San José y los Ángeles.
Libro lleno de revelaciones, sobre la relación con los ángeles, del padre putativo de Jesús. Quien recibía revelaciones en sueños y las ponía en practica.
Pío IX aprobó oficialmente las Letanías de San José en 1909, aunque esta aprobación fue formalizada bajo el pontificado de San Pío X, su sucesor.
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El papa Pío IX declaró a San José Patrono de la Iglesia Universal en 1870 y reforzó la celebración del 19 de marzo como su solemnidad principal dentro del calendario litúrgico.
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Más adelante, el papa Pío XII instituyó en 1955 la fiesta de San José Obrero el 1 de mayo, con el propósito de ofrecer un modelo cristiano del trabajo y dar sentido, como patrono del anticomunismo, a san José, contra la envidia del movimiento ateo..
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San José también recibe títulos tradicionales como “Patrono de la Iglesia” y “Terror de los demonios”, expresiones devocionales que resaltan su papel como protector espiritual de la familia y del cristianismo.
Este maravilloso libro contiene revelaciones, casi como un evangelio secreto del santo, que, después de la virgen, está más cerca de Dios, por sus méritos y por su obra.
San José, con su silencio elocuente, nos ha dejado una enseñanza fundamental para estos tiempos de apostasía y ruido mundano, que debemos redescubrir para, como él, acercarnos al Dios encarnado y poder ser adornados con todos los dones necesarios para nuestra propia salvación.
El papa Pío IX proclamó en 1854 el dogma de la Inmaculada Concepción. Dieciséis años después, el 8 de diciembre de 1870, mediante el decreto Quemadmodum Deus, declaró que:
Así como San José protegió y cuidó a Jesús y a María, también protege a toda la Iglesia.
Presenta a San José como defensor especial de los cristianos en tiempos difíciles.
Invita a los fieles a acudir a su intercesión y confiar en su protección espiritual.



