Yo te Absuelvo, Recibid el Espíritu

A todo el que les perdonéis los pecados, les quedan perdonados. Juan 20,23

El primer acto de gobierno de Jesús Resucitado, como Dios, es darles autoridad para perdonar los pecados a sus representantes legales, los apóstoles.

Ya antes le había dado a Pedro poder y le había prometido que; lo que atara en la tierra quedaba atado en el cielo y lo que desatara en la tierra quedaba desatado en el cielo.Mateo 16:19
” Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos”.

En el año 250 aproximadamente Orígenes escribía que quien se confesara arrepentido de sus pecados recibirá la absolución. “Se perdonan las culpas cuando el pecador no se avergüenza de confesar los pecados al sacerdote”. Porque los pecados que se confiesan son los cuales se perdonan, si no se confiesa el pecado la absolución recibida no incluye el pecado omitido.

Si alguno dice que no ha pecado es un mentiroso, todos necesitamos de este sacramento que Jesús mismo nos da para la curación de nuestra alma.

Los 12 cobardes que abandonaron a Jesús en el día que mas los necesitaba son los que Él mismo escoge para fundar su iglesia, tu los vas a juzgar por encima de Cristo? Ellos te dan la absolución, que es legal ante los ojos de Dios, pero ellos tienen que responder también ante El por sus propios pecados, no te engañes un sacerdote no es Dios, sino Su representante. Esos apóstoles dieron su vida por Dios y los sacerdotes le dieron su vida a Dios.

La forma de saber qué debemos confesar es simple:
Rompí los 10 mandamientos? Recítalos y medita.
Una vez hayas terminado reflexiona si has caído en los pecados capitales?

Recítalos y medita.

Si no te los sabes, apréndelos, porque como puedo hacer o evitar lo que no se? Nadie se salva por falta de conocimiento, mas bien se condena.

“Examine cada cual sus propias obras, porque cada uno responderá por sus pecados”.Gal.6,4

Un corazón arrepentido Dios Nunca lo desprecia.

Los que viven en adulterio no pueden comulgar porque “viven” en pecado, es su forma de vida, para recibir la absolución se requiere estar arrepentido, tener el corazón contrito y hacer el firme propósito de no volver a pecar.

Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros? Él que no perdonó a su propio Hijo, antes le entregó para todos nosotros, ¿cómo no nos ha de dar con El todas las cosas?Rom 8:32

Quien comulga en pecado come su propia condenación, es un sacrilegio y nada impuro llega al señor.

Pero, si tienes el propósito de enmienda y dejas el pecado en que estas, no hay nada que Dios no perdone, excepto “El que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón nunca, antes bien será reo de pecado eterno” (Mc 3,29; Cf. Mt 12:32; Lc 12:10) esto es, presumir de salvarse sin la acción de Dios, es decir negar la vida pasión y muerte de Jesús por nosotros, los pecadores, redimidos -rescatados- a precio de Su Sangre, es presumir y reivindicar el “derecho” de perseverar en el mal.

Después viene la reparación por el daño causado, una forma de reparación es orar, otra es hacer penitencia y otra es dar limosnas.
“Ve en paz y No peques mas”.

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