidiana de los fieles, no se introduzca práctica supersticiosa, ni se admita nada que sea contrario a la fe… »

“Porque el desobedecer al Señor, es como un pecado de magia, y como crimen de idolatría el no querer sujetársele. Por tanto, ya que tú has desechado la palabra del Señor, el Señor te ha desechado a ti” 1Sa 15:23

Catecismo 2110 Proscribe la superstición y la irreligión. La superstición representa en cierta manera una perversión, de la religión. La irreligión es un vicio opuesto por defecto a la virtud de la religión, como cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).

La Escritura recuerda constantemente este rechazo de los “ídolos obra de las manos de los hombres”.Estos ídolos vanos hacen vano al que les da culto: “Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza”

“El hombre o la mujer que tenga espíritu pitónico o de adivinación, sean castigados de muerte: los matarán a pedradas; caiga su sangre sobre ellos”.Lev 20:27

La superstición es una ‘creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón’.

“No dejarás con vida a la hechicera”. Éxo 22:17

San Pablo alaba a los atenienses por tener un altar reservado «al dios desconocido». Entonces, refiriéndose a que son «extremadamente religiosos», los calificó de «quasi supertitiores», es decir paganos. Hechos 17.22

Pablo exhorta en Colosenses a dejar los rituales judíos y así no caer «in supertitione».

http://es.wikipedia.org/wiki/Superstici%C3%B3n

En la misa las personas suplican al ser superior y no manipulan su forma de actuar.

El espíritu de la superstición y la hechicería son del enemigo de Dios, ” Yendo nosotros a la oración, nos salió al encuentro una sierva que tenía espíritu pitónico, (de adivinacion) Pablo, se volvió y dijo al espíritu: En nombre de Jesucristo, te mando salir de ésta, y en el mismo instante salió.” Hch 16:16 Es decir que al exorcizarla quedo libre de aquel demonio…

http://youtu.be/JzYyvk2pfc8

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