Tumaco milagro eucarístico

En 1906 Strongest instrumentally recorded ea1906 Strongest instrumentally recorded earthquake, Colombia, 8.6 Richterrthquake, Colombia, 8.6 Richter

Era imposible mantenerse en pie, se sintió en Maracaibo  Venezuela, los diarios de la época registraron que las casas se decían como un barco.

En tumaco (Colombia), las olas del tsunami alcanzaron una altura de 5 metros. Fueron las olas que alcanzaron mayor altura registrada del tsunami. En Hilo (Hawái), las olas alcanzaron una altura de 5,8 metros de altura. Además el tsunami también alcanzó las costas de Costa Rica, México, Ecuador, Hawaii y Japón. 1906 Strongest instrumentally recorded ea1906 Strongest instrumentally recorded earthquake, Colombia, 8.6 Richterrthquake, Colombia, 8.6 Richter

el día 31 de enero de 1906 a las 10:36 UTC-5. Tuvo una magnitud de 8,8 (Mw) y provocó un tsunami.

el reverendo padre fray Gerardo Larrondo de San José, teniendo como auxiliar enla cura de almas al padre fray Julián Moreno de San Nicolás de Tolentino,ambos recoletos.

Eran próximamente las diez de la mañana, cuando comenzó a sentirse un espantoso temblor de tierra, siendo este de tanta duración que, segun cree elpadre Larrondo, no debió bajar de diez minutos, y tan intenso, que dio con todas las imágenes de la iglesia en tierra. De más está decir el pánico que se apoderó el pueblo, el cual todo en tropel se agolpó en la iglesia y alrededores, llorando y suplicando a los padres organizasen inmediatamente una procesión y fueran conducidas en ellas las imágenes, que en un momento

fueron colocadas por la gente en sus respectivas andas.

Parecíales a los padres más prudentes animar y consolar a sus feligreses, asegurándoles que no había motivo para tan horrible espanto como el que sehabía apoderado de todos, y en esto se ocupaban los dos fervorosos ministrosdel Señor cerca de la iglesia, como advirtieron que, como efecto de aquella continua conmoción de la tierra, iba el mar alejándose de la playa y dejando en seco quizá hasta kilometro y medio de terreno de lo que antes cubrían lasaguas, las cuales iban a la vez acumulándose mar adentro, formando como una montaña que, al descender de nivel, había de convertirse en formidable ola, quedando probablemente sepultado bajo ella o siendo tal vez barrido porcompleto el pueblo Tumaco, cuyo suelo se halla precisamente a más bajo nivelque el del mar.

Aterrado entonces el padre Larrondo, lanzóse precipitadamente hacia la iglesia, y, llegándose al altar, sumió a toda prisa las Formas del sagradocopón, reservándose solamente la Hostia grande, y, acto seguido, vuelto hacia el pueblo, llevando el copón en una mano y en otra a Jesucristo Sacramentado, exclamó: Vamos, hijos míos, vamos todos hacia la playa y que Dios se apiade de nosotros. Como electrizados a la presencia de Jesús, y ante la imponente actitud de su ministro, marcharon todos llorando y clamando a su Divina Majestad tuviera misericordia de ellos. El cuadro debió ser ciertamente de lo más tierno y conmovedor que puede pensarse, por ser Tumaco una población de muchos miles de habitantes, todos los cuales se hallaban allí, con todo el terror de una muerte trágica grabado ya de antemano en sus facciones.

Acompañaban también al divino Salvador las imágenes de la iglesia traídas a hombros, sin que los padres lo hubieran dispuesto, sólo por irresistibleimpulso de la fe y la confianza de aquel pueblo fervorosamente cristiano.

Poco tiempo había pasado, cuando ya el padre Larrondo se hallaba en la playa, y aquella montaña formada por las aguas comenzaba a moverse hacia elcontinente, y las aguas avanzaban como impetuoso aluvión, sin que poder alguno de la tierra fuera capaz de contrarrestar aquella arrolladora ola, que en un instante amenazaba destruir el pueblo de Tumaco.

No se intimidó, sin embargo, el fervoroso recoleto; antes bien, descendió intrépido a la arena y, colocándose dentro de la jurisdicción ordinaria de las aguas, en el instante mismo en que la ola estaba ya llegando y crecía hasta el último límite el terror y la ansiedad de la muchedumbre, levantó con mano firme y con el corazón lleno de fe la sagrada Hostia a la vista de todos, y trazó con ella en el espacio la señal de la Cruz. ¡Momento solemne!¡Espectáculo horriblemente sublime! La ola avanza un paso más y, sin tocar el sagrado copón que permanece elevado, viene a estrellarse contra el ministro de Jesucristo, alcanzándole el agua solamente hasta la cintura. Apenas se ha dado cuenta el padre Larrondo de lo que acaba de sucederle, cuando oyeprimeramente al padre Julián, que se hallaba a su lado, y luego a todo el pueblo en masa, que exclamaban como enloquecidos por la emoción: ¡Milagro! ¡Milagro!

En efecto: como impelida por invisible poder superior a todo poder de la naturaleza, aquella ola se había contenido instantáneamente, y la enorme montaña de agua, que amenazaba borrar de la faz de la tierra el pueblo de Tumaco, iniciaba su movimiento de retroceso para desaparecer, mar adentro, volviendo a recobrar su ordinario nivel y natural equilibrio

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