Triduo

Los tres sacratísimos días de la crucifixión, sepultura y resurrección de Cristo

Se conoce como Triduo Pascual al tiempo comprendido desde la tarde del Jueves Santo, hasta la madrugada del Domingo de Pascua, en donde se celebran los tres grandes misterios de la redención: la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo. Para la liturgia católica el “triduo Pascual” es una sola celebración que empieza el jueves con la Misa vespertina de la cena del Señor en donde se evoca la última cena de Jesús donde instituyó el Sacramento de la Eucaristía, el del Orden Sacerdotal y el mandamiento del amor.

Al final de esta primera parte de la celebración el sacerdote no imparte la bendición porque continua el día siguiente.

El viernes Santo se medita sobre la pasión de Cristo y se conmemora la cruz; la Iglesia, siguiendo una antiquísima tradición, este día no celebra la Eucaristía, sino que los fieles comulgan con las hostias sobrantes del día anterior.

El Sábado Santo es el día del gran silencio: la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte, esperando su resurrección.

CRISTO DESCENDIO A LOS INFIERNOS, CATECISMO:

“632 Las frecuentes afirmaciones del Nuevo Testamento según las cuales Jesús “resucitó de entre los muertos” (Hch 3, 15; Rm 8, 11; 1 Co 15, 20) presuponen que, antes de la resurrección, permaneció en la morada de los muertos. Es el primer sentido que dio la predicación apostólica al descenso de Jesús a los infiernos; Jesús conoció la muerte como todos los hombres y se reunió con ellos en la morada de los muertos. Pero ha descendido como Salvador proclamando la buena nueva a los espíritus que estaban allí detenidos.

633 La Escritura llama infiernos, sheol o hades a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto, porque los que se encontraban allí estaban privados de la visión de Dios. Tal era, en efecto, a la espera del Redentor, el estado de todos los muertos, malos o justos, lo que no quiere decir que su suerte sea idéntica como lo enseña Jesús en la parábola del pobre Lázaro recibido en el “seno de Abraham”. “Son precisamente estas almas santas, que esperaban a su Libertador en el seno de Abraham, a las que Jesucristo liberó cuando descendió a los infiernos”. 

Jesús no bajó a los infiernos para liberar allí a los condenados ni para destruir el infierno de la condenación, sino para liberar a los justos que le habían precedido.

634 “Hasta a los muertos ha sido anunciada la Buena Nueva…” (1 P 4, 6). El descenso a los infiernos es el pleno cumplimiento del anuncio evangélico de la salvación. Es la última fase de la misión mesiánica de Jesús, fase condensada en el tiempo, pero inmensamente amplia en su significado real de extensión de la obra redentora a todos los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares porque todos los que se salvan se hacen partícipes de la Redención. 

635 Cristo, por tanto, bajó a la profundidad de la muerte para “que los muertos oigan la voz del Hijo de Dios y los que la oigan vivan”. Jesús, “el Príncipe de la vida” (Hch 3, 15), aniquiló “mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo y libertó a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud” (Hb 2, 14-15). En adelante, Cristo resucitado “tiene las llaves de la muerte y del Hades” (Ap 1, 18) y “al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos” (Flp 2, 10).”

La celebración del triduo termina el domingo (se considera domingo a partir de las 18:00 hs del sábado, la víspera)con la Misa de resurrección. Es el domingo de los domingos, y al final de esta celebración se imparte la bendición. El Triduo Pascual es el corazón del año litúrgico. Wikipedia

http://www.youtube.com/watch?v=-RH1qa4QjFM

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