Tradición, Magisterio y escrituras

“La Tradición Apostólica es la transmisión del mensaje de Cristo, desde los orígenes del cristianismo, mediante la predicación, el testimonio, las instituciones, el culto, los escritos inspirados, con la transmisión de la Palabra de Dios y con la Sagrada Escritura, que están profundamente vinculadas y constituyen el sagrado depósito de la fe, o las verdades reveladas.

La Escritura, la Tradición y Magisterio, están unidos de modo que ninguno de ellos puede existir sin los otros dos. En conjunto contribuyen eficazmente, cada uno de modo propio, bajo la acción del Espíritu Santo, a la salvación de los hombres, la primera generación de cristianos no tenía un Nuevo Testamento escrito, lo que atestigua el proceso de la Tradición viva, como dice el catecismo en su punto 83.

La Tradición siempre ha sido de importancia para la Iglesia, pero su estudio se hizo más importante durante la contrarreforma, y en tiempos contemporáneos ante el ataque de la herejía modernista. Tradición divina se define, primero, como «la revelación de una verdad, de un hecho o de una intuición hecha por Dios a los hombres,para que entre ellos se retransmita, se conserve y se perpetúe». La tradición escrita está en la Biblia y se denomina Sagrada Escritura, mientras que la que permanece oral no tiene un nombre específico, sino que recibe el nombre genérico de Tradición.

Según la tradición, sabemos quiénes son los autores de los cuatro evangelios, ya que cada Evangelio es anónimo. En el Evangelio de Juan el autor simplemente se refiere a sí mismo como «el discípulo a quien Jesús amaba» nadie sabe quién los escribió, pero la tradición asegura que fueron estos cuatro personajes.

Marcos: fue discípulo de san Pedro; siguió también a san Pablo en uno de sus viajes misioneros, es el más breve de los cuatro evangelios y fue escrito a finales de los años 60.

Mateo: llamado también Leví, fue uno de los apóstoles. Era un publicano, o un cobrador de impuestos. Jesús lo llamó mientras estaba en la mesa de los impuestos. La tradición dice que copiaba al pie de la letra cada palabra de Jesús en una especie de taquigrafía.

Lucas:  discípulo de san Pablo, lo siguió en algunos de sus viajes. Es considerado por la tradición como autor de los Hechos de los Apóstoles. Era médico, probablemente de Antioquía. Según la tradición, pintó el primer cuadro de la Virgen, que se encuentra en Santa Maria la Mayor.

Juan:  fue uno de los apóstoles más cercanos a Jesús. En su Evangelio, frecuentemente se refiere a sí mismo como “el discípulo que Jesús amaba”. Es considerado por la tradición, autor de tres Cartas Apostólicas y del Apocalipsis

La Iglesia y los varones apostólicos nos lo transmitieron por escrito, fundamento de la fe, según establece el Concilio Vaticano ii, Dei Verbum, 18

Para garantizar la historicidad de los hechos existen, asimismo, otros criterios complementarios (como el criterio de atestación múltiple, de la no contradicción, de la continuidad y discontinuidad, de la conformidad, etc.) que pueden ofrecer una certeza moral de historicidad para la mayor parte de los hechos narrados en los Evangelios.

Son solamente cuatro, los que por la Tradición Apostólica son comprendidos en la lista de los Libros Sagrados. A pesar de la gran cantidad que fueron escritos, porque la tradición no los considera inspirados, así que aquí también la tradición y el magisterio dictan cátedra sobre la verdad.

Jesús no dejó nada escrito. Al predicar y enseñar, eligió y formó discípulos, especialmente los Doce Apóstoles, que escucharon su palabra por tres años; predicar y enseñar de memoria era la costumbre propia de aquel tiempo, debido al hecho de que la escritura no era muy difundida.

«Después de la Ascensión del Señor, los apóstoles predicaron a sus oyentes lo que El había dicho y obrado, con aquella crecida inteligencia de que ellos gozaban, amaestrados por los acontecimientos gloriosos de Cristo y por la luz del Espíritu de verdad.» (Concilio Vaticano ii, Dei Verbum 19).

Cabe destacar que:

  • la comunidad cristiana no crea el contenido de la predicación, sino que elabora la forma literaria;
  • dicho contenido se basa en el testimonio autorizado de los testigos oculares;
  • y es estrictamente examinado por la comunidad apostólica de Jerusalén, la cual tiene como preocupación y convicción principal ser fiel a la memoria de Jesús.

Las enseñanzas apostólicas sobre Jesús no se quedaron como una pura enseñanza oral, sino que, muy pronto y de manera gradual, fueron puestas por escrito. Esto ocurrió entre el año 30 y el 100 d.C.

«Los autores sagrados escribieron los cuatro Evangelios escogiendo algunas cosas de las muchas que ya se trasmitían de palabra o por escrito, sintetizando otras, o explicándolas atendiendo a la condición de las Iglesias, reteniendo por fin la forma de proclamación de manera que siempre nos comunicaban la verdad sincera acerca de Jesús.» (Concilio Vaticano ii, Dei Verbum, 19).

La razón de poner por escrito lo que anunciaban oralmente se explica de acuerdo a las exigencias de las primeras comunidades cristianas:

  • la celebración de la liturgia: en la celebración son necesarios los textos para leer;
  • la catequesis: para la formación de los creyentes, los catequistas tenían necesidad de textos de referencia sobre los cuales fundamentar sus enseñanzas;
  • la actividad misionera para anunciar la buena nueva a los no creyentes, exigía tener a la mano por lo menos algunos apuntes que contuvieran las enseñanzas y palabras más significativas pronunciadas por Jesús;
  • la determinación del comportamiento moral y práctico de los cristianos en el encuentro con culturas y estilos de vida diversos;
  • la defensa contra las acusaciones, calumnias y malos entendidos, a las cuales las comunidades estaban sujetas, sea por parte de los judíos sea por parte de los paganos.

– Todo esto ocurrió bajo la guía del Espíritu Santo, como había dicho el mismo Jesús durante su vida terrena: «Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho» (Jn 14,25-26).

“La Iglesia siempre ha defendido y defiende que los cuatro Evangelios tienen origen apostólico. Pues lo que los Apóstoles predicaron por mandato de Cristo, luego, bajo la inspiración del Espíritu Santo, ellos y los varones apostólicos nos lo transmitieron por escrito, fundamento de la fe, es decir, el Evangelio en cuatro redacciones, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan.” (Concilio Vaticano ii, Dei Verbum, 18).

“la ignorancia de las Escrituras es la ignorancia de Cristo (San Jerónimo)”

Los otros evangelios, llamados apócrifos contienen material que no es aprobado por la tradición lo cual quiere decir que o bien no son inspirados o contienen herejías, como los evangelios gnósticos, llenos de teología heréticas o están llenos de fantasías, por lo cual la iglesia los ha rechazado juzgandolos como poco fidedignos y más bien dañinos.

No obstante, estos evangelios han tenido una influencia en la tradición y en la iconografía, por ejemplo, la presencia del buey y del asno en la gruta de la Natividad y el nombre de los padres de María (Joaquín y Ana) nos llegan precisamente a través del protoevangelio de Santiago, el más famoso.

En conclusión la biblia es un libro inspirado por Dios y la tradición de la Iglesia con la fuerza de esa inspiración ejerce un derecho y autoridad que en algunas ocasiones llega a superar el de las mismas escrituras, explicándolas o incluyendo y excluyendo lo que no considera digno.

Por ejemplo 300 de las 350 referencias al Antiguo Testamento que se hacen en el Nuevo Testamento son tomadas de la versión alejandrina, que incluye lo que los protestantes llaman libros deuterocanónicos.

No hay duda de que la Iglesia apostólica del primer siglo aceptó los libros deuterocanónicos como parte de su canon. Al Fin y al cabo, el propio Jesús usaba la biblia Alejandrina

Por ejemplo, Orígenes, Padre de la Iglesia (+254), afirmó que los cristianos usaban estos libros, aunque algunos líderes judíos no los aceptaban oficialmente, en su afán de borrar las referencias al mesías que habían asesinado. Que fue lo que se dedicaron a hacer en Yamnia los masoretas y han continuado haciendo desde entonces…

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